🛂 El pasaporte japonés abre 188 países y territorios sin visado. Lo tiene, más o menos, uno de cada seis japoneses. Las dos cifras son de 2026 y, juntas, retratan a un país cuya diplomacia construyó algo que sus ciudadanos apenas usan.

Singapur 192, Japón 188: cuatro destinos de diferencia

La firma londinense Henley & Partners publicó el 21 de julio de 2026 la edición del vigésimo aniversario de su Passport Index. El ranking ordena 199 pasaportes según cuántos de los 227 destinos disponibles pueden pisar sus titulares sin tramitar un visado previo, con datos Timatic de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Singapur conservó el primer puesto con 192. Japón quedó segundo con 188, empatado con Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos. Suecia sigue con 187 y, detrás, un bloque de once países europeos con 186. El Reino Unido subió al sexto lugar con 184 tras conseguir entrada sin visado a China y Malaui. Estados Unidos ocupa el décimo puesto con 180 y es hoy uno de los poquísimos pasaportes de cabeza cuyos titulares todavía necesitan visado para viajar a China.

La distancia entre Japón y la cima, por tanto, son cuatro destinos. Para quien compra un billete de avión esa diferencia no significa casi nada. Lo que sí revela es hasta qué punto se ha comprimido la parte alta de la tabla: decenas de pasaportes se apiñan en una franja estrecha y cualquier movimiento diplomático menor desplaza varios puestos.

[ref src="https://cdn.henleyglobal.com/storage/app/media/NEWSROOM/HPI-2026_July-News_PR.jpg" alt="Imagen principal de la edición del vigésimo aniversario del Henley Passport Index" origin="Fuente: Henley & Partners"]

De dónde salen realmente esos 188 destinos

La cifra no equivale al número de acuerdos que Japón ha firmado. Mezcla tres cosas distintas: exenciones recíprocas de visado, decisiones unilaterales de gobiernos extranjeros que dejan entrar a los japoneses y ventanillas de visado a la llegada que resuelven el trámite en la frontera.

El tráfico tampoco es simétrico. Japón exime del visado de corta estancia a 74 países y territorios, según la lista del Ministerio de Asuntos Exteriores fechada el 1 de septiembre de 2025. A los viajeros japoneses los reciben sin visado más del doble de destinos. Los demás abren la puerta a Japón con más facilidad de la que Japón abre la suya.

China deja ver lo condicionales que resultan algunas de esas entradas. Pekín reanudó el 30 de noviembre de 2024 su exención unilateral para los titulares de pasaporte ordinario japonés, con estancias de hasta 30 días, y la ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2026. No hay reciprocidad: los ciudadanos chinos siguen necesitando visado para entrar en Japón y China no figura en la lista de 74. Tampoco es permanente. La exención tiene fecha de caducidad y Pekín puede dejar que expire cuando la relación se enfríe.

Christian Kaelin, creador del índice, sostiene que la fuerza de un pasaporte es en el fondo una lectura del capital diplomático de un país. Los documentos más potentes, según su planteamiento, pertenecen a Estados que otros gobiernos quieren como socios en comercio, inversión o seguridad. Con ese razonamiento, los 188 de Japón son el boletín de notas de décadas de negociación bilateral. No un premio a lo que hacen sus viajeros.

Sin visado no significa sin trámites

La etiqueta «sin visado» abarca mucho en estos rankings. Los japoneses ya tienen que rellenar autorizaciones en línea antes de volar a Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda e Israel; la web de seguridad en el extranjero del Ministerio de Asuntos Exteriores enumera esos seis destinos. Ninguno cuenta como visado, así que ninguno le resta un punto a Japón en el índice.

Europa es la siguiente, aunque nadie sabe cuándo. La autorización europea ETIAS cuesta 20 euros y dura tres años, y durante el último año el objetivo oficial fue arrancar en el cuarto trimestre de 2026. En julio de 2026 esa meta desapareció de las propias páginas de la UE, que ahora solo indican que el sistema no está operativo, que no se recogen solicitudes y que la fecha se anunciará con varios meses de antelación. Según informaciones publicadas a principios de julio, la agencia que lo desarrolla concluyó que empezar en 2026 ya no era viable. De momento, a un viajero japonés le basta el pasaporte para entrar en el espacio Schengen.

Japón levanta esa misma barrera en sentido contrario. Su sistema de control previo JESTA quedó recogido en la reforma migratoria aprobada en mayo de 2026 y el Gobierno aspira a ponerlo en marcha durante el año fiscal 2028. El patrón se repite en todo el mundo: el visado desaparece y lo sustituye un formulario.

Veinte años que recolocaron el mapa

Los datos del aniversario son la parte más reveladora. En 2006 un pasaporte medio llegaba a 58 destinos. Hoy llega a 108. La libertad de movimiento se ha duplicado casi para todos.

Casi. Bolivia es el único pasaporte del índice que ha retrocedido en dos décadas, con seis destinos menos. Todos los demás ganaron.

Arriba el reordenamiento fue más brusco. En 2006 los pasaportes más fuertes eran los de Estados Unidos, Dinamarca y Finlandia, con 130 destinos cada uno. Aquel Estados Unidos era primero y el Reino Unido, tercero; hoy son décimo y sexto. Singapur era octavo y ahora encabeza la tabla. Los Emiratos Árabes Unidos sumaron 153 destinos desde 2006, la mayor subida registrada por el índice, y pasaron de 35 destinos al segundo puesto que comparten con Japón. En ese mismo periodo Japón ganó 60 destinos y Corea del Sur 73, según la lectura que hizo CNN de los datos del aniversario.

El suelo, en cambio, no ha subido con el techo. Afganistán sigue último con 22 destinos. La distancia entre el mejor y el peor pasaporte pasó de 118 destinos en 2006 a 170 ahora, la brecha más amplia en la historia del índice.

Un pasaporte de élite que casi nadie lleva encima

Aquí está la parte incómoda para Japón. A finales de 2025 había unos 22,82 millones de pasaportes en vigor, de los cuales unos 21,93 millones eran pasaportes ordinarios de residentes en el país. Frente a la población total, la tasa de tenencia queda en torno al 17,8 %. Subió desde el 16,8 % del año anterior y sigue lejos del 23,8 % de 2019.

La emisión también cayó: unos 3,62 millones de pasaportes en 2025, un 5,3 % menos que el año previo. Los menores de 30 años representaron el 44,6 % de esa cifra, lo que desmiente en buena medida el relato habitual sobre unos jóvenes japoneses desinteresados del mundo. Quienes dejaron de renovar fueron los mayores.

El coste explica buena parte del cuadro. El 24 de julio de 2026 el dólar cerró en torno a 163,8 yenes, un nivel que no se veía en décadas, y una semana en Seúl cuesta hoy lo que antes costaba una en Hawái.

El Gobierno movió la única palanca que controla. Desde las solicitudes admitidas el 1 de julio de 2026, el pasaporte de diez años cuesta 8.900 yenes por internet, unos 54 dólares, frente a los 15.900 yenes o unos 97 dólares anteriores. En ventanilla son 9.300 yenes, unos 57 dólares, en lugar de 16.300 yenes o unos 100 dólares. El pasaporte de cinco años para menores de 18 años bajó a 4.400 yenes en línea y 4.800 en ventanilla, mientras que la modalidad de cinco años para adultos quedó eliminada. Ese mismo día la tasa de salida se triplicó, de 1.000 a 3.000 yenes, unos 18 dólares, que es más o menos la razón por la que existe el descuento. Las oficinas están tan saturadas que la entrega tarda alrededor de un mes en lugar de las dos semanas habituales.

Otra cuestión es si ahorrar 7.000 yenes convence a alguien de volar cuando el billete se ha duplicado. Por ahora Japón guarda en un cajón uno de los documentos de viaje más útiles del mundo.

Y con eso la pregunta vuelve al otro lado. ¿En qué puesto quedó tu pasaporte en la lista de este año y, sobre todo, cuándo fue la última vez que lo usaste?

Referencias