¿Existía la "consciencia" en el universo hace 4.600 millones de años, antes que la vida? En las antiguas muestras que la NASA trajo del asteroide Bennu podría haber no solo los materiales de la vida, sino también "semillas de consciencia". Un equipo de la Universidad de Arizona ha puesto en marcha una investigación sin precedentes, que fusiona la mecánica cuántica y la astrobiología, para poner a prueba la hipótesis de que la consciencia "provocó" el nacimiento de la vida.

La Misión OSIRIS-REx y el Asteroide Bennu

En septiembre de 2023, la sonda "OSIRIS-REx" de la NASA culminó un viaje de unos siete años y entregó a la Tierra las muestras tomadas del asteroide Bennu. El material recuperado alcanzó los 121,6 gramos, muy por encima de lo que la japonesa "Hayabusa2" trajo de Ryugu.

Bennu es un asteroide de unos 500 metros de diámetro que conserva, casi intacto, material de la época de formación del sistema solar, hace unos 4.600 millones de años. A diferencia de los meteoritos que caen a la Tierra, estas muestras "puras", sin el calentamiento de la entrada atmosférica ni la contaminación del entorno terrestre, son un material valiosísimo para investigar el origen de la vida.

Estaban Todos los Materiales de la Vida

Los resultados del análisis, publicados a comienzos de 2025, causaron un gran impacto en la comunidad científica. En las muestras de Bennu se detectaron en abundancia moléculas orgánicas esenciales para la vida.

En concreto, se confirmaron 14 de los 20 aminoácidos que forman las proteínas y, en total, hasta 33 aminoácidos. Y, algo aún más importante, se detectaron las cinco nucleobases que son componentes básicos del ADN y el ARN (adenina, guanina, citosina, timina y uracilo). Es la primera vez en la historia que se confirman las cinco en una muestra traída directamente de un asteroide.

El profesor asociado Yasuhiro Oba, de la Universidad de Hokkaido, señala que "no hay duda de que compuestos orgánicos como las nucleobases existen de forma universal incluso en el duro espacio, y de que se suministraron en gran cantidad a la Tierra antes de que surgiera la vida".

¿Qué Fue Primero: la Consciencia o la Vida?

Aquí el relato toma un giro inesperado. El profesor Dante Lauretta (director del Centro de Astrobiología de la Universidad de Arizona), que lidera el análisis de las muestras de Bennu, ya seguía cierto artículo antes incluso de que las muestras llegaran a la Tierra.

Su autor es el doctor Stuart Hameroff, de la misma Universidad de Arizona, autoridad mundial en el estudio de la consciencia. Hameroff ha propuesto, junto al premio Nobel de Física sir Roger Penrose, la teoría "Orch OR" (reducción objetiva orquestada).

Según esta teoría, la consciencia surge de vibraciones cuánticas en unas estructuras llamadas "microtúbulos", presentes en las neuronas del cerebro. Y en un artículo de 2017, Hameroff planteó una hipótesis aún más audaz: que ya en la "sopa primordial", antes de que naciera la vida, podrían haberse producido procesos cuánticos que fueran el germen de la consciencia.

Panpsiquismo: una Idea Antigua con Relevancia Moderna

Esta investigación se relaciona estrechamente con el "panpsiquismo", un concepto filosófico que en los últimos años se ha revalorizado en el ámbito científico.

El panpsiquismo sostiene que la consciencia reside, de alguna forma, no solo en los seres vivos, sino en toda la materia del universo. La ciencia tradicional venía sosteniendo que la consciencia "emerge" de la compleja actividad neuronal del cerebro. Pero el llamado "problema difícil de la consciencia", cómo surge la consciencia a partir de la materia, sigue sin resolverse.

El panpsiquismo esquiva ese problema de raíz. En lugar de que la consciencia surja de golpe desde un estado nulo, plantea que existía de forma tenue desde el nivel de las partículas más básicas. Si la consciencia de un electrón fuera 0,00000001, la de una piedra sería 0,1; la de un ácaro, 1; la de un perro, 50, y la de un humano, 100. Es decir, se trata la consciencia como una cuestión de grado.

Poniendo a Prueba la Hipótesis con Muestras de Bennu

Hameroff y Lauretta pretenden verificar esta hipótesis con las muestras de Bennu. Como colaborador participa también el doctor Anirban Bandyopadhyay, del Instituto Nacional de Ciencia de Materiales de Japón (NIMS), físico especializado en la detección de vibraciones cuánticas en moléculas orgánicas y microtúbulos.

El plan del equipo es el siguiente. Primero, detectar patrones de vibración cuántica en las moléculas aromáticas policíclicas presentes en las muestras de Bennu. Estas moléculas abundan en el espacio y están también en el polvo interestelar.

