Nuestro cuerpo cuenta con un mecanismo que frena de forma natural las alergias alimentarias. Un equipo de la Universidad de Juntendo y la Universidad de Hiroshima ha demostrado que una molécula llamada "ST2 soluble", presente en altas concentraciones en la sangre, es la que hace ese trabajo, un hallazgo que abre una nueva vía para una enfermedad que durante mucho tiempo careció de cura de fondo.

En Japón, alrededor del 1-2% de las personas tienen alergias alimentarias, cifra que llega a cerca del 10% en los lactantes.

Antecedentes: ¿por qué ocurren las alergias alimentarias?

La alergia alimentaria es un trastorno en el que el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada ante alimentos que deberían ser inofensivos. En los últimos años, el número de pacientes ha aumentado en los países desarrollados, incluido Japón, y la mayoría de los casos comienzan en la primera infancia.

En su base está una respuesta inmunitaria llamada "inflamación tipo 2". Cuando los antígenos alimentarios entran en el cuerpo, las células epiteliales se dañan y liberan una citoquina llamada IL-33 (interleucina-33). La IL-33 activa diversas células inmunitarias y desencadena los síntomas alérgicos.

El receptor de la IL-33, "ST2", existe en dos formas: el ST2 de membrana (ST2L), en la superficie de las células, y el ST2 soluble (sST2), presente en la sangre y otros fluidos. Cuando el ST2 de membrana captura la IL-33, transmite una señal que promueve la alergia. El ST2 soluble, en cambio, se pensaba que actuaba como un "señuelo", capturando la IL-33 y bloqueando esa señal. Pero su papel real en el organismo fue durante mucho tiempo un misterio.

Resolviendo el misterio con ratones modificados genéticamente

Un equipo conjunto integrado por la profesora asociada Kumi Izawa, el profesor Jiro Kitaura y el director del centro Ko Okumura, del Centro de Investigación de Enfermedades Atópicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Juntendo, junto con el profesor Susumu Nakae de la Universidad de Hiroshima, abordó la cuestión.

Lograron crear ratones modificados genéticamente que expresan con normalidad el ST2 de membrana pero carecen únicamente del ST2 soluble, lo que permitió comprobar de forma directa la función del ST2 soluble.

Los fibroblastos tienen la clave

El trabajo arrojó varios hallazgos importantes.

Primero, se descubrió que los "fibroblastos" de la piel y el intestino delgado producen mucho más ST2 soluble que los mastocitos, y lo hacen de forma constante. Los fibroblastos son conocidos como células que sostienen la estructura de los tejidos, pero resultó que también cumplen un papel clave en la supresión de la alergia.

Segundo, cuando se indujo alergia alimentaria en ratones que carecían de ST2 soluble, los síntomas fueron notablemente peores que en los ratones normales. Aumentaron el número de mastocitos en el intestino delgado, su tasa de degranulación (la frecuencia con la que liberan las sustancias que causan los síntomas alérgicos) y los niveles de citoquinas inflamatorias como la IL-33.

Aún más llamativo: al administrar a los ratones deficientes una sustancia llamada "ST2-Fc", que imita al ST2 soluble, el número de mastocitos y las tasas de degranulación bajaron, y los síntomas de alergia alimentaria se atenuaron.

Esperanza para nuevos tratamientos

Los resultados se publicaron en las Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) el 5 de enero de 2026.

El equipo señala varias direcciones. Desarrollar fármacos que aumenten de forma selectiva solo el ST2 soluble del cuerpo es un enfoque prometedor, y también se estudian agentes moleculares que bloqueen la señalización de la IL-33.

De hecho, en el extranjero ya están en marcha ensayos clínicos con anticuerpos anti-IL-33, con resultados que muestran eficacia en pacientes con alergia al cacahuete. Este estudio ayuda a reforzar la base científica de esos tratamientos.

La señalización de la IL-33 interviene en muchas enfermedades más allá de la alergia alimentaria, como infecciones, tumores, enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos. Los ratones deficientes en ST2 soluble creados aquí se perfilan también como una herramienta para esclarecer el papel del ST2 soluble en esas patologías.

Situación actual y desafíos de las alergias alimentarias

En Japón, la prevalencia de las alergias alimentarias es de alrededor del 10% en lactantes, el 5% en niños de tres años y del 1,3 al 4,5% a partir de la edad escolar. El huevo, la leche y el trigo han sido tradicionalmente las tres causas principales, pero las alergias a los frutos secos de árbol (en especial la nuez y el anacardo) se han disparado en los últimos años.

El tratamiento actual se basa sobre todo en evitar el alimento causante; no existe una cura de fondo. La inmunoterapia oral (ingerir cantidades crecientes del alimento causante para ganar tolerancia) se está investigando, pero no funciona en todos los pacientes y conlleva riesgos de reacciones graves como la anafilaxia.

El papel del ST2 soluble revelado aquí podría abrir una nueva salida. Reforzar una defensa que el cuerpo ya posee podría apuntar a tratamientos más seguros y eficaces.


Las alergias alimentarias aumentan en todo el mundo, pero los alimentos causantes, el acceso al tratamiento y las respuestas sociales varían mucho de un país a otro. En Japón, los almuerzos escolares adaptados a los alérgicos se están extendiendo y existen sistemas de etiquetado de alimentos, aunque quedan muchos desafíos.

¿Qué se está haciendo frente a las alergias alimentarias en su país? ¿En qué punto están la investigación y el desarrollo de tratamientos? Comparta sus opiniones en los comentarios.

Referencias