🚀 El sueño de Japón de lograr la primera inserción orbital de un satélite desarrollado por el sector privado volvió a quedarse corto. Después de dos intentos fallidos en 2024, la startup espacial japonesa SpaceOne fue por su tercer intento con el cohete pequeño "KAIROS" — pero el lanzamiento del 5 de marzo de 2026 también terminó en un aborto de vuelo, una tercera derrota consecutiva. Sensores rediseñados, protección térmica y contra vibraciones reforzada, una campaña de crowdfunding respaldada por escolares locales — así es como la industria espacial privada de Japón está convirtiendo el fracaso en combustible para el futuro.

¿Qué es KAIROS? El cohete pequeño de fabricación japonesa

KAIROS es un cohete pequeño de combustible sólido desarrollado por SpaceOne, una empresa japonesa de aventura espacial. Con aproximadamente 18 metros (59 pies) de altura y un peso de unas 23 toneladas métricas, es compacto comparado con los grandes vehículos de lanzamiento — pero está diseñado específicamente para poner pequeños satélites en órbita.

El nombre proviene del dios griego del "momento oportuno". La visión de SpaceOne es convertirse en un "servicio de entrega espacial" (Uchū Takuhaibin en japonés) — capaz de lanzar un satélite en solo cuatro días tras recibirlo, con el objetivo de entregar acceso al espacio con la velocidad y conveniencia de un servicio de paquetería.

SpaceOne fue fundada en 2018 como una empresa conjunta entre Canon Electronics, IHI Aerospace, SPARJ (una filial del fondo de inversión Development Bank of Japan) y Shimizu Corporation. La empresa opera desde el puerto espacial de Kii, un centro de lanzamiento construido especialmente en la Prefectura de Wakayama, a lo largo de la costa del Pacífico al sur de Osaka.

Vuelo 1: la explosión que sacudió al equipo

El primer lanzamiento de KAIROS el 13 de marzo de 2024 terminó dramáticamente. El cohete explotó solo segundos después del despegue, con su sistema de autodestrucción activándose después de que los sensores a bordo detectaran una anomalía. El sistema de seguridad del rango de vuelo envió un comando de terminación, y el vehículo se desintegró sobre el mar cerca de la plataforma de lanzamiento.

La investigación posterior reveló que una "variación mayor de lo esperado en la dirección del empuje" durante la primera etapa de propulsión hizo que el cohete se desviara de su trayectoria prevista. Esencialmente, el motor de la primera etapa empujó ligeramente fuera de centro, y el sistema de guiado no pudo compensar a tiempo.

Vuelo 2: más lejos pero no lo suficiente

El segundo intento el 18 de diciembre de 2024 progresó significativamente más. El cohete voló exitosamente a través de las etapas primera y segunda, alcanzando altitud y velocidad mucho mayores que el Vuelo 1. Sin embargo, durante la fase de separación entre la segunda y tercera etapa, un sensor defectuoso envió datos incorrectos, lo que llevó a la terminación prematura del vuelo.

La causa raíz: un sensor de detección del ángulo de la tobera transmitió señales erróneas durante la segunda quema de etapa, probablemente debido a los efectos del calor y la vibración extremos del vuelo.

Qué cambió para el Vuelo 3

En agosto de 2025, SpaceOne anunció formalmente los resultados de su investigación del fracaso. A través de extensas pruebas de reproducción, la empresa confirmó que las señales erróneas del sensor del ángulo de la tobera fueron la causa raíz del fracaso del segundo vuelo.

Las mejoras clave para el Vuelo 3 incluyen:

Rediseño del sensor — El sensor de detección del ángulo de la tobera ha sido fundamentalmente rediseñado con una nueva arquitectura para mejorar la fiabilidad.

Revisión de la ruta de señales — El cableado que transporta las señales del sensor ha sido redirigido para minimizar la exposición a vibraciones y estrés térmico durante el vuelo.

Protección mejorada contra calor y vibraciones — La durabilidad general contra las condiciones extremas del vuelo de cohetes ha sido reforzada en todo el vehículo.