Después, someter esos patrones de vibración al efecto de anestésicos. Se sabe que los anestésicos bloquean selectivamente la consciencia; si las vibraciones cuánticas de las moléculas orgánicas de Bennu se atenúan con anestésicos, eso podría ser prueba de que un "prototipo" de la consciencia existía en esas moléculas. Hameroff llama a ese estado primitivo "protoconsciencia" o "consciencia en estado de sueño", y Bandyopadhyay lo describe como "la música del universo".

¿La Consciencia "Impulsó" la Vida?

Si la hipótesis es correcta, nuestra comprensión del origen de la vida cambiaría de raíz. Según la explicación convencional, las moléculas orgánicas se fueron complicando por azar mediante reacciones químicas aleatorias, hasta que surgieron moléculas capaces de autorreplicarse y, con ellas, la vida. Pero la hipótesis de Hameroff sugiere que las primeras experiencias conscientes, algo así como un "placer primitivo", pudieron dar a las moléculas el impulso para autoorganizarse.

Incluso los organismos unicelulares comen, nadan y se reproducen. Hameroff plantea que esas moléculas aromáticas policíclicas pudieron organizarse por sí mismas para multiplicar las ocasiones de experiencia cuántica consciente. Es decir, que la consciencia "provocó" la vida, y no al revés: una perspectiva revolucionaria.

La Reacción de la Comunidad Científica

Como es lógico, la hipótesis genera debate. Muchos neurocientíficos de la corriente principal objetan que, para que los efectos cuánticos participen en la consciencia dentro del cerebro, se desvanecerían demasiado rápido por la interferencia del entorno (decoherencia). El físico Max Tegmark calculó en el año 2000 que los estados cuánticos en los microtúbulos solo durarían del orden de 10⁻¹³ segundos.

Hameroff y sus colegas replican, sin embargo, que los microtúbulos podrían estar apantallados del entorno cerebral y que el criterio de colapso de la función de onda usado por Tegmark difiere del que asume la teoría Orch OR.

En septiembre de 2024, Eugene John, exingeniero de software de Google, donó un millón de dólares para apoyar esta investigación. Robert C. Robbins, entonces rector de la Universidad de Arizona, lo valoró como una muestra del liderazgo de la universidad tanto en astrobiología como en el estudio de la consciencia.

La Contribución de los Investigadores Japoneses

Japón participa de lleno en esta investigación. En el análisis de la materia orgánica de las muestras de Bennu, equipos japoneses de la Universidad de Hokkaido, la Universidad de Tohoku, la Universidad de Kyushu y la Agencia Japonesa para las Ciencias y Tecnología Marino-Terrestres (JAMSTEC), entre otros, desempeñaron un papel central.

En particular, el equipo japonés encargado del análisis de los compuestos heterocíclicos nitrogenados analizó en una sala limpia de la Universidad de Kyushu los 17,75 mg de muestra que le repartió la NASA, y logró detectar 23 compuestos relacionados con las nucleobases.

Además, gracias al acuerdo de cooperación entre la JAXA y la NASA, la JAXA recibió el 0,5 % de las muestras de Bennu, y proseguirán los estudios comparativos con las muestras de Ryugu. En las muestras que la "Hayabusa2" trajo de Ryugu ya se había detectado uracilo, y se espera que la comparación entre ambos asteroides contribuya de forma notable a esclarecer el origen de la materia orgánica del sistema solar.

El Misterio del Cosmos y la Consciencia

El nombre de Bennu procede del ave inmortal de la mitología egipcia. Esta ave mítica, que muere y renace una y otra vez, se ha asociado también con el alma del dios Osiris; el nombre de la sonda, "OSIRIS-REx", remite igualmente a Osiris.

Que una roca antigua, llegada a la Tierra tras 4.600 millones de años, pueda arrojar luz no solo sobre los materiales de la vida, sino sobre uno de los mayores enigmas de la humanidad, el origen de la consciencia, es una historia de escala verdaderamente mítica.

¿Es la consciencia una ilusión que produce el cerebro, o una propiedad fundamental del universo? Quizá la respuesta se esconda en un pequeño fragmento de roca llegado de un asteroide lejano.

En Japón está arraigada desde antiguo una visión animista según la cual "en todas las cosas habita un espíritu". Resulta llamativo que el panpsiquismo, un concepto filosófico occidental, resuene de forma curiosa con esa visión tradicional japonesa de la naturaleza. En tu país, ¿cómo se concibe el origen de la consciencia? ¿Qué opinas de la idea de que la materia del universo albergue consciencia? Nos encantaría conocer la perspectiva de tu país.

Referencias