La casa amarilla donde nació Dragon Ball no se convertirá en museo. La demolición de la vivienda y estudio de Akira Toriyama en Kiyosu, prefectura de Aichi, empezó en octubre y la mayor parte del edificio ya no existe. En Japón surgieron a la vez dos reacciones: "había que conservarla" y "hay que dejar en paz a la familia". Detrás de ambas hay una pregunta más vieja: qué hace Japón con los lugares donde trabajaron sus grandes dibujantes.

La casa amarilla de Kiyosu

Según una nota del diario Mainichi Shimbun distribuida el 3 de noviembre, la casa fue durante muchos años el lugar de trabajo de Toriyama. Su fachada amarilla la hacía inconfundible, y vecinos y fans la llamaban "lugar sagrado".

Toriyama murió el 1 de marzo de 2024, a los 68 años. Su empresa, Bird Studio, también tenía su sede en el edificio, pero de acuerdo con el Mainichi se trasladó a Tokio en agosto de 2026.

El alcalde de Kiyosu, Sumio Nagata, dijo entender que la demolición fue una decisión de la familia y que la ciudad la respetará y velará por que la obra termine en un entorno tranquilo. Al 3 de noviembre, la familia no había explicado públicamente por qué se derriba la casa.

Takashi Matsuyama, ilustrador de 68 años que fue asistente de Toriyama, le dijo al diario que casi toda la obra de Toriyama salió de esa casa y que le entristece perder un sitio donde él mismo trabajó. Añadió que convertirla en museo habría sido difícil en una zona residencial y que puede seguir viva en la memoria. Una vecina de unos 60 años contó que muchos extranjeros iban a verla y lamentó que se pierda un símbolo de la ciudad.

El dibujante que nunca se mudó a Tokio

La casa importa porque Toriyama nunca se mudó a Tokio y siguió trabajando en Kiyosu.

En una entrevista de 1995 con la revista Weekly Playboy, dijo que odiaba las multitudes y que no quería ir a Tokio, según la traducción del sitio de fans en inglés Kanzenshuu. El mismo texto señala que, cuando Toriyama debutó, era raro que un dibujante trabajara desde provincias.

En marzo de 2024, el diario Chunichi Shimbun publicó una entrevista con su primer asistente, que recordó que las páginas terminadas solían enviarse en avión desde el aeropuerto de Nagoya a Tokio. El propio asistente creía que para ser dibujante había que mudarse a Tokio. En esa época, un cómic que después se leería en todo el mundo se dibujaba en una casa de una calle residencial de Aichi.

Su vínculo con la ciudad duró hasta el final. Kiyosu cumplió 20 años como ciudad en 2025, y el logotipo del aniversario es obra de Toriyama. La ciudad lanzó la campaña con ese logotipo el 5 de julio de 2024, unos cuatro meses después del anuncio de su muerte.

"Consérvenla" frente a "déjenla en paz"

Las fotos de la demolición se difundieron en redes sociales a finales de octubre. En Hatena Bookmark y en X, las reacciones se dividieron en dos bandos.

Unos dicen que perder el lugar de trabajo de un artista con tanta influencia mundial demuestra lo poco que Japón cuida su patrimonio cultural. Hubo propuestas concretas: al menos registrar el edificio en 3D, o trasladarlo a otro sitio.

Otros responden que era una casa particular y que la decisión le corresponde a la familia. Entre las publicaciones que Togetter recopiló el 31 de octubre aparece la idea de que las visitas sin invitación pueden ser parte del motivo de la demolición. Entre los fans circulan mensajes que piden no ir a mirar, ni siquiera cuando termine la obra.

El deseo de tranquilidad de la familia no es nuevo. Cuando se anunció la muerte de Toriyama, el 8 de marzo de 2024, un comunicado conjunto de Bird Studio y Capsule Corporation Tokyo indicó que, por voluntad del propio autor, se declinaban las visitas de condolencia y las flores, y pidió a los medios que no buscaran a la familia.

Desde el extranjero también se oyen voces del primer bando. El 30 de octubre, "Bola de Drac", una cuenta de fans que publica en catalán, escribió en X que dolía ver desaparecer el lugar donde nació la obra y que no entendía por qué no se hacía un museo.

Tokiwa-so: derribada y reconstruida

Tokiwa-so, en el distrito de Toshima, en Tokio, era el edificio de apartamentos de madera donde vivieron de jóvenes Osamu Tezuka, los dos autores de Fujiko Fujio, Fujio Akatsuka, Shotaro Ishinomori y otros. Lo llaman desde hace años "lugar sagrado del manga", y fue demolido en diciembre de 1982 por su deterioro.

El 7 de julio de 2020 volvió como el Museo de Manga Tokiwa-so del distrito de Toshima. El distrito reprodujo el edificio original a partir de entrevistas con antiguos inquilinos y otras fuentes, con un costo total de unos 980 millones de yenes (6,2 millones de dólares). Las donaciones a través del sistema japonés de "furusato nozei", que permite destinar parte de los impuestos al municipio que uno elija, sumaron 424,75 millones de yenes (2,7 millones de dólares) de 960 donantes al 26 de junio de 2020. No se levantó en el solar original, sino en un parque del distrito a unos 300 metros.

Un comentario en Hatena Bookmark citó ese precedente: Tokiwa-so también es una reproducción, así que la familia puede hacer lo que le convenga.

Además, en Japón las casas se derriban antes que en Estados Unidos o Inglaterra. Según la estimación más reciente del Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón (sus datos de economía de la vivienda del año fiscal 2025), las viviendas demolidas en Japón entre 2018 y 2023 tenían en promedio 35,7 años, frente a 56,7 en Estados Unidos y 51,4 en Inglaterra: entre 16 y 21 años menos.

El caso de Buenos Aires

Quino (Joaquín Salvador Lavado), el creador de Mafalda, vivió en un edificio de la calle Chile 371, en el barrio de San Telmo. Según el ente de turismo de la ciudad, solía dibujar a Mafalda sentada en la entrada de ese edificio, que hoy tiene una placa conmemorativa. La placa se colocó en 2007 y en 2009 se instaló cerca una estatua de Mafalda sentada en un banco.

Según Infobae, la idea original era colocar la estatua justo frente a la entrada del edificio. Los vecinos se opusieron en una reunión de consorcio y el plan cambió: temían que las multitudes de fans les impidieran entrar. La estatua quedó en la esquina de Chile y Defensa, a unos 10 metros, y el diario afirma que el tiempo les dio la razón a los vecinos.

Buenos Aires eligió recordar a su dibujante en una esquina y no dentro de su edificio.

¿Y donde vives tú, las casas de los escritores y artistas más queridos se convierten en museos, o basta una placa para recordar dónde estuvieron?

Referencias