Se acerca el día en que los chips de vanguardia que mueven ChatGPT o los últimos iPhone se fabriquen dentro de Japón. TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo, ha anunciado que producirá en masa chips de 3 nanómetros en su fábrica de Kumamoto para 2028. Hoy, solo Taiwán puede fabricar estos chips de vanguardia. Se prevé que la inversión alcance unos 17.000 millones de dólares (unos 2,6 billones de yenes). Explicamos por qué esto es un punto de inflexión histórico para la industria de semiconductores de Japón.

De 7nm a 3nm: un cambio de planes drástico

El 5 de febrero de 2026, el presidente y CEO de TSMC, C.C. Wei (Wei Zhe-jia), viajó a Japón y se reunió directamente con la primera ministra Sanae Takaichi para comunicarle un importante cambio de planes.

El plan original de la segunda fábrica de Kumamoto preveía producir chips de 7 nanómetros, usados en smartphones y equipos de comunicaciones. Pero TSMC ha decidido elevarlo notablemente y cambiar a la producción de chips de 3 nanómetros, los más avanzados que hoy se fabrican en masa.

"Nanómetro" es la medida de la finura del circuito: cuanto menor es la cifra, más potente y eficiente en consumo es el chip. Los procesadores de IA de NVIDIA y los últimos chips del iPhone de Apple se fabrican con tecnología de 3 nanómetros, que hasta ahora solo podía producirse en Taiwán.

Se prevé que la inversión pase de los aproximadamente 12.200 millones de dólares (unos 1,87 billones de yenes) del plan original a unos 17.000 millones de dólares (unos 2,6 billones de yenes).

¿Por qué ahora este cambio de planes?

Detrás de este drástico giro se combinan varios factores.

La explosión de la demanda de IA. Cuando se diseñó el plan de TSMC Kumamoto, el objetivo principal eran los semiconductores para automoción. Pero el rápido crecimiento de la IA generativa, con ChatGPT a la cabeza, disparó la demanda de chips de vanguardia. Según Akira Minamikawa, director sénior de consultoría de la firma de análisis Omdia, mientras el mercado de los 7 nanómetros del plan original tiende a reducirse, el desplazamiento de la demanda hacia los 3 y 2 nanómetros ligados a la IA avanza más rápido de lo previsto.

La respuesta al riesgo geopolítico. Con la tensión creciente en el estrecho de Taiwán, en todo el mundo aumenta la inquietud por concentrar en Taiwán la producción de semiconductores de vanguardia. La primera ministra Takaichi respaldó con fuerza este movimiento y afirmó que la producción de 3 nanómetros "tiene un gran significado también desde el punto de vista de la seguridad económica".

El generoso apoyo del Gobierno japonés. El Gobierno ya había decidido un subsidio de hasta unos 732.000 millones de yenes para la segunda fábrica de TSMC, y estudia un apoyo adicional por este cambio de planes. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria ha anunciado que elevará el presupuesto del próximo ejercicio para el apoyo a semiconductores avanzados e IA hasta unos 1,23 billones de yenes, unas cuatro veces el de este año.

La trayectoria de la fábrica de Kumamoto hasta ahora

La implantación de TSMC en Kumamoto ha avanzado con paso firme. La primera fábrica, operada por la filial JASM (Japan Advanced Semiconductor Manufacturing), comenzó la producción en masa a finales de 2024. Fabrica semiconductores de procesos maduros de 12 a 28 nanómetros, y en su capital participan Sony, Denso y Toyota.

En abril de 2025 tenía unos 2.400 empleados y ha alcanzado un tiempo de ciclo de fabricación equivalente al de sus fábricas hermanas de Taiwán.

El efecto económico también es grande: según estimaciones de la Kyushu Economic Research Association, el impacto económico de las inversiones relacionadas con TSMC sobre la prefectura de Kumamoto llegará a unos 6,9 billones de yenes (unos 45.000 millones de dólares) en diez años. Desde la llegada de JASM, unas 90 empresas han abierto o ampliado sedes en la prefectura de Kumamoto.

Pero también hubo dificultades. La construcción de la segunda fábrica se retrasó por los atascos de tráfico asociados a la operación de la primera. Además, la desaceleración del crecimiento del mercado de semiconductores para automoción, el objetivo original, generó dudas sobre la tasa de utilización de la fábrica.

