🌍 Jóvenes artistas de Zimbabue que aprendieron a dibujar manga por su cuenta, estudiando los cómics japoneses que aman, buscan ahora abrirse paso en el mundo editorial de Japón con la ayuda de los NFT y el crowdfunding. Desde un creador elegido por Forbes en su lista "30 Under 30" hasta un estudiante de 18 años, tres autores africanos persiguen su debut en Japón. ¿Hasta dónde ha llegado la influencia del manga?

De África a Japón: un sueño que viaja en viñetas

En Zimbabue, un país sin salida al mar del sur de África, el manga y el anime japoneses se han convertido en un auténtico fenómeno entre los jóvenes. En Harare, la capital, un evento de subcultura llamado "OTAKUKON" reúne con frecuencia a cientos e incluso más de mil asistentes para disfrutar del cosplay, el manga y el anime. Voluntarios de la agencia japonesa de cooperación JICA también han participado, lo que ha convertido al encuentro en un verdadero intercambio cultural de base entre ambos países.

Entre esos jóvenes aficionados al manga hay unos cuantos que llevan años aprendiendo a dibujar solos, inspirados por las obras japonesas con las que crecieron. Su sueño compartido es debutar como mangakas en Japón. Un proyecto lanzado en enero de 2026, el "NFT Manga Project in Africa", intenta poner ese sueño a su alcance.

Una alianza insólita entre editorial y blockchain

El proyecto une a Jitsugyo no Nihon Sha, una editorial japonesa con 128 años de historia (a través de su división de Derechos y Desarrollo de Negocio) y a Jitsugyo no Nihon Digital con CAICA Financial Holdings, que opera el mercado de NFT con sistema de selección "Zaif INO". La Embajada de Zimbabue en Japón ha colaborado en la coordinación, lo que añade una dimensión público-privada a la iniciativa.

Combinar la experiencia editorial con la tecnología blockchain da lugar a un planteamiento muy distinto al proceso habitual dirigido por las editoriales. La financiación llega directamente de los seguidores mediante la compra de NFT y el crowdfunding, y si se alcanzan las metas, la publicación en Japón queda confirmada. Es un modelo participativo en el que los lectores ayudan a decidir si un libro llega a existir.

Tres artistas, tres historias

Los tres fueron seleccionados mediante una convocatoria abierta en el evento OTAKUKON de Zimbabue, donde se presentaron 12 creadores y tres superaron la selección.

Bill Masuku: un artista al que el mundo ya conoce

Masuku trabajó como artista de storyboard en Iwájú, la serie animada de Disney y Kugali nominada a los premios Emmy, y fue incluido en la lista "30 Under 30" de Forbes Africa. Su obra autoeditada Tokoloshe Hunters alcanzó el 485 % de su meta en Kickstarter.

Su trabajo para el proyecto, Beanstalkking!! — Faith is a weapon!, transcurre en un mundo donde la propia "FE" (FAITH) funciona como energía. Nyami Nyami, la deidad pez-serpiente del folclore zimbabuense, aparece como un mecha gigantesco, y un muchacho que no tiene fe se ve arrastrado al combate. Es una acción mecha de ciencia ficción construida sobre mitos de toda África.

wimpy nine: un narrador de las emociones

Este joven zimbabuense descubrió el manga y el anime japoneses de niño y dibujó cómics cortos para sus amigos durante la secundaria. No tiene experiencia en la edición comercial, pero ha forjado durante años una voz propia enraizada en el folclore y la mitología africanos.

Su obra Ngano — Dead Shaman se desarrolla en un mundo donde los vivos y los muertos están claramente separados. Un hombre que muere protegiendo a su esposa se ve obligado a elegir si regresa como un chamán inmortal. Es una fantasía oscura que gira en torno al amor y al precio de sostenerlo.

Tash: 18 años dibujando esperanza desde la oscuridad

Estudiante de 18 años originario de Harare que también firma como "Artslayer", Tash trabaja con un estilo frío y minucioso, de filo oscuro, que aun así empuja hacia adelante. Su mensaje es sencillo: la fuerza nace de uno mismo, incluso en los peores momentos.

Su obra Nightslasher es una historia de combate ambientada en una metrópolis bañada en neón. Un huérfano criado en circunstancias duras se vuelve más fuerte a medida que se enfrenta al poder que lleva dentro y a un rival ligado a él por el destino.

Dos formas de apoyar

Quienes quieran respaldar a los artistas pueden elegir cómo hacerlo.

El plan de crowdfunding en CAMPFIRE ofrece recompensas cercanas, como acceso anticipado a la lectura y la mención del nombre en los créditos del manga publicado. Funciona con un sistema "escalonado": la primera meta es la publicación digital en unas 200 tiendas en línea, y la edición impresa queda como una etapa posterior según cómo avance todo.

El plan de NFT en Zaif INO permite poseer ilustraciones digitales como NFT y entrar en comunidades exclusivas para titulares. Si la publicación se concreta, los poseedores de NFT reciben regalías ligadas a las ventas del manga, lo que añade un componente de inversión. Se admite el pago con tarjeta de crédito, así que no hace falta una cartera de criptomonedas para participar.

El manga que crece en África

Detrás de este proyecto hay un auge más amplio de la cultura del manga y el anime por toda África. Más allá de Zimbabue, países como Ghana, Nigeria, Camerún y Sudáfrica están desarrollando sus propias culturas del cómic moldeadas por el manga japonés.

En Zimbabue, un colectivo de creadores llamado "Afro Tokyo" produce una antología de manga, Kalabash, y un equipo de voluntarios en Japón, "Afro Tokyo Japan", trabaja para dar a conocer el manga africano entre los lectores japoneses. El Museo Internacional del Manga de Kioto presentó una exposición de manga africano entre 2023 y 2024, y el Premio Internacional de Manga del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón ha recibido participaciones y premiados de países africanos. El manga japonés ayudó a sembrar una nueva generación de artistas en África, y ahora su trabajo emprende el camino de regreso hacia Japón.

Cómo los NFT redefinen el apoyo a los creadores

Los creadores extranjeros que sueñan con publicar manga en Japón han chocado durante mucho tiempo con barreras altas: el idioma, unas prácticas comerciales desconocidas y la dificultad de reunir dinero. Este proyecto trata los NFT y el crowdfunding como herramientas prácticas para sortearlas.

El NFT Manga Project existe desde hace tiempo como una vía para apoyar a artistas japoneses, pero es la primera vez que llega a creadores africanos. Al convertir a los lectores de compradores en participantes activos que ayudan a decidir si la publicación sale adelante, apunta a una nueva relación entre los autores y su público.

¿Conectarán las historias africanas con los lectores japoneses?

Las opiniones sobre los NFT y el crowdfunding van en todas las direcciones. Aun así, lo que este proyecto deja claro es que la tecnología puede servir como herramienta para apoyar a los creadores más allá de las fronteras. Cómo recibirán los lectores japoneses unas historias arraigadas en el mito y la cultura de África es la pregunta abierta, y la respuesta empezará a perfilarse cuando los libros se publiquen de verdad.

En tu país, ¿qué mecanismos existen para ayudar a los creadores internacionales a publicar su obra? ¿Y qué opinas de usar NFT y crowdfunding para apoyar a los artistas a través de las fronteras? Nos encantaría conocer tu punto de vista.

Referencias