Las prestaciones por enfermedad pagadas por el seguro médico japonés alcanzaron unos 610.000 millones de yenes (unos 4.000 millones de dólares) en el año fiscal 2023, un 60% más que cinco años antes y el doble que hace una década. Los trastornos de salud mental representan ya cerca del 40% de todas las solicitudes, la categoría individual más grande. Jornadas largas, acoso y una cultura laboral que dificulta decir nada. Esta es la estructura detrás de las cifras, y así se compara Japón.

¿Qué es el "Shōbyō Teatekin"? La red de seguridad por enfermedad de Japón

El sistema de prestaciones por enfermedad de Japón, llamado shōbyō teatekin (傷病手当金), sustituye los ingresos de los empleados que no pueden trabajar por una enfermedad o lesión no laboral durante cuatro o más días consecutivos. Se calcula a partir del salario mensual estándar y puede recibirse durante un máximo de 18 meses acumulados.

Una reforma de enero de 2022 cambió el cómputo: de 18 meses desde el inicio a 18 meses de pago acumulado. El tiempo de vuelta al trabajo ya no descuenta, lo que alarga en la práctica la cobertura para dolencias que mejoran y recaen, la enfermedad mental entre ellas.

El sistema se financia a través del seguro médico obligatorio de Japón. Cubre a trabajadores de empresas de todos los tamaños a través de entidades como la Asociación Nacional de Seguro Médico (Kyokai Kenpo) para pequeñas y medianas empresas, uniones de seguro patronal para grandes corporaciones, y asociaciones de ayuda mutua para funcionarios públicos.

En el año fiscal 2023, los pagos combinados de todas las aseguradoras alcanzaron unos 610.000 millones de yenes (4.000 millones de dólares), un 60% más que en 2018 y el doble que hace una década.

Las cifras detrás de la crisis

Según una encuesta del año fiscal 2024 de la Asociación Nacional de Seguro Médico, los trastornos mentales y conductuales representaron el 39% de todas las solicitudes, la categoría individual más grande con diferencia. El desglose por sexo: el 36% de las solicitudes de hombres y el 43% de las de mujeres. La segunda categoría son los tumores, incluido el cáncer.

La trayectoria histórica es dramática. En 1995, los trastornos de salud mental representaban solo el 4,45% de las solicitudes. Para 2003 la cifra había subido al 10%, y para 2021 alcanzó el 33%. Según los últimos datos, se sitúa en el 39%.

En el frente laboral, el informe del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar sobre compensación por karoshi del año fiscal 2024 registró 1.055 casos aprobados por trastornos mentales. Es la primera vez que la cifra supera los 1.000 desde que hay registros, en 1983, y el sexto aumento anual consecutivo. Las solicitudes presentadas llegaron a un récord de 3.780, y 88 de los casos aprobados implicaron suicidio o intento de suicidio.

Por edad, los trabajadores de 40 a 49 años concentraron 283 casos aprobados, seguidos de 245 entre los treintañeros y 243 entre los veinteañeros. Por sector, sanidad y servicios sociales destacaron con 270 casos, por delante de la industria (161), el comercio mayorista y minorista (120) y el transporte y correos (110).

¿Por qué está ocurriendo esto? Los problemas estructurales del trabajo en Japón

Largas jornadas y la "línea de karōshi"

El promedio anual de horas trabajadas en Japón es de aproximadamente 1.607 según datos de la OCDE, en realidad menos que Estados Unidos (1.791 horas) y Corea del Sur (1.901 horas). Pero estas estadísticas ocultan un problema persistente: el sābisu zangyō (horas extras de servicio), es decir, horas extras no remuneradas que no se registran. Trabajar más de 60 horas semanales se clasifica como la "línea de karōshi" (umbral de muerte por exceso de trabajo), un nivel muy asociado a enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales.

Desde abril de 2024 el tope de horas extra se aplica también a los médicos. Aun así, un estudio reciente encontró que el 31% de los pediatras hospitalarios sigue superando las 60 horas semanales.

La epidemia del acoso laboral

La causa principal de las reclamaciones aprobadas por salud mental es el acoso de poder (pawahara) por parte de superiores: 224 casos en el año fiscal 2024, cerca de un 43% más que los 157 del año anterior. Le siguen los cambios bruscos en funciones o carga de trabajo (119 casos) y el acoso por parte de clientes, conocido como kasuhara (108 casos). El kasuhara casi se duplicó en un año y superó por primera vez al acoso sexual (105 casos).

El acoso por clientes entró en los criterios de compensación laboral en septiembre de 2023. En el primer año se aprobaron 52 casos, 45 de ellos de mujeres: quienes atienden al público reciben el golpe de forma desproporcionada.

La ley se está moviendo. Una reforma de junio de 2025 convierte en obligación del empleador prevenir el acoso por clientes, con entrada en vigor en octubre de 2026. Otra reforma, de mayo de 2025, extiende los controles de estrés obligatorios a los centros de menos de 50 empleados, donde solo eran recomendables, a partir de abril de 2028.

La cultura de "leer el ambiente"

La cultura laboral japonesa valora enormemente kūki wo yomu, "leer el ambiente" o percibir y conformarse al estado de ánimo tácito del grupo. Esto hace que sea excepcionalmente difícil para los empleados hablar sobre sus problemas personales, especialmente los de salud mental.

