Ocho horas de carrera como castigo. Ejercicios de fildeo que no terminaban ni cuando los jugadores sangraban. Estas prácticas fueron habituales en el béisbol de preparatoria japonés. ¿Por qué los jóvenes se esfuerzan tanto por llegar a Koshien, y cómo está cambiando hoy esa cultura? Recorremos un siglo de pasión y transformación en el béisbol escolar japonés.

¿Qué Es Koshien? El "Terreno Sagrado" del Béisbol Japonés

El Estadio Koshien, inaugurado en 1924 y ubicado en Nishinomiya, prefectura de Hyogo, es mucho más que una instalación deportiva: tiene un significado especial como "terreno sagrado" del béisbol de preparatoria japonés. Cada primavera y verano, equipos seleccionados de las 47 prefecturas se reúnen aquí para disputar los torneos nacionales.

Un periodista deportivo estadounidense describió Koshien como "un santuario al trabajo duro y la pureza de los jóvenes", y el fenómeno trasciende lo puramente deportivo. Las transmisiones televisivas registran altas audiencias, y programas como "Nettou Koshien" llevan a todo el país los dramas de los jugadores. Ganar es gloria; perder significa que la vida en el béisbol escolar termina en ese instante. Esa tensión de partido único conmueve profundamente a quien lo mira.

"Los Días del Infierno": el Entrenamiento de Otra Época

Makoto Kito, exjugador profesional que sumó 78 victorias con equipos como Hiroshima, recuerda los durísimos entrenamientos de su etapa en la preparatoria Chukyo (hoy Chukyo University Chukyo).

En el otoño de 1982, tras quedarse sin clasificar a Koshien por tercera temporada consecutiva, los entrenamientos se volvieron aún más severos. El día que perdían un partido, a Kito y al jardinero Sasaki los hacían correr alrededor del recinto escolar. La carrera de castigo empezaba hacia las tres de la tarde y no terminaba hasta que el entrenador daba el visto bueno.

Aunque el entrenador se marchara en coche, a veces regresaba de repente, así que los jugadores no podían relajarse. Finalmente, un asistente confirmó por teléfono y solo cuando se escuchó un "ya pueden parar" terminaron: eran cerca de las once de la noche. Habían corrido ocho horas.

En la primavera de 1983 cayeron en los cuartos de final del torneo de Aichi. Después, hicieron volver a todo el equipo corriendo desde el estadio hasta la escuela. No solo a los titulares, sino a todos, incluidos los que habían animado desde las gradas. Kito corrió con su dorsal 9 puesto y, al llegar a la escuela, el entrenamiento aún continuó.

Este tipo de entrenamiento basado en el "konjo" (espíritu de aguante) no era raro en el béisbol de preparatoria de la época. La restricción de agua, las repeticiones interminables y la presión psicológica se creían métodos necesarios "para volverse fuerte".

¿Por Qué Perseguir Koshien con Tanta Determinación?

Para los jugadores de preparatoria japoneses, Koshien es "el escenario de los sueños". Las razones son varias.

Primero, el reconocimiento y el elogio sociales. Clasificar a Koshien se convierte en orgullo de toda la comunidad y transforma a los jugadores en celebridades. Los comercios cuelgan pancartas y los medios locales informan día tras día.

Segundo, funciona como puerta de entrada al béisbol profesional. Cada año, en el draft, muchos de los seleccionados destacaron en Koshien. Para quien aspira a ser profesional, es el mayor escaparate para darse a conocer.

Tercero, existe la idea japonesa del "seishun" (juventud). En los tres años de preparatoria, un tiempo limitado, dar todo junto a los compañeros por una sola meta es una experiencia que en Japón se atesora como un tesoro de por vida. La imagen de los jugadores derrotados recogiendo tierra de Koshien es su símbolo.

Cuarto, la idea del béisbol como cultivo del espíritu. Medios estadounidenses han descrito el béisbol de preparatoria japonés como "béisbol como arte marcial". El deporte se concibe no solo como entrenamiento técnico, sino como un espacio para cultivar la cortesía, la paciencia y la unión.

Un Béisbol de Preparatoria que Cambia: el Giro Hacia la Protección del Jugador

En los últimos años, el béisbol de preparatoria vive un punto de inflexión. En el Koshien de verano de 2018, Kosei Yoshida, de Kanaashi Nogyo, lanzó él solo los cinco partidos hasta las semifinales; y en el verano de 2019, Roki Sasaki, de la preparatoria Ofunato, no lanzó en la final del torneo prefectural. Ambos casos abrieron un intenso debate.

A raíz de ello, desde el torneo de primavera de 2020 se introdujo un límite de lanzamientos de "500 por semana". Además, desde la primavera de 2023 el sistema de desempate se aplica a partir de la décima entrada.

Según las verificaciones de la Federación Japonesa de Béisbol de Preparatoria, tras la introducción del límite de lanzamientos la incidencia de dolores de hombro y codo tiende a bajar. Desde el año fiscal 2024, concluido el periodo de prueba, quedó establecido como regla oficial.

También ha cambiado el entorno de entrenamiento. Las viejas consignas de "no bebas agua" y "no descanses" han desaparecido, y se impone un entrenamiento basado en la ciencia del deporte. Contar con varios lanzadores ya es una estrategia habitual en los colegios más fuertes.

Yuki Saito, que en la final de verano de 2006 vivió un empate a 15 entradas y un partido de repetición, comentó: "Los límites de lanzamientos por sí solos no bastan para evitar por completo las lesiones. Como cada jugador tiene una flexibilidad y una fatiga distintas, hacen falta también enfoques personalizados".

Retos Pendientes y Perspectivas de Futuro

Mientras avanza la reforma, quedan asuntos por resolver. Se señala que el límite de lanzamientos perjudica a los equipos con pocos lanzadores. También sigue el debate entre expertos sobre si la cifra de "500 por semana" es una restricción suficiente.

El exgrandes ligas Yu Darvish advirtió que "si solo hay dos partidos por semana, se pueden lanzar 250 en cada uno", por lo que considera insuficiente el límite. Masumi Kuwata también alertó de que "estudiantes en plena etapa de crecimiento terminan lanzando el doble que un profesional".

Aun así, que se extiendan valores como "hay cosas más importantes que ganar" o "el futuro de cada jugador importa más que el resultado del equipo" supone un gran cambio en el béisbol de preparatoria japonés.

La pasión por llegar a Koshien no ha cambiado, pero la forma de perseguirla evoluciona sin duda. Proteger la salud de los jugadores sin dejar de perseguir el sueño: ha comenzado una nueva era del béisbol de preparatoria.


En Japón, Koshien es un lugar sagrado para el béisbol de preparatoria, y su entorno de entrenamiento ha cambiado mucho desde la óptica de la protección del jugador. En tu país, ¿cómo se equilibran la "pasión" y el "cuidado de la salud" en el deporte de los estudiantes? Nos encantaría saberlo.

Referencias