Apoyar a tu «oshi» se ha convertido en tema de investigación universitaria. En la Universidad Femenina Konan, en Kobe, nace en abril de 2026 una nueva facultad que estudia en serio el oshi-katsu y la cultura de los ídolos desde la mirada de la sociología. Un mercado de 3,5 billones de yenes (unos 23.000 millones de dólares) y cerca de 14 millones de aficionados: un fenómeno social que ya no puede despacharse como «simple afición». ¿Cómo lo aborda la academia?

Cuando «¿quién es tu oshi?» rompe el hielo

En el Japón de la era Reiwa, la palabra «oshi» está por completo integrada en la vida cotidiana. Un miembro de un grupo de ídolos, un personaje de anime, un actor de doblaje, un deportista: animar con entusiasmo a alguien, el llamado oshi-katsu, se ha vuelto una pieza indispensable en la forma de comunicarse de los jóvenes. «¿Quién es tu oshi?» funciona como una frase mágica para acortar distancias con quien acabas de conocer.

Quien decide encarar de frente este cambio cultural, y hacerlo como disciplina académica, es la Universidad Femenina Konan. En abril de 2026 la universidad integra su actual Departamento de Sociología Cultural y su Departamento de Estudios del Entorno Vital, ambos de la Facultad de Ciencias Humanas, y suma la especialidad de Empresa y Sociedad para abrir la nueva Facultad de Sociología (Departamento de Sociología Integral). Su rasgo distintivo es un plan de estudios que permite aprender cruzando tres especialidades: Sociología de los Medios, Empresa y Sociedad, y Estudios del Entorno Vital.

Al frente de la iniciativa está el profesor Ikeda, especialista en sociología cultural. Desde que se incorporó a la universidad en 2005, descubrió la figura de la «mujer otaku» dentro de una cultura otaku que hasta entonces se había narrado en clave masculina, y ha acumulado años de investigación sobre ella. En 2012 publicó sus resultados en el libro «Joshi» no jidai! (La era de las «chicas»). Desde entonces trabaja para conectar la cultura fan propia de Japón con el marco académico de los estudios de fans (Fan Studies), desarrollado en el ámbito anglosajón desde la década de 1990.

De subcultura a industria gigante: la economía del oshi-katsu

¿Por qué una universidad destina recursos académicos al oshi-katsu? La respuesta está en la magnitud de su impacto económico.

La palabra «oshi» nació hace unos 30 años. Empezó a usarse de forma espontánea entre las fans de grupos de ídolos femeninos y, con el tiempo, las propias empresas de gestión adoptaron de manera oficial el término «oshi-men» (abreviatura de «miembro oshi», el integrante favorito). Cuando cierto grupo amplió su actividad de un teatro propio a la televisión abierta, el concepto de «oshi» se difundió de golpe entre el gran público. Ese es el análisis del profesor Ikeda.

Lo importante es que «oshi-katsu» transmite una imagen más neutra y positiva que «otaku». Si antes lo otaku era una afición que convenía ocultar socialmente, la reformulación como «oshi-katsu» facilitó que empresas y medios lo trataran con naturalidad, y eso mejoró aún más su imagen: un círculo virtuoso.

Las cifras hacen contundente ese crecimiento. Según una encuesta a gran escala realizada en enero de 2025, unos 13,84 millones de personas practican el oshi-katsu, alrededor del 10% de la población total de Japón. El aumento respecto al año anterior fue de unos 2,5 millones, con una subida especialmente marcada entre las mujeres de treinta y pocos años (la tasa en esa franja llegó al 30,4%). El gasto medio anual por persona ronda los 255.000 yenes (unos 1.700 dólares), y el tamaño total del mercado se estima en 3,5 billones de yenes (unos 23.000 millones de dólares).

Llama la atención que, pese a la subida de precios, el gasto en oshi-katsu no se ha resentido. En el «Informe Sakura» del Banco de Japón, la demanda de oshi-katsu de los jóvenes aparece mencionada como un factor que sostiene el consumo privado.

La capacidad de verse a uno mismo con distancia

En «Teoría de la cultura popular», la asignatura que imparte el profesor Ikeda, primero se comprende a los fans desde el marketing, luego se estudia la corriente anglosajona de los estudios de fans y, por último, se abordan temas contemporáneos.

El mayor objetivo de esa clase es que las estudiantes «se conozcan a sí mismas»: trazar una línea entre la fan que son y ellas mismas, para poder observarse con objetividad. ¿Cómo se ve el comportamiento fan a ojos de un tercero? Con esa mirada, una puede incluso frenarse a tiempo cuando siente que «quizá se ha pasado un poco». No solo disfrutar, sino conocer a los demás (la sociedad) a partir del oshi-katsu y llegar así al autoanálisis: esa es la forma de aprendizaje que persigue Ikeda.

