Los trabajadores extranjeros en Japón llegaron a 2.302.587 a finales de octubre de 2024, un récord. Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, supone un aumento interanual del 12,4 % (unos 250.000 trabajadores) y prolonga una serie de máximos anuales que arranca en 2013.

Detrás está la grave escasez de mano de obra en logística, cuidados, turismo, construcción y manufactura. La población en edad laboral (15-64 años) ha bajado sin pausa desde su pico de 87,3 millones en 1995 hasta 73,7 millones en 2024, mientras la tasa de dependencia de la tercera edad se ha más que duplicado, del 21 % al 49 %.

Respuesta del gobierno y reformas políticas

En 2024, el gobierno anunció que duplicaría el tope de trabajadores extranjeros cualificados hasta 820.000 en cinco años dentro del programa de Trabajadores Cualificados Especificados (SSW). Además, un nuevo programa de Empleo para el Desarrollo de Habilidades sustituirá en 2027 al actual Programa de Formación de Pasantes Técnicos.

El sistema SSW, creado en 2019, cubría 16 sectores tras la incorporación de cuatro en marzo de 2024. Admite a extranjeros con habilidades concretas y dominio del japonés en actividades con escasez aguda, como cuidados, restauración, manufactura y construcción. El nuevo marco busca abrir vías al empleo de larga duración y a la residencia, y mejorar así la retención.

Desglose por nacionalidad e industria

Los trabajadores vietnamitas son el grupo más numeroso, con un 24,8 %, seguidos de los chinos (incluidos Hong Kong y Macao) con un 17,8 % y los filipinos con un 10,7 %.

Por sector, la manufactura encabeza con un 26 %, por delante de los servicios (15,7 %) y del comercio mayorista y minorista (12,9 %). Donde más aprieta la falta de personal es en sanidad y servicios sociales, construcción, logística y hostelería.

Sombrías proyecciones para 2035

Las "Previsiones del Mercado Laboral para 2035", publicadas por la Universidad Chuo y Persol Research and Consulting, cifran el déficit diario en 17,75 millones de horas para 2035, equivalente a 3,84 millones de trabajadores y casi 1,85 veces la brecha de 2023.

La participación laboral de mujeres y mayores sube, pero las horas trabajadas por persona bajan, así que el hueco se ensancha. El mismo estudio calcula que los trabajadores extranjeros llegarán a 3,05 millones en 2030 y a 3,77 millones en 2035.

Opiniones divididas sobre la expansión

La ampliación divide al país.

Quienes la defienden sostienen que, con la población en declive, los trabajadores extranjeros son imprescindibles para sostener el crecimiento. En cuidados, construcción y agricultura, donde contratar japoneses se ha vuelto muy difícil, ya sostienen el trabajo diario. También se señalan la mayor diversidad y la competitividad internacional.

Quienes recelan apuntan a la posible contención de los salarios, a los problemas de idioma y cultura en el centro de trabajo y a la dificultad de la integración social. Los casos problemáticos aparecidos en el programa de pasantes técnicos han alimentado esa cautela.

Competencia global por el talento

Corea del Sur, Taiwán y Australia amplían sus propios programas, y la disputa por los trabajadores se estrecha. Que Japón siga siendo elegido dependerá de los salarios, de las condiciones de trabajo y del apoyo que ponga detrás de la integración social.

Un funcionario del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar cita los "sistemas de acogida bien organizados" y la "seguridad pública" como los atractivos del país. Leído al revés: la retribución todavía no es un argumento de venta.

[Actualización] Las cifras que el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar publicó el 30 de enero de 2026 sitúan a los trabajadores extranjeros en 2.571.037 a finales de octubre de 2025, por encima de los 2,5 millones por primera vez. El crecimiento se moderó al 11,7 %, siete décimas menos que el año anterior, pero encadenó el tercer año consecutivo de aumento de dos dígitos y ya supone cerca del 4 % del total de asalariados. Por nacionalidad, Vietnam encabeza con 605.906 personas (23,6 %), seguida de China, con unas 430.000, y Filipinas, con unas 260.000; el mayor incremento fue el de Myanmar, un 42,5 %. La manufactura sigue siendo el primer sector, con 598.314 trabajadores (26,0 %), y sanidad y servicios sociales acumula cinco años consecutivos creciendo más de un 20 %.

En lo normativo, el Consejo de Ministros aprobó el 23 de enero de 2026 las directrices sectoriales de ambos programas. Se añadieron los almacenes logísticos, el suministro de lencería y el reciclaje de recursos, con lo que el SSW pasa a cubrir 19 sectores. El programa de Empleo para el Desarrollo de Habilidades entra en vigor en abril de 2027 en 17 de ellos, sin la aviación ni el transporte por carretera. El tope conjunto de acogida de los dos programas hasta el final del ejercicio 2028 quedó fijado en torno a 1,23 millones de personas (a septiembre de 2026).

Automatización e IA como soluciones complementarias

La contratación de extranjeros no es la única respuesta. La automatización y la IA avanzan en paralelo, y los sectores intensivos en mano de obra como la hostelería, los servicios de alimentación y el comercio minorista lideran el crecimiento de la inversión en software, por encima de otras industrias. Aun así, todavía hay mucho trabajo de primera línea que se resiste a las máquinas. El mismo muro del declive demográfico es uno con el que muchos países desarrollados acabarán topándose. En tu país, ¿qué debate existe sobre cubrir la falta de trabajadores con inmigrantes o mano de obra extranjera?