El 10 de agosto de 2006, Shinya Yamanaka y su equipo de la Universidad de Kioto publicaron un artículo en Cell. Bastaba introducir cuatro genes (Oct3/4, Sox2, Klf4, c-Myc) en una célula de piel de ratón para obtener una célula madre pluripotente inducida, capaz de convertirse en cualquier tipo celular. La regla biológica según la cual una célula diferenciada no puede volver atrás se vino abajo con ese único trabajo.

Las células iPS humanas llegaron en 2007 y, en 2012, Yamanaka recibió el Nobel de Medicina, seis años después del artículo original.

En 2026, el vigésimo año, se aprobaron los primeros productos de medicina regenerativa derivados de células iPS del mundo, ambos japoneses.

Marzo de 2026: las primeras aprobaciones del mundo

El 6 de marzo de 2026, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón concedió una aprobación condicional y con plazo a dos productos de medicina regenerativa derivados de células iPS. Ningún producto derivado de células iPS había sido aprobado antes en ningún país, ni tampoco ninguno derivado de células madre pluripotentes en general, embrionarias incluidas.

Enfermedad de Parkinson: Amchepry, de Sumitomo Pharma

Sumitomo Pharma presentó la solicitud en agosto de 2025 para unas células progenitoras dopaminérgicas derivadas de iPS, de nombre genérico raguneprocel. El tratamiento se dirige al párkinson avanzado que responde mal a la medicación existente. Las células se implantan mediante cirugía estereotáctica, a través de pequeños orificios en el cráneo, en el putamen de ambos hemisferios.

En el párkinson mueren las neuronas que producen dopamina, lo que provoca temblor y lentitud de movimientos. A medida que avanza, los fármacos pierden eficacia y la calidad de vida cae con fuerza.

La evidencia procede de un ensayo impulsado por investigadores de la Universidad de Kioto. Siete pacientes de entre cincuenta y sesenta y muchos años recibieron el trasplante; en 24 meses de seguimiento no hubo acontecimientos adversos graves y, de los seis evaluados en eficacia, cuatro mejoraron sus síntomas motores. Los resultados se publicaron en Nature en abril de 2025.

Insuficiencia cardíaca grave: RiHEART, de Cuorips

Cuorips, una empresa surgida de la Universidad de Osaka, presentó en abril de 2025 su lámina de cardiomiocitos. Está indicada para la insuficiencia cardíaca grave por miocardiopatía isquémica que el tratamiento estándar no controla, y se coloca directamente sobre la superficie del corazón mediante toracotomía izquierda.

La lámina mide de cuatro a cinco centímetros de diámetro y unos 0,1 milímetros de grosor. Segrega factores que favorecen la regeneración de vasos sanguíneos, lo que a su vez mejoraría la función cardíaca. Yoshiki Sawa y su equipo en la Universidad de Osaka iniciaron los ensayos en 2020 e implantaron láminas a ocho pacientes con cardiopatía isquémica grave. Se confirmó la seguridad en todos ellos y más de la mitad ganó capacidad de ejercicio o función cardíaca. La mejoría fue mayor a las 52 semanas que a las 26, y algunos pacientes se reincorporaron a su vida laboral.

Qué campos están más avanzados

1. Oftalmología (retina y córnea)

El primer campo que llegó a la clínica. En 2014, Masayo Takahashi, entonces en RIKEN y hoy directora ejecutiva de Vision Care, trasplantó una lámina de epitelio pigmentario de la retina derivado de iPS a una paciente con degeneración macular asociada a la edad: la primera cirugía clínica del mundo con células iPS.

Desde entonces el trabajo se ha extendido a la retinosis pigmentaria y a la insuficiencia límbica, cuadros sin tratamiento eficaz. Koji Nishida y su equipo en la Universidad de Osaka completaron el primer estudio clínico del mundo con láminas de epitelio corneal derivado de iPS, con seguridad confirmada en los cuatro casos y una agudeza visual corregida que pasó de 0,15 a 0,7 en un paciente. Sumitomo Pharma ha iniciado además un ensayo en Estados Unidos para la retinosis pigmentaria.

