🔬 India tiene desde hace mucho una incidencia de cáncer colorrectal relativamente baