🔘 El botón de volumen de tu móvil tiene dos estados: pulsado y sin pulsar. Tu dedo, mientras tanto, está regulando todo el rato la fuerza con la que aprieta las cosas. Un fabricante de componentes de Fujiyoshida, en la prefectura de Yamanashi, ha construido un interruptor que hace las dos cosas. El interruptor sensor magnético de Citizen Electronics lee la fuerza de pulsación en unos 6.000 pasos y, aun así, le devuelve al dedo un clic físico. La empresa dice que nadie había juntado ambas cosas en una sola pieza. Ahora se la está ofreciendo a las manos robóticas.

Dos trabajos en una sola pieza

Citizen Electronics presentó el producto el 27 de febrero de 2026 con un nombre poco pegadizo: interruptor sensor magnético de alta precisión con detección de tres ejes. Dos modelos, FS3020 y FS3030. Las muestras salen desde marzo de 2026 y la producción en serie, en algún momento del ejercicio 2026.

La idea no tiene misterio. Coges un interruptor táctil, de esos con un muelle metálico en forma de cúpula que se hunde con un clic al apretarlo, algo que Citizen Electronics lleva décadas fabricando. Le metes un imán dentro. Lees el movimiento del imán como una variación del campo magnético y ya sabes, en tiempo real, cuánto y con qué fuerza se ha apretado el botón. El muelle sigue ahí, así que el clic no se pierde.

Los sensores de presión convencionales miden la fuerza pero no le devuelven nada al dedo. Los interruptores táctiles convencionales hacen clic pero solo informan de encendido o apagado. Nadie había metido las dos funciones en el mismo encapsulado. Un portavoz de Citizen Electronics dijo a EE Times Japan que, como sensor capaz de detectar fuerza y recorrido de pulsación, este es el primer producto del mundo que además trae un clic físico.

La resolución depende del recorrido. El FS3030 mide 8,0 x 8,0 x 2,5 mm y divide sus 0,35 mm de recorrido en unos 6.000 pasos, con una fuerza de accionamiento suave de 0,6 N. El FS3020 es más pequeño, 3,0 x 2,0 x 1,85 mm, reparte 0,12 mm en unos 3.000 pasos y, curiosamente, es más duro: 2,4 N. Ambos funcionan a 1,8 V y consumen 21,1 microamperios a 20 Hz. La salida es digital por I2C y las piezas aguantan la soldadura por reflujo, o sea que entran directas en las líneas de montaje que ya existen.

La histéresis, el problema aburrido y difícil

Los sensores de presión arrastran una dolencia crónica llamada histéresis. Aprietas y sueltas, y el sensor da valores distintos para la misma presión según desde dónde llegues.

Citizen Electronics lo explica con un lápiz digital. Si la salida al apretar no coincide con la salida al soltar, el lápiz registra presiones distintas para lo que a ti te ha parecido el mismo trazo, y el grosor de la línea sale irregular. Con un lápiz es una tontería. Con un robot sujetando un huevo, ya no.

La solución aquí es mecánica. El muelle metálico del interruptor táctil empuja el imán de vuelta en cuanto sueltas, así que el sensor sigue al dedo de cerca en ambos sentidos. Citizen sostiene que la combinación de esa estructura de retorno por muelle y la detección del campo magnético resuelve el problema de raíz.

Del mando de la consola a la yema del robot

La aplicación evidente es el mando de videojuegos. Hoy los botones son binarios, así que pisar poco a poco el acelerador en un juego de coches o rozar el freno obliga a recurrir al stick analógico o al gatillo. Un botón que lee presión continua lo resuelve en el mismo sitio. También se puede partir un botón en fuerte, medio y flojo, o cambiar el umbral a partir del cual se activa.

Citizen apunta otro uso: asociar la profundidad de pulsación a la velocidad, o poner seleccionar y confirmar en el mismo botón. Eso importa en visores de realidad virtual y relojes inteligentes, donde no puedes añadir botones sin más.

Y luego están las manos robóticas. El portavoz explicó a EE Times Japan que los brazos robóticos convencionales primero agarran el objeto y después ajustan la fuerza, y que con mucha histéresis el brazo puede aflojar de más y tirarlo. Con poca histéresis, sostiene, el ajuste fino de fuerza sí es viable.

De pronto todo el mundo va detrás del tacto

Darle sentido del tacto a un robot pasó de nicho a abarrotado en unos dos años. En el CES de Las Vegas, en enero de 2026, varias empresas lo pusieron en el titular.

XELA Robotics, una escisión de la Universidad de Waseda con sede en Tokio, expuso por primera vez en el CES y enseñó uSkin, su sensor táctil de tres ejes. La empresa asegura que detecta hasta 0,1 gramos-fuerza y que puede recubrir no solo las yemas, sino también las falanges y la palma. En su estand, una mano robótica levantaba una grulla de papiroflexia; La Repubblica lo grabó. La china ROBOTERA llevó la XHAND 1, una mano de cinco dedos con sensores densos en las yemas que leen contacto, deslizamiento y dirección de la fuerza.

O sea que Citizen Electronics no llega tarde. Simplemente ha entrado por otra puerta.

Una fábrica de interruptores que se mete a sensores

Citizen Electronics nació en 1970 como Bulova Citizen, una empresa conjunta entre Citizen Watch y la estadounidense Bulova Watch Company. La alianza se deshizo en 1977, cambió el nombre y en 2005 Citizen Watch se quedó con el cien por cien y la compañía salió de bolsa. Su negocio son los ledes y los interruptores.

Fabricar cosas muy pequeñas antes que nadie es aquí casi una costumbre. En 1983 sacó CITILED, el primer led de montaje superficial del mundo. En 1989, el primer interruptor miniatura con un led incorporado dentro. En 1999, el interruptor de pulsación lateral más pequeño del mundo y el interruptor más fino del mundo. Es una empresa que lleva muchísimo tiempo puliendo muelles metálicos.

El portavoz lo enmarca así: los sensores magnéticos corrientes no tienen contactos físicos, pero mientras sea una persona la que pulsa, la tranquilidad de notar una respuesta en el dedo importa. La estructura es sencilla, pero a nadie se le había ocurrido que un fabricante de interruptores se metiera en el terreno de los sensores, y eso, sumado al conocimiento acumulado en muelles metálicos, hizo posible una estructura pionera. Raro visto desde fuera. Coherente si miras el currículum.

Citizen Electronics califica el producto como el núcleo de su expansión, con la maquinaria industrial, la automoción, el equipamiento médico y el internet de las cosas en la lista. Una empresa de ledes e interruptores intenta convertirse en una empresa de sensores.

Que un robot pueda sostener un huevo sin romperlo se reduce, al final, a en cuántos trozos eres capaz de cortar 0,35 milímetros. ¿Hasta dónde ha llegado el tacto robótico donde tú vives? ¿Hay ya máquinas que deciden al tacto en las fábricas y almacenes de tu zona?

Referencias