Auditoría integral del vehículo — Más allá de la corrección específica del sensor, SpaceOne realizó una revisión completa de los datos de desarrollo y fabricación, procedimientos de ensamblaje y protocolos de inspección.

El Vuelo 3 estaba previsto inicialmente para el 25 de febrero de 2026 desde el puerto espacial de Kii, pero las condiciones meteorológicas y de viento en altura obligaron a aplazarlo al 1 de marzo y luego al 4 de marzo (detenido justo antes del despegue), hasta que finalmente despegó el 5 de marzo a las 11:10 de la mañana. Una vez más, no se logró la inserción orbital: unos 68,8 segundos después del despegue, durante la combustión de la primera etapa a unos 29 km de altitud, el sistema autónomo de seguridad de vuelo consideró la misión inalcanzable y ordenó abortar el vuelo, destruyendo el vehículo. Se cree que los cinco satélites a bordo se perdieron. Tras los Vuelos 1 y 2, fue una tercera derrota consecutiva. En la rueda de prensa posterior, SpaceOne señaló que no se detectaron anomalías importantes en el vehículo ni en la trayectoria, y que lo más probable es que el propio sistema autónomo de seguridad de vuelo fallara — una causa nueva, distinta de las dos anteriores. La investigación continúa.

La campaña de crowdfunding: cuando los escolares apoyan la ciencia espacial

En un gesto conmovedor de apoyo comunitario, SpaceOne lanzó una campaña de crowdfunding en la plataforma READYFOR para el Vuelo 3, con un objetivo inicial de ¥80 millones (unos $530.000) y un objetivo final de ¥100 millones ($670.000). Los fondos ayudan a cubrir parte de los costes del lanzamiento. Pese a los dos fracasos previos, el apoyo de la región no se detuvo: llegaron numerosos mensajes de niños locales de la Prefectura de Wakayama como "KAIROS es nuestro futuro".

La campaña refleja la relación de SpaceOne con su comunidad local. El puerto espacial de Kii trajo empleo, atención mediática y orgullo a una prefectura rural que a menudo se pasa por alto.

El panorama más amplio: la carrera espacial privada de Japón

SpaceOne no está sola en el sector de lanzamiento privado de Japón. Interstellar Technologies en Hokkaido está desarrollando el cohete pequeño de combustible líquido "ZERO". AstroX, que recientemente recaudó $15 millones en financiación Serie A, está siguiendo un enfoque "Rockoon" — lanzando cohetes desde globos de gran altitud. El gobierno japonés también ha comenzado a apoyar activamente estas empresas a través de programas SBIR y contratos de defensa.

A nivel global, SpaceX domina con más de 150 lanzamientos por año, mientras que el Electron de Rocket Lab ha establecido un sólido historial en el mercado de satélites pequeños. Mientras tanto, la quiebra de Virgin Orbit en 2023 demostró las duras realidades del negocio de vehículos de lanzamiento pequeños.

Si KAIROS tiene éxito, será la primera vez que una empresa privada japonesa ponga independientemente un satélite en órbita. SpaceOne ya ha asegurado contratos para los Vuelos 4 y 5, incluyendo una misión de demostración de satélite del ministerio de defensa. La empresa también está desarrollando un "KAIROS Mejorado" que reemplazaría la tercera etapa sólida con un motor de combustible líquido para mayor flexibilidad orbital.

El panorama general es claro: Japón está construyendo seriamente su ecosistema espacial privado, con SpaceOne como punta de lanza. El 5 de marzo, el cohete KAIROS volvió a despegar desde el puerto espacial de Kii ante la mirada de residentes locales, escolares y la comunidad espacial de todo el mundo, pero la tercera vez tampoco fue la vencida. Aun así, SpaceOne afirma que no cambiará su objetivo de 20 lanzamientos anuales a finales de esta década y 30 en los años 2030. La investigación de este fallo y el camino hacia el Vuelo 4 marcarán el futuro de la aventura espacial privada de Japón.