2. Enfermedades neurológicas (párkinson y lesión medular)

El párkinson ya ha llegado a la aprobación, como se ha descrito. En lesión medular, Hideyuki Okano y su equipo de la Universidad de Keio dirigen un estudio clínico que trasplanta células progenitoras neurales derivadas de iPS a pacientes con lesión completa subaguda. El primer trasplante en humanos se realizó en diciembre de 2021 y se ha establecido un cierto perfil de seguridad.

3. Enfermedades cardíacas (insuficiencia cardíaca)

Junto a la lámina de Cuorips, Heartseed, empresa derivada de la Universidad de Keio, ensaya un método que inyecta esferoides de cardiomiocitos derivados de iPS en el músculo cardíaco.

La competencia se agudiza

Las células iPS son un invento japonés, pero el terreno internacional se estrecha cada año.

Cell Stem Cell contabilizó 115 ensayos clínicos en el mundo con células iPS o ES entre 2010 y enero de 2025. Estados Unidos reunía el 38%, China el 15% y Japón el 12%.

El uso de células iPS ha crecido con fuerza desde 2020. Las células ES arrastran un debate ético por proceder de óvulos fecundados; las iPS lo esquivan, y el desarrollo se ha acelerado en todas partes. El capital privado ha llenado de ensayos a las empresas emergentes estadounidenses y China ha invertido a escala nacional, con resultados en regeneración cardíaca basada en iPS anunciados en 2023.

Okano ha hablado de un momento decisivo para la medicina regenerativa japonesa. La cuestión es si el marco regulador que Japón construyó primero puede traducirse en velocidad de llegada al mercado.

Lo que viene después de la aprobación

El sistema de aprobación condicional y con plazo

Japón tiene un marco propio para los productos de medicina regenerativa: si un ensayo pequeño muestra seguridad suficiente y algo de eficacia, se concede una aprobación provisional y la empresa reúne datos en la práctica real mientras trabaja hacia la definitiva. Amchepry y RiHEART pasaron por ahí.

El reloj corre siete años, hasta el 5 de marzo de 2033. En ese plazo Sumitomo Pharma debe tratar a unos 35 pacientes en alrededor de siete centros, y Cuorips a 75, para después volver a solicitar la aprobación. Toru Kimura, presidente de Sumitomo, lo dijo sin rodeos: solo será una aprobación de verdad cuando siete centros obtengan el mismo resultado. Se espera tratar al primer paciente hacia finales de 2026.

La discusión sobre precio y financiación pública

[Actualización, julio de 2026] Amchepry se incorporó a la lista oficial de precios el 20 de mayo de 2026 y ya está cubierto por el seguro público, a 55.306.737 yenes por un conjunto de 18 viales. Su uso está acotado: las condiciones de aprobación exigen un médico formado y con experiencia en cirugía estereotáctica, en un centro preparado para tratar el párkinson, de modo que los hospitales habilitados seguirán siendo pocos durante un tiempo.

El precio no convence a todos. El 6 de abril de 2026, el grupo ciudadano Medwatcher Japan presentó ante el ministro de Salud un escrito en contra de la financiación pública, alegando el tamaño reducido de los ensayos y la subjetividad de las variables de resultado. La pregunta de fondo, cuánta evidencia de eficacia debe exigirse, apunta al propio sistema de aprobación condicional.

El mercado y lo que costará

Los costes de fabricación siguen siendo altos. El cultivo celular exige técnica y equipamiento avanzados, y escalar la producción es el problema urgente. La Fundación CiRA de la Universidad de Kioto está automatizando la fabricación de células iPS de grado clínico con ese objetivo.

Se prevé que el mercado japonés de medicina regenerativa alcance el billón de yenes en 2030 y 1,6 billones en 2040. Yamanaka lleva años repitiendo que el trabajo solo es real cuando ayuda a pacientes en la clínica. La aprobación es la línea de salida; los próximos siete años de datos le responderán.

Japón ha liderado el mundo en este campo. ¿Cómo se habla de medicina regenerativa y de terapias avanzadas en tu país? Expectativas, temores, costes, ética: cualquier ángulo nos interesa. Cuéntanoslo.

Referencias