¿Bancos privados prestando directamente a un gobierno extranjero? Eso es inusual, ¿verdad? Los bancos típicamente prestan a corporaciones. Pero seis bancos, dos de ellos megabancos japoneses, concedieron un préstamo de 1.500 millones de dólares directamente al Ministerio de Finanzas de Arabia Saudita. El objetivo: un boleto de entrada a los proyectos de infraestructura del Reino.

Una primera vez: seis bancos prestan directamente al gobierno saudí

En enero de 2026, seis instituciones financieras concedieron un préstamo sindicado de 1.500 millones de dólares (unos 235.000 millones de yenes) al Ministerio de Finanzas de Arabia Saudita. Fue la primera vez que bancos privados japoneses financiaron directamente al gobierno saudí.

El sindicato lo formaron Sumitomo Mitsui Banking Corporation (SMBC), MUFG Bank y las sucursales en Tokio de HSBC, Citibank N.A., JPMorgan Chase Bank y BBVA. Solo dos de los seis son megabancos japoneses; los otros cuatro son sucursales en Tokio de bancos extranjeros.

El préstamo cuenta con una garantía cuasi gubernamental porque lo aseguró Nippon Export and Investment Insurance (NEXI), entidad 100% propiedad del Estado japonés. La operación se apoya en un memorando de cooperación firmado en diciembre de 2020 entre NEXI y el National Debt Management Center (NDMC), brazo ejecutor del ministerio saudí. El acuerdo se anunció el 11 de enero de 2026 en el Foro Ministerial de Inversión Arabia Saudita-Japón, en Riad, con la presencia del ministro de Economía, Comercio e Industria, Ryosei Akazawa, y del ministro saudí de Inversión, Khalid Al-Falih.

¿Por qué prestar a un gobierno en lugar de a empresas?

Típicamente, los bancos proporcionan financiamiento a corporaciones que realizan negocios. La decisión estratégica de prestar directamente al gobierno saudí refleja la ambición de Japón de participar en los megaproyectos a nivel nacional de Arabia Saudita.

El contrato de préstamo especifica su propósito como "apoyo a los sectores de agua y energía en Arabia Saudita". Con el desierto cubriendo la mayor parte de su territorio, Arabia Saudita depende del agua de mar desalinizada de las costas del Mar Rojo y el Golfo Pérsico para su suministro de agua. El rápido crecimiento económico ha convertido la expansión de la capacidad hídrica en una prioridad urgente, con proyectos masivos de desalinización dirigidos por el gobierno actualmente en marcha.

Además, bajo la iniciativa "Visión 2030" destinada a reducir la dependencia del petróleo, Arabia Saudita está transformando su estructura industrial. El Reino está invirtiendo fuertemente en generación de energía renovable y en descarbonizar sus centrales eléctricas.

Construyendo hacia la Expo 2030 de Riad

Riad será sede de su primera Exposición Mundial en 2030, impulsando numerosos proyectos de infraestructura e inversiones masivas en la capital y más allá. Este préstamo sirve como la "inversión anticipada" de Japón para posicionar a las empresas japonesas para la participación en los desarrollos masivos de infraestructura de Arabia Saudita.

La estrategia implica primero construir relaciones a través de financiamiento a nivel gubernamental, y luego aprovechar esas conexiones para la participación corporativa en proyectos, un enfoque financiero poco convencional.

Empresas japonesas preparadas para participar

Se espera que varias empresas japonesas se beneficien de este acuerdo de financiamiento y amplíen su presencia en Arabia Saudita.

Toray Industries lidera a nivel mundial en tecnología de membranas de ósmosis inversa (OI) esencial para la desalinización de agua de mar. La empresa ya ha completado exitosos proyectos de demostración en Arabia Saudita con Hitachi, logrando aproximadamente un 20% de ahorro energético en comparación con los sistemas convencionales.

Mitsubishi Heavy Industries aporta amplia experiencia en generación de energía descarbonizada, incluyendo energía renovable y tecnologías de hidrógeno/amoníaco que se alinean con los objetivos de descarbonización del sector eléctrico saudí.

Marubeni posee el 45% del proyecto hídrico de la región de Shuqaiq, en la costa saudí del mar Rojo. La planta de ósmosis inversa produce 450.000 metros cúbicos diarios, suficientes para unos 2 millones de personas, y entró en operación comercial en enero de 2022 con un contrato de venta de agua a 25 años con la estatal Saudi Water Partnership Company.

Un nuevo capítulo en las relaciones económicas Japón-Arabia Saudita

La relación Japón-Arabia Saudita ha evolucionado mucho más allá del marco tradicional de "productor-consumidor de petróleo". Bajo la "Visión Japón-Arabia Saudita 2030" acordada en 2017, 54 proyectos de cooperación avanzan en nueve sectores incluyendo energía, agua, salud y exploración espacial.

Este financiamiento de megabancos representa un paso crucial en el apoyo a esta asociación estratégica desde el lado financiero. También se alinea con la iniciativa "Inversión en Gestión de Crisis" del gobierno japonés dirigida a 17 sectores estratégicos, con el objetivo de impulsar la expansión corporativa japonesa en el extranjero.

La importancia de la estrategia hídrica de Arabia Saudita

Arabia Saudita se clasifica entre las naciones con mayor escasez de agua del mundo, sin ríos naturales en todo su territorio. Actualmente, la desalinización de agua de mar suministra aproximadamente el 50% de las necesidades hídricas del país, con planes de aumentar esto al 90% para 2030.

La Saline Water Conversion Corporation (SWCC) maneja aproximadamente el 20% de la desalinización mundial de agua de mar, convirtiéndola en el mayor operador de desalinización del mundo. La entrada en este sector representa una oportunidad de negocio significativa para las empresas japonesas.

Sin embargo, la desalinización requiere energía sustancial y plantea preocupaciones ambientales. Arabia Saudita ha establecido objetivos ambiciosos para eliminar la descarga de salmuera concentrada en los océanos para 2030, creando una fuerte demanda de las tecnologías energéticamente eficientes y ambientales de Japón.


Prestar primero al gobierno y meter después a las empresas operadoras. Ese es el orden que Japón está aplicando en Arabia Saudita. ¿Tiene su país ejemplos similares de bancos que presten a gobiernos extranjeros? ¿Cuáles son sus opiniones sobre la cooperación económica con las naciones de Oriente Medio? ¡Nos encantaría conocer su perspectiva!

Referencias