A solo 17 minutos en ferry desde la ciudad de Fukuoka, una pequeña isla con forma de corazón en el mar de Genkai alberga aproximadamente 200 gatos, superando con creces a sus 270 habitantes humanos. Ainoshima (相島), elegida por CNN como uno de los "6 Mejores Lugares del Mundo para Ver Gatos" en 2013, se ha vuelto viral de nuevo en la primavera de 2026 gracias a viajeros que comparten sus experiencias en TikTok e Instagram.
Una isla donde los gatos superan a las personas
Ainoshima pertenece al municipio de Shingu, en la prefectura de Fukuoka, y se encuentra a unos 7,5 kilómetros de la costa en el mar de Genkai. El ferry municipal "Shingu" realiza entre cinco y seis viajes diarios con capacidad para 150 pasajeros. En cuanto pisas el muelle, gatos amigables se acercan a saludarte: algunos se frotan contra tus piernas, otros dormitan plácidamente junto al malecón.
La isla tiene un perímetro de unos 8 kilómetros y, vista desde arriba, tiene una inconfundible forma de corazón, lo que le ha valido el apodo de "Isla del Amor". Una gran estatua de maneki-neko (el gato de la suerte japonés) da la bienvenida a los visitantes junto al puerto.
Pero Ainoshima es mucho más que gatos. Aparece mencionada en el Man'yoshu, la antología poética más antigua de Japón, compilada hace más de 1.200 años. Durante el período Edo, cuando Japón estaba cerrado al mundo exterior, Ainoshima sirvió como punto de recepción para los enviados diplomáticos coreanos (Joseon Tongsinsa), convirtiéndola en un raro escenario de intercambio cultural internacional.
¿Por qué hay tantos gatos? El pacto con los pescadores
La historia de los gatos de Ainoshima está ligada a la cultura pesquera de la isla. Durante generaciones, los pescadores mantuvieron gatos para proteger sus redes y provisiones almacenadas de los ratones. La costumbre de alimentar a los gatos con restos de pescado no comercializable creó una relación simbiótica que benefició a ambas especies.
En una isla pequeña sin coches, sin depredadores y con inviernos suaves, la población felina creció constantemente hasta superar el número de residentes humanos. Hoy, un grupo de voluntarios locales llamado Ainoshima Neko-no-Kai (Asociación de Gatos de Ainoshima) gestiona la alimentación diaria y supervisa la salud de los gatos.
La realidad detrás del "paraíso gatuno"
La imagen idílica de una utopía felina oculta desafíos reales. Antes de la intervención organizada, la superpoblación provocaba brotes de enfermedades, desnutrición y peleas territoriales. Algunos visitantes e incluso residentes del continente abandonaban gatos no deseados en la isla, agravando la situación.
En 2021, la organización japonesa de bienestar animal Doubutsu Kikin (Fondo Animal de Japón) lanzó una campaña masiva de TNR: Atrapar, Esterilizar y Devolver. En cuatro días, aproximadamente 100 voluntarios capturaron y esterilizaron 233 gatos, muy por encima de la estimación inicial de 80 gatos sin esterilizar.
La campaña mejoró drásticamente las condiciones de salud de la colonia. La Asociación de Gatos de Ainoshima realiza ahora controles veterinarios regulares, y la colaboración entre los isleños y los voluntarios se ha convertido en un modelo de coexistencia sostenible. Sin embargo, el abandono de gatos sigue siendo un problema sin resolver.
Viral de nuevo en 2026
Ainoshima captó la atención mundial por primera vez en 2013, cuando CNN la incluyó en su lista de mejores destinos gatunos. Un fotógrafo local conocido como Fubirai amplificó la fama de la isla con retratos íntimos de gatos que se difundieron en redes sociales.
En la primavera de 2026, una nueva ola de publicaciones en TikTok e Instagram de turistas extranjeros ha reavivado el interés internacional. Videos con los hashtags #ainoshimaisland, #catisland y #japancats se han viralizado en comunidades de habla inglesa, francesa y española. El atractivo es universal: un pueblo pesquero bañado por el sol donde decenas de gatos amigables deambulan libremente con el océano resplandeciente de fondo.
Las "Tres Grandes" islas de gatos de Japón
Japón tiene más de diez islas conocidas como "islas de gatos" (neko-jima), pero tres destacan a nivel internacional.
Tashirojima (Prefectura de Miyagi) tiene unos 55 residentes y más de 100 gatos. La isla alberga un "Santuario del Gato" (Neko Jinja) y, curiosamente, prohíbe la entrada de perros. Ganó notoriedad adicional durante su recuperación tras el Gran Terremoto de Japón Oriental de 2011.
Aoshima (Prefectura de Ehime) presenta la proporción más extrema: apenas un puñado de residentes frente a más de 100 gatos. Con solo dos viajes en ferry al día y prácticamente cero infraestructura turística, ofrece la experiencia más auténtica, aunque también la más difícil de alcanzar.
Ainoshima (Prefectura de Fukuoka) tiene la mayor población felina con aproximadamente 200 gatos y es la más accesible. Se encuentra a una hora de la estación de Hakata, en el centro de Fukuoka, y la isla cuenta con restaurantes, una cafetería, un centro de información turística y alquiler de bicicletas. Para quienes visitan una isla de gatos por primera vez, Ainoshima es la mejor opción.
Guía del visitante: normas y recomendaciones
Hay reglas importantes que respetar al visitar Ainoshima.
La regla número uno: no alimentar a los gatos. La comida que les dan los turistas altera el ecosistema felino y puede provocar conflictos territoriales. Tampoco persigas a los gatos ni los levantes a la fuerza. Son animales callejeros, amigables, sí, pero callejeros. Deja que se acerquen a ti a su propio ritmo.
El ferry de ida y vuelta desde el puerto de Shingu cuesta aproximadamente ¥960 (unos $6 USD). En la isla puedes disfrutar de sashimi fresco en Maruyama Shokudo o de la famosa "Croqueta del Amor" en forma de corazón, hecha con pasta de pescado. El centro turístico "Shima-no-Eki Ainoshima" ofrece una hamburguesa de croqueta de hijiki y vende souvenirs con motivos felinos. Las bicicletas eléctricas de alquiler permiten recorrer el circuito de 5,4 kilómetros, pasando por túmulos de piedra antiguos (sitio histórico nacional), el arco rocoso Hanagurise (Roca de los Lentes) y espectaculares acantilados costeros.
Lo que las islas de gatos nos enseñan sobre la convivencia
Los gatos de Ainoshima no son solo atracciones turísticas. Son participantes vivos de una comunidad pesquera con siglos de historia, parte de la identidad misma de la isla. El modelo TNR adoptado por Ainoshima demuestra que el turismo y el bienestar animal pueden coexistir, ofreciendo una plantilla para comunidades de todo el mundo que lidian con poblaciones de animales callejeros.
Una isla donde gatos y humanos conviven en armonía. ¿Existe un lugar así en tu país? ¿Cómo es la relación entre los gatos callejeros y las comunidades donde tú vives?
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