A comienzos de septiembre de 2026, más de 10.000 peces pequeños aparecieron muertos en un embalse de las montañas de Hiroshima. Eran wakasagi, un pez de aguas frías del norte. Pero en este embalse nunca hubo wakasagi. Todavía no se sabe quién los llevó ni cómo.

Un pez que no debía estar allí

El lugar es la presa de Haizuka, en Miyoshi (prefectura de Hiroshima). La gestiona el Estado y se terminó en 2006 sobre el río Joge, del sistema fluvial del Gonokawa. Su embalse ocupa 354 hectáreas. En la tarde del 2 de septiembre, un empleado que recorría la presa vio una gran cantidad de peces muertos. Eran wakasagi de 8 a 10 centímetros, y el 3 y el 4 de septiembre se retiraron unos 10.400, según el diario regional Chugoku Shimbun.

El wakasagi (eperlano japonés) es un pez pequeño de la familia de los eperlanos. En Japón es famoso por la pesca invernal a través de agujeros en lagos helados y por la tempura. Según la base de datos del Instituto Nacional de Estudios Ambientales (NIES), su área natural es Hokkaido y, en Honshu, al norte de Tokio por el Pacífico y al norte de Shimane por el mar de Japón. Aun así, hoy vive en lagos y embalses de casi todo Japón al norte de Kyushu, porque se ha sembrado una y otra vez para la pesca. Hace más de un siglo se llevaron huevos del lago Kasumigaura al lago Suwa, en Nagano, que hoy envía sus propios huevos a todo el país.

Según el Chugoku Shimbun, en la prefectura de Hiroshima hay otros dos embalses donde se siembra wakasagi. Allí, cooperativas pesqueras con licencia de la prefectura compran huevos fecundados en Hokkaido. Pero ambos pertenecen al sistema del río Takahashi, distinto del Gonokawa, así que cuesta pensar que los peces llegaran solos. Las dos cooperativas pesqueras de la zona de Haizuka no tienen derechos de pesca sobre el wakasagi ni siembran sus huevos.

La oficina en Miyoshi del Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo (MLIT), que supervisa la presa, registró wakasagi en el embalse por primera vez en un estudio ambiental de 2023. Un integrante de un grupo vecinal de limpieza encontró un wakasagi muerto hace unos tres años mientras pescaba lubinas, y dice haber visto cardúmenes varias veces. Según el diario, la oficina del MLIT considera que alguien tuvo que soltarlos.

Agua a 30 grados y un embalse al 60 %

La oficina atribuye la muerte al calor y la sequía. Según sus datos, el wakasagi puede vivir en agua de hasta unos 26 °C, pero la superficie del embalse llegó a unos 30 °C. Por la falta de lluvia desde julio, el nivel del agua bajó 2,5 metros y el embalse quedó alrededor del 60 % de su capacidad, cuando en esta época suele estar cerca del 90 %. Por debajo del 50 %, se restringe la toma de agua, informó la televisión local RCC. Según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), la temperatura media del oeste de Japón a mediados y a finales de julio y a finales de agosto de 2026 fue, en cada caso, la más alta desde 1946.

Se vieron peces pequeños nadando junto a los wakasagi muertos, por lo que la oficina de la presa considera poco probable un envenenamiento, según Hiroshima TV.

El lago Shinji, en la prefectura de Shimane, ofrece un precedente. Según la prefectura, marca el límite sur del área natural del wakasagi en Japón. Allí la captura pasó de 190 toneladas en 1993 a 20 toneladas en 1994, y en los últimos años casi no se ha pescado. El gobierno de Shimane cree probable que el agua a más de 30 °C durante el verano de 1994 causara su muerte; hay investigaciones que apuntan a los pesticidas.

Para la ley, no es una especie exótica

Una especie exótica no tiene por qué venir del extranjero: dentro de un mismo país, la que se lleva a una región donde nunca vivió también lo es allí. El gobierno de Hokkaido pone un ejemplo: un escarabajo rinoceronte japonés llevado a Hokkaido, donde no vive de forma natural, cuenta como especie exótica de origen nacional. Incluso dentro de una misma especie hay diferencias genéticas regionales, y las luciérnagas Genji de Japón se dividen en tres grandes grupos, según la Universidad Toho. Haizuka es un caso más evidente: una especie entera trasladada fuera de su área.

Sin embargo, la ley japonesa de especies exóticas invasoras define como exóticos solo a los organismos traídos del extranjero y deja fuera a los trasladados dentro del país, según el Ministerio de Medio Ambiente. El departamento de medio natural de la prefectura de Hiroshima explicó al Chugoku Shimbun que soltar wakasagi no es ilegal, a diferencia de la lubina negra, que es una especie invasora designada. La lista de especies invasoras del Ministerio de Medio Ambiente sí incluye a las de origen nacional, pero su propósito es informar y promover buenas prácticas. No es una prohibición.

Además, la introducción no siempre es intencionada. Un análisis genético ha demostrado que oikawas procedentes del lago Biwa llegaron a ríos de la región de Kanto mezcladas con ayus de ese lago enviados para repoblación, y hoy conviven con el linaje local, según un artículo de 2009 en la Revista Japonesa de Limnología. No se sabe cómo llegó el wakasagi a Haizuka, y no tuvo por qué ser una suelta deliberada.

En California, el mismo pez es el invasor

Al otro lado del Pacífico, el wakasagi cumple otro papel. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en 1959 el departamento de pesca y caza de California lo trajo de Japón de forma experimental, como alimento para truchas. Hoy está establecido en varios embalses de California y sus afluentes, y se sabe que se hibrida con el eperlano del delta, una especie nativa. El eperlano del delta está protegido por las leyes de especies amenazadas federal y de California desde 1993, y California lo elevó a la categoría de «en peligro» en 2009, según el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California.

Un estudio publicado en 2000 en la revista Oecologia comparó cómo soportan el calor. En una prueba en la que se calentaba el agua de peces aclimatados a 17 °C, el eperlano del delta aguantó hasta 25,4 °C y el wakasagi hasta 29,1 °C. En California, el wakasagi es el recién llegado más resistente. La superficie del embalse de Hiroshima, a unos 30 °C, superaba incluso esa cifra.

Buenas intenciones y accidentes

Los peces cambian de aguas por muchas vías, desde la siembra para crear un lugar de pesca hasta viajar como polizones en el envío de otra especie. La base de datos del NIES, actualizada por última vez en 2013, indica que el impacto del wakasagi en las aguas donde se introduce es desconocido. Los peces de Haizuka murieron por el calor; en un verano más suave, quizá se habrían quedado.

¿Y en tu país? ¿Cualquiera puede soltar en un lago o un río peces traídos de otra región, o hace falta un permiso?

Referencias