En junio de 2025, la Universidad de Yamagata anunció el Benibana Sat Project (BSP), una iniciativa para construir y lanzar un CubeSat. El nombre procede del cártamo, la flor de la prefectura. Junto con empresas, estudiantes e investigadores de la zona, el equipo desarrolla un satélite de 1U, un cubo de 10 centímetros, y aspira a lanzarlo y ponerlo en operación antes del final del año fiscal 2028. Que una universidad nacional regional de Tohoku entre en el desarrollo espacial ha llamado la atención como señal de hasta dónde se está ensanchando la industria espacial japonesa.
Empezar por la unidad más pequeña
Un CubeSat es un satélite miniaturizado estandarizado que se construye en unidades de cubos de 10 centímetros, con un peso aproximado de 1,3 kilogramos por unidad. Los costes de desarrollo caen drásticamente frente a los satélites grandes convencionales, y eso es lo que ha permitido que universidades y pymes entren en este terreno. El formato 1U elegido por el BSP es el tamaño mínimo del estándar.
Pequeño significa también limitado. La energía disponible y el espacio para instrumentos son escasos, y el control de actitud y las comunicaciones exigen un diseño cuidadoso. Empezar por 1U es una decisión deliberada: se trata de llevar un satélite desde el diseño hasta la operación y adquirir esa experiencia completa.
Por qué Yamagata mira hacia arriba
Una parte de la explicación es la política nacional. El Plan Básico de Política Espacial de la Oficina del Gabinete se compromete a apoyar la entrada de empresas privadas y universidades en el desarrollo espacial, lo que ha ampliado el hueco disponible para las instituciones regionales.
Otra parte es la conexión con la industria local. Yamagata produce cerezas y arroz, y la agricultura es uno de sus sectores principales. La observación de la Tierra desde órbita permite vigilar el crecimiento de los cultivos y recoger datos meteorológicos, lo que da al proyecto una vía razonable para devolver algo útil a la región.
La tercera son las personas. Nobukazu Kamei, el profesor que dirige el proyecto, lo plantea como creación de industria dentro de la cátedra patrocinada Social Innovation DX, financiada por una donación de la fundación Mori no Gakko, con el objetivo de asentar en Yamagata una base de industria espacial. El BSP se articula en torno a tres lemas, que vienen a decir «para la industria de Yamagata», «personas para Yamagata» y «revitalizar Yamagata», y prevé convertir la universidad en un nodo de talento y tecnología mientras codesarrolla con empresas locales. Construir un satélite es menos un fin en sí mismo que retener dentro de la prefectura a las empresas y las personas capaces de construirlo.
Rumbo a un lanzamiento en el año fiscal 2028
El equipo de desarrollo se formó en 2025 en torno a la Universidad de Yamagata. Profesores y estudiantes de ingeniería constituyen su núcleo, y son los estudiantes quienes se encargan del diseño, la fabricación y la operación. El plan va del diseño básico y la adquisición de competencias a las fases de fabricación y ensayo, con el lanzamiento como muy tarde en el año fiscal 2028.
Actualización: En mayo de 2026, un modelo de ensayo en tierra del Benibana Sat 01 se expuso al público en el Museo Prefectural de Ciencia Industrial de Yamagata, en la ciudad de Yamagata. Los visitantes pueden ver el cubo de 10 centímetros en persona, lo que hace visible la fase en la que se encuentran la universidad y la fundación Mori no Gakko junto a sus empresas colaboradoras de la prefectura.
El éxito aportaría más que un registro de lanzamiento. Los estudiantes obtienen experiencia práctica de ingeniería con una nave real, y los datos recogidos tienen aplicaciones en el apoyo a la agricultura y la prevención de desastres. Las empresas locales ganan una puerta de entrada a una fabricación de mayor valor añadido, y la universidad, líneas de investigación que requieren acceso al entorno espacial.
Dónde están los satélites universitarios japoneses
Las universidades japonesas llevan más de dos décadas construyendo CubeSats. Todo empezó en 2003, cuando el XI-IV de la Universidad de Tokio y el CUTE-I del Instituto Tecnológico de Tokio (hoy integrado en el Institute of Science Tokyo) alcanzaron la órbita en el mismo lanzamiento. Desde entonces, la Universidad de Hokkaido, el Instituto Tecnológico de Kyushu, la Universidad de Tohoku y otras han puesto en órbita satélites propios.
El proyecto de la Universidad de Yamagata añade otro nodo de Tohoku a esa red. Que una universidad regional aborde tecnología de frontera es en sí mismo un método para arraigar capacidades y personas en un territorio. Eso es lo que el BSP está poniendo a prueba.
En Japón, el desarrollo espacial liderado por universidades se está expandiendo constantemente. ¿Y en tu país? ¿Cuál es el estado de los proyectos de desarrollo espacial por parte de universidades o instituciones educativas? ¿Qué opinas sobre que las universidades regionales asuman desafíos de tecnología de vanguardia? ¡Nos encantaría conocer tu opinión!
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