Aquí es clave la diferencia entre sociología y literatura. La literatura parte de textos que ya existen: novelas, poemas. Pero el comportamiento humano que estudia la sociología no está escrito. Por eso hace falta la técnica de la «investigación social», que convierte la conducta en datos. Métodos de entrevista, diseño de cuestionarios, lectura de datos: aprenderlos de forma sistemática permite «leer» conductas humanas que no se ven. Las estudiantes pueden además obtener la certificación de investigadora social.

Los temas de tesis de graduación anteriores también resultan reveladores: un estudio sobre las mujeres aficionadas al béisbol; la valoración de las llamadas «homma» del K-pop (fans que fotografían a los ídolos y gestionan páginas web); el análisis de cómo ha cambiado el modo de hablar de los «otaku» en la prensa; o la reconstrucción, con mapas residenciales, del proceso de formación del barrio otaku de Nipponbashi, en Osaka. Todos parten del «me gusta» como punto de partida de una indagación sociológica.

El aprendizaje «poliédrico» que solo una universidad femenina puede ofrecer

El mayor rasgo de la nueva Facultad de Sociología es que sus tres especialidades conviven fundidas en un mismo departamento. Cada estudiante pertenece a su especialidad, pero puede cursar libremente asignaturas de las otras.

Imaginemos una estudiante a la que le gusta recorrer cafeterías con encanto para redes sociales. En clase de sociología aprende que la cafetería funciona como «tercer lugar» (un sitio que no es ni la casa ni el trabajo). Si piensa «yo también quiero abrir una cafetería», puede aprender a planificar y emprender en la especialidad de Empresa y Sociedad. Y en Estudios del Entorno Vital puede formarse en desarrollo de menús o diseño de interiores.

Lo más singular es que una especialidad de raíz doméstica como Estudios del Entorno Vital forme parte de una Facultad de Sociología. Según el profesor Ikeda, apenas hay otros casos en los que una especialidad de este tipo se integre en sociología. «¿Qué cena ligera debería preparar una estudiante que toma un autobús nocturno para ir a ver a su oshi?»: poder pensar eso combinando la sociología de los estudios de fans con el conocimiento sobre alimentación es un atractivo propio de esta facultad.

Cada especialidad despliega además abundantes proyectos prácticos de colaboración con empresas. Sociología de los Medios impulsa el desarrollo de productos junto a la firma de lencería Wacoal y proyectos con Furyu, fabricante de cabinas de fotos adhesivas (purikura). Empresa y Sociedad comercializa mediante crowdfunding productos que apoyan el rescate de gatos. Estudios del Entorno Vital lleva adelante un proyecto de educación alimentaria sobre la cocina japonesa junto al Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, o desfiles de moda circular con ropa usada reutilizada. Un aprendizaje que sale del aula.

De un «me gusta» a alguien que aporta a la sociedad

La Universidad Femenina Konan, muy valorada en la región de Kansai por su solidez en la inserción laboral, espera de las egresadas de la nueva facultad que sean «estudiantes capaces de mirar una misma cosa desde muchos ángulos». Personas que, con esa perspectiva múltiple, capten con precisión la situación y decidan cómo deben actuar: ese es el objetivo.

En la sociedad de las redes es fácil caer en un consumo pasivo de información, pero muchos jóvenes son capaces de profundizar de forma asombrosa cuando se trata de su «oshi». La nueva facultad aspira a funcionar como un dispositivo que transforme esa energía en visión académica y competencias empresariales.

También en el mundo anglosajón los estudios de fans son un campo consolidado desde la década de 1990. El libro de Henry Jenkins de 1992 Textual Poachers se considera su obra fundacional, y existen revistas especializadas y redes internacionales de investigación. Con todo, la cultura oshi-katsu de Japón es singular por su escala y su aceptación social. Mientras los estudios de fans occidentales partieron del análisis de comunidades de nicho, en Japón una de cada diez personas participa y genera una actividad económica comparable a la de las grandes industrias: una cultura ya dominante.

Que te guste el anime, los ídolos o las cafeterías: ese «me gusta» quizá sea, en realidad, el punto de partida más poderoso para entender la sociedad y conocerte a ti misma.


En Japón, el «oshi-katsu» está tan arraigado que se ha vuelto objeto de estudio académico. En tu país, ¿cómo se entiende la cultura fan? ¿Existen cursos universitarios que investiguen la cultura pop o el fandom? Cuéntanos cómo es la situación donde vives.

Referencias