El giro actual hacia los 3 nanómetros responde a esas preocupaciones al apuntar al pujante mercado de los semiconductores para IA.

¿Para qué se usarán los chips de 3nm?

Los expertos del sector señalan que la fábrica de 3 nanómetros de Kumamoto no fabricará necesariamente los productos de gama más alta, como los chips de vanguardia de NVIDIA para el entrenamiento de IA. Es probable que esos sigan teniendo como bases principales Taiwán o la fábrica de TSMC en Arizona (EE. UU.).

Entre los usos previstos en Kumamoto están los "chips de inferencia" que ejecutan modelos de IA en los centros de datos, los "procesadores de IA de borde" (edge AI) para la conducción autónoma y la robótica (un campo con gran demanda de empresas japonesas como Toyota) y los procesadores de alto rendimiento para los smartphones y equipos informáticos de próxima generación.

Lo importante es que la mera existencia de una base de fabricación de 3 nanómetros dentro de Japón genera efectos de arrastre sobre todo el ecosistema de semiconductores, incluidos los fabricantes de equipos y de materiales. JASM se ha fijado el objetivo de elevar al 60 % la proporción de materiales de semiconductores adquiridos en Japón para 2030, lo que hace esperar una mejora del conjunto de la cadena de suministro japonesa.

La estrategia general del resurgimiento de los semiconductores en Japón

La mejora de TSMC Kumamoto es solo una parte de la estrategia japonesa de resurgimiento de los semiconductores.

En la ciudad de Chitose, en Hokkaidō, la startup nacional Rapidus construye una fábrica que aspira a producir chips aún más avanzados, de 2 nanómetros. Con tecnología aportada por IBM, se prevé una inversión total del orden de 5 billones de yenes. Se dice que el Gobierno japonés ha concluido que Rapidus y TSMC cubren segmentos de mercado distintos y no compiten directamente.

El objetivo nacional es ambicioso: elevar para 2030 la facturación conjunta de los fabricantes nacionales de semiconductores hasta los 15 billones de yenes, unas tres veces la de 2020. Con la inversión de TSMC en Kumamoto y el desafío de Rapidus en Hokkaidō, Japón busca volver a la primera línea de la fabricación de semiconductores sobre dos pilares: la "colaboración con socios extranjeros" y la "autonomía mediante tecnología nacional".

Los desafíos que quedan

No todo es optimismo. Quedan varios retos importantes.

El primero es asegurar clientes. Fabricar semiconductores de vanguardia exige inversiones enormes y grandes clientes que sostengan la producción en masa. Pero en el Japón actual son pocas las empresas capaces de encargar diseños de 3 nanómetros en gran cantidad. No está claro si las startups de IA japonesas o la industria manufacturera tradicional generarán demanda suficiente.

El segundo es el talento. El sector de los semiconductores afronta en todo el mundo una grave escasez de personal, y Japón no es una excepción. JASM planea ampliar su plantilla en Kumamoto por encima de las 3.400 personas, pero asegurar ingenieros capaces de operar una línea de fabricación de 3 nanómetros es un gran reto.

El tercero es la pregunta de si esto se convertirá en verdadera "capacidad tecnológica japonesa". Si Kumamoto se queda en un mero centro de producción, lo que se obtiene se limita a empleo e ingresos fiscales. Solo si el conocimiento para mejorar los procesos y elevar el rendimiento se acumula en el país y se traslada a los fabricantes de equipos y materiales podrá ser el punto de partida de una reorganización industrial.

Conviene añadir que el plan está aún en una fase inicial de conversaciones y podría sufrir cambios.

Un punto de inflexión histórico

Con todos sus retos, la decisión de TSMC de traer la producción de 3 nanómetros a Japón es un momento realmente histórico. Hace apenas cinco años, que se fabricaran chips de vanguardia en Japón era una fantasía. Para un país que desde la década de 1990 quedó rezagado frente a Taiwán, Corea y EE. UU. en la fabricación de semiconductores, esta jugada, con 17.000 millones de dólares de inversión, un fuerte respaldo gubernamental y el viento a favor de la demanda de IA, parece un gran paso para recuperar su posición como actor de vanguardia.

¿Hay en tu país inversión pública en la fabricación de semiconductores? ¿Crees que producir chips en el propio país es importante para la seguridad económica, o debería dejarse a la cadena de suministro global? Nos encantaría que nos contaras la situación y tu opinión desde tu país.

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