Según Gallup, solo el 5% de los empleados japoneses están "comprometidos" con su trabajo, la tasa más baja entre todos los países encuestados, frente a un promedio mundial del 23%.

El impacto financiero en el seguro médico

Los casos de salud mental implican bajas más largas que las dolencias físicas, y eso encarece cada expediente. En la encuesta de perceptores de prestaciones en efectivo de Kyokai Kenpo del año fiscal 2023, los trastornos mentales representaron el 42,3% de los pagos por valor, muy por delante del cáncer (16,1%). La duración media del pago fue de 158,2 días, unos cinco meses. En términos anuales, solo las bajas por salud mental supusieron unos 267.000 millones de yenes de las prestaciones pagadas por Kyokai Kenpo en 2023, según la información publicada sobre sus datos.

Para las empresas, cada baja por salud mental encadena costes: buscar sustituto, redistribuir el trabajo y acompañar la reincorporación. Algunos estudios japoneses cifran el coste social total de la enfermedad mental en billones de yenes.

Respuestas corporativas

Algunas empresas están innovando. Más allá de los controles de estrés obligatorios, las iniciativas incluyen la expansión de Programas de Asistencia al Empleado (EAP), el aumento del acceso a médicos laborales y la oferta de asesoramiento especializado en salud mental.

Algunos ejemplos creativos incluyen empresas que ofrecen teletrabajo durante la temporada de alergia al polen y otras que han introducido sistemas de "vacaciones de renovación". Desde 2014, el programa "Organización Certificada en Gestión de Salud y Productividad" reconoce a empresas que invierten proactivamente en la salud de los empleados.

El estado actual de la reforma laboral

La Ley de Reforma del Estilo de Trabajo de 2018 limitó las horas extras a 45 horas al mes y 360 al año como regla general. Las horas anuales promedio de trabajo en Japón descendieron de 2.097 en 1986 a 1.607 en 2022.

Sin embargo, el impacto varía enormemente según la industria. El teletrabajo cayó al 24,8% en 2023 tras un auge pandémico. Tokyo lanzó una prueba piloto de semana laboral de cuatro días para funcionarios públicos en 2025, y la prueba de Microsoft Japón en 2019 con semana de cuatro días aumentó la productividad un 40%.

Comparaciones globales

Europa: el "derecho a la desconexión"

Los países de la UE encabezan los intentos de proteger la salud mental por la vía normativa. Francia fue pionera con el "derecho a la desconexión" en 2017, que exime legalmente de responder a comunicaciones de trabajo fuera del horario. La idea se ha ido extendiendo por la UE.

En el Reino Unido, unas 964.000 personas sufren cada año problemas de salud mental de origen laboral, que se traducen en unos 34 millones de días de baja. Las bajas por salud mental duran de media 22,9 días por caso, frente a 6,5 días en las lesiones físicas. El patrón de bajas largas se parece mucho al japonés; el andamiaje normativo está más avanzado.

Corea del Sur: horas comparables a Japón

Corea del Sur trabaja unas 1.901 horas anuales, de las más altas de la OCDE. Las jornadas largas son especialmente duras en el sector tecnológico y los problemas de salud mental reflejan los de Japón. Durante la pandemia se documentó un aumento de la ansiedad, la depresión y el insomnio ligado al teletrabajo.

Estados Unidos: la nación del burnout

En Estados Unidos, el 59% de los empleados declaró haber sufrido burnout en 2024. Entre los millennials la cifra llegó al 66%, frente al 39% de los baby boomers. Las causas principales, carga de trabajo excesiva (32%) y jornadas largas (27%), son estructuralmente parecidas a las japonesas, aunque se expresen de otra manera.

Teletrabajo: luces y sombras

El teletrabajo ha traído flexibilidad y también la presión de estar siempre conectado. La investigación de la UE muestra que quienes teletrabajan acaban trabajando en su tiempo personal, con más estrés y más riesgo de agotamiento. El teletrabajo por sí solo no resuelve nada: necesita ir acompañado de políticas como el derecho a la desconexión y de límites claros.

El camino por delante

El coste creciente de las prestaciones por enfermedad en Japón no es un problema financiero. Es lo que ocurre cuando una cultura que glorificó el exceso de trabajo, el acoso generalizado, las jerarquías rígidas y una atmósfera en la que admitir malestar resulta imposible acaban todos en el mismo balance.

La OCDE estima que los problemas de salud mental cuestan más del 4% del PIB en los países miembros. Japón no es una excepción. Pero con un envejecimiento acelerado, una fuerza laboral que encoge y escasez de mano de obra encima, la salud de cada trabajador pesa aquí más que en otros sitios sobre la sostenibilidad nacional.

Las reglas se mueven: medidas obligatorias contra el acoso de clientes desde octubre de 2026 y controles de estrés obligatorios en todos los centros desde abril de 2028. Pero las leyes no cambian el aire de una sala. De eso depende que la cifra de 610.000 millones de yenes empiece a bajar.

La salud mental en el trabajo se ha convertido en uno de los problemas sociales más urgentes de Japón. ¿Qué pasa en tu país? ¿Cómo maneja tu lugar de trabajo la salud mental? ¿Existen prestaciones por enfermedad para condiciones mentales? Nos encantaría conocer tu perspectiva.

Referencias