No hay GPS en la Luna, y ese simple hecho se está convirtiendo en uno de los mayores obstáculos para el desarrollo lunar. En la Tierra, mirar tu ubicación en el móvil es lo más natural del mundo. La Luna no tiene satélites GPS, así que ¿cómo se navega? Casio y JAXA encontraron la respuesta en la iluminación de almacenes. Su sistema de posicionamiento LED, picalico, ha demostrado una precisión de ±5cm en un entorno lunar simulado.

El problema del GPS en la Luna

En la Tierra, todo, desde la navegación por smartphone hasta la entrega con drones, depende del GPS (Sistema de Posicionamiento Global). Unos 30 satélites GPS orbitan la Tierra, permitiendo a cualquier persona localizar su posición con precisión de pocos metros al recibir señales de al menos cuatro satélites simultáneamente.

Sin embargo, la Luna carece completamente de esta infraestructura. Se está discutiendo un "GPS lunar" llamado LNSS (Sistema Satelital de Navegación Lunar), pero no estará listo hasta finales de la década de 2030. Mientras tanto, los robots y vehículos tripulados que operen en la superficie lunar necesitan métodos alternativos para determinar su posición.

El entorno lunar complica aún más las cosas. La superficie es un paisaje monótono de dunas de arena y cráteres, casi sin las referencias visuales que los sistemas de reconocimiento de imágenes necesitan. Y algunos de los sitios más prometedores para futuras bases lunares, tubos de lava subterráneos y sistemas de cuevas, son lugares donde ni siquiera las señales satelitales pueden llegar.

De las carretillas elevadoras a la última frontera: ¿Qué es "Picalico"?

La solución llegó de una fuente inesperada. Casio, la empresa japonesa de electrónica conocida por los relojes G-SHOCK y las calculadoras, comercializa desde 2019 un sistema de posicionamiento llamado picalico, diseñado originalmente para rastrear carretillas elevadoras en almacenes y fábricas. Se convirtió en tema de investigación conjunta con JAXA a través de la sexta convocatoria de propuestas del Hub de Innovación en Exploración Espacial.

El concepto es elegantemente simple. Se instalan transmisores LED RGB (rojo, verde, azul) en ubicaciones conocidas. Cada transmisor parpadea con un patrón de cambio de color único que sirve como identificador, con aproximadamente 1,06 millones de combinaciones posibles. Una cámara montada en un vehículo móvil captura estas luces parpadeantes, y un ordenador utiliza la triangulación para calcular la posición del vehículo. Una sola cámara puede reconocer simultáneamente hasta 100 transmisores LED.

Usar luz visible en lugar de ondas de radio ofrece beneficios adicionales. Elimina la necesidad de certificación de radiofrecuencia y, en el vacío lunar, sin atmósfera que disperse la luz, las señales LED pueden viajar más lejos que en la Tierra.

Tres experimentos, tres avances

La investigación conjunta de Casio y JAXA comenzó en 2021, y se han realizado tres experimentos cada vez más sofisticados.

El primer test (2021) se realizó en un estadio de béisbol en Sagamihara, donde el campo se reimaginó como un cráter lunar y se usó un tractor como sustituto de un rover lunar. El segundo (enero de 2023) se trasladó al Campo de Pruebas de Robots de Fukushima, donde se introdujo un algoritmo de posicionamiento 3D para terrenos irregulares.

El tercero y más importante (4 de febrero de 2026) se realizó en el Campus Sagamihara de JAXA, en una instalación dedicada con suelo y pendientes que simulan la superficie lunar. La innovación clave fue un "enfoque híbrido": combinar LEDs RGB con luces de trabajo LED blancas ordinarias para el posicionamiento, lo que reduciría significativamente los costos de transporte y el consumo de energía en la Luna real.

Los resultados fueron impresionantes: precisión de ±5cm en reposo y aproximadamente ±20cm en movimiento. En comparación, el sistema LNSS planificado tiene como objetivo inicial una precisión de 40 metros, lo que hace que picalico sea unas 800 veces más preciso.

Hacia una Luna con 1.000 habitantes

La visión lunar de JAXA es ambiciosa. Según Kenichiro Maki, el profesor asistente de JAXA que dirige esta línea de investigación, la hoja de ruta japonesa de exploración espacial contempla una población lunar de unas 1.000 personas hacia la década de 2050.

Llegar ahí exige empezar pequeño. La primera fase se limita a uno o dos astronautas, y la base se amplía poco a poco. Picalico encaja especialmente bien en esa etapa temprana: para una base del tamaño de una pista de tenis bastaría con instalar unos 20 emisores LED en su perímetro.

Y aunque más adelante se levanten sistemas de posicionamiento por radio a gran escala, en la Luna hay pozos verticales y cavidades subterráneas donde las ondas no llegan. Esas cavidades figuran entre las candidatas más firmes para alojar bases futuras. También las zonas de sombra permanente de los cráteres, donde se espera encontrar agua. Allí donde llegue la luz, picalico puede funcionar.

El impulso lunar de Japón: de SLIM a Artemis

En enero de 2024, el aterrizador SLIM de JAXA ("Moon Sniper") tocó con éxito la superficie lunar y convirtió a Japón en el quinto país en lograr un alunizaje suave. Lo hizo a menos de 55 metros de su punto objetivo, demostrando una precisión que nadie había alcanzado antes.

La NASA lanzó el Artemis II el 1 de abril de 2026 y envió a cuatro astronautas alrededor de la Luna, la primera misión tripulada al satélite desde el Apolo 17 en 1972. La tripulación sobrevoló la cara oculta y amerizó en el Pacífico el 11 de abril, batiendo el récord de distancia recorrida por seres humanos desde la Tierra, unos 406.771 km. No alunizaron.

El Artemis III iba a ser el primer alunizaje tripulado. En febrero de 2026, la NASA reestructuró el programa y lo reconvirtió en una prueba del módulo de descenso en órbita baja terrestre. Eso traslada el primer alunizaje tripulado al Artemis IV, previsto para 2028.

Japón está muy implicado: según un acuerdo de abril de 2024, proporcionará un rover lunar presurizado, el "Lunar Cruiser" desarrollado con Toyota, a cambio de oportunidades de alunizaje garantizadas para dos astronautas japoneses, que serían los primeros no estadounidenses en caminar sobre la Luna.

Por qué una "empresa de relojes" está construyendo infraestructura lunar

La mayoría asocia Casio con relojes y calculadoras. Pero la empresa lleva más de dos décadas investigando la comunicación por luz visible. Que picalico, nacido en almacenes japoneses, esté llegando a la Luna demuestra la profundidad del ecosistema tecnológico de manufactura de Japón.

Este no es solo un proyecto espacial. Picalico sigue funcionando en aplicaciones terrestres, fábricas, almacenes y entornos donde las señales de radio no son fiables, un ejemplo perfecto del enfoque de "uso dual" que promueve el Hub de Innovación en Exploración Espacial de JAXA.

Colocar "reglas de luz" por la superficie lunar: la alianza Casio-JAXA demuestra cómo la creatividad ingenieril de Japón puede abrir nuevas fronteras. En un mundo sin GPS, la luz podría ser la guía definitiva.

En Japón, la idea de adaptar tecnología de almacenes para la Luna ha capturado la imaginación del público. ¿Qué tecnologías sorprendentes de tu país podrían encontrar una segunda vida en el espacio? ¡Nos encantaría conocer tu opinión!

Referencias