Cada vez que se presentan unas medallas olímpicas, su diseño da que hablar. Cuando se desvelaron las de los Juegos de Invierno de Milano Cortina 2026, el debate estalló en todo el mundo: "¿Por qué hay una línea en el centro?", "¿No es demasiado sencilla?". Frente a quienes la elogiaban como "muy italiana, muy refinada", hubo quien bromeó con que "parece el envoltorio de un bombón". Explicamos qué significa esa línea y cómo reaccionaron en Japón y en el resto del mundo.

Lo que significa la "única línea" de la medalla

El diseño de las medallas de los Juegos de Invierno de Milano Cortina 2026 se presentó el 15 de julio de 2025 en el Palazzo Balbi de Venecia. Lo creó un equipo dirigido por Raffaella Paniè, directora de diseño del comité organizador, y lo fabrica la Casa de la Moneda italiana (IPZS).

Su rasgo más llamativo es una línea que cruza en diagonal la cara de la medalla. Está formada por dos mitades que se funden en el centro, una con textura granulada y otra con acabado espejo. Los aros olímpicos se sitúan en la unión, y en el reverso figuran el emblema de los Juegos y el nombre de la prueba.

Esas "dos mitades" encierran varios significados.

Primero, la unión de dos ciudades, las coanfitrionas Milán y Cortina d'Ampezzo. Son los primeros Juegos organizados oficialmente por dos ciudades, y el diseño lo refleja.

Segundo, el vínculo entre los atletas y quienes los apoyan. Detrás de cada medalla hay entrenadores, compañeros, familia y aficionados, y las dos caras expresan la idea de que el logro nace de la unión entre el esfuerzo individual y el apoyo de los demás.

Tercero, el concepto de "unidad en movimiento", inspirado en la vanguardia artística italiana, que representa de forma abstracta dos texturas distintas que se unen en constante movimiento. Paniè explicó: "Concebimos una medalla que representa un regreso a la pureza y a lo esencial. Queríamos celebrar la fuerza que hay en la diferencia".

La medalla de oro: unos 500 gramos y metal reciclado

La medalla de oro pesa unos 500 gramos. Conforme a la Carta Olímpica, es una base de plata con un baño de al menos 6 gramos de oro puro; es decir, en la práctica es una medalla de plata recubierta de oro. Si fuera de oro macizo, al precio de entonces, de unos 17.000 yenes (unos 110 dólares) por gramo, valdría alrededor de 55.000 dólares.

Destaca el cuidado ambiental: se usa metal reciclado recuperado de residuos de producción, toda la energía de fabricación procede de fuentes renovables y los acabados son no tóxicos y reciclables.

En total se fabricaron 1.146 medallas: 735 para los Juegos Olímpicos (245 de oro, 245 de plata y 245 de bronce) y 411 para los Paralímpicos (137 de cada metal).

El debate mundial

Uno de los detonantes fue una publicación en X de Jackie Redmond, presentadora del programa de la NHL de la cadena estadounidense TNT Sports, que compartió la imagen de la medalla con un "Beautiful, right!?" (¿Preciosa, verdad?).

Las reacciones se dividieron por la mitad.

Quienes la elogiaban decían que "la de plata se ve especialmente bonita", "¡es genial!" o que "en su sencillez hay una elegancia muy italiana". Los escépticos bromeaban: "¿Por qué está partida en dos?", "Es un poco sosa, pero ¿quizá eso es lo bueno?" o "¿Lleva chocolate dentro?".

La pregunta más repetida fue sobre la línea central: varios preguntaron sin rodeos "¿por qué hay una línea en medio?". Que la intención del diseño no se entienda de forma intuitiva parece haber avivado el debate.

También hubo quien la comparó con ediciones anteriores, afirmando que "las medallas de Vancouver 2010 siguen siendo las mejores", y se discutió cómo se valora este diseño minimalista frente a las medallas en relieve de otros Juegos.

La reacción en Japón: de "típico de Italia" a "difícil de entender a primera vista"

En Japón las reacciones fueron diversas. La identidad visual de los Juegos, sobre todo los pictogramas inspirados en la pasta y el queso, recibió elogios abrumadores: "muy de Italia, muy de Milán" o "demasiado elegante".

Sobre la medalla en sí, en cambio, hubo quien opinó que "a primera vista cuesta entender la intención del diseño" o que "podría tener más personalidad". Los aficionados japoneses suelen valorar los diseños cuya historia se entiende de forma intuitiva, como las medallas de Tokio 2020, hechas con aparatos electrónicos reciclados, o las de París 2024, con fragmentos de hierro de la torre Eiffel, y algunos sintieron que las de Milán transmitían menos en ese sentido.

Aun así, abundaron las opiniones positivas, como "la impresión puede cambiar cuando la tengas en la mano" o "tengo ganas de ver cómo la lucen los medallistas". Antes de los Juegos, la expectativa de que Japón superara su récord de 18 medallas pesaba más que el debate sobre el diseño.

Lo que revela la historia del diseño de medallas

Al repasar las medallas de los Juegos de Invierno se ve cómo cambian las tendencias. Antes eran habituales los motivos de la mitología griega o los escudos de la ciudad anfitriona; en los últimos años se expresa con más audacia la cultura y la identidad del país organizador.

En PyeongChang 2018 llamaron la atención los cantos inspirados en el alfabeto hangul, y en Pekín 2022, el diseño de círculos concéntricos que evocaba el antiguo disco de jade chino (bi). Los Juegos de verano de París 2024 sorprendieron al mundo al incorporar hierro real de la torre Eiffel.

En esa corriente, la medalla de Milano Cortina apuesta a fondo por el minimalismo italiano: eliminar al máximo el adorno y jugárselo todo al concepto. Encarna la filosofía de "menos es más", propia de unos Juegos celebrados en Milán, capital de la moda.

Que las opiniones se dividan es, en cierto modo, natural: el diseño admite interpretaciones distintas. Lo importante es la expresión de los atletas que reciban la medalla y las historias que queden grabadas en ella.


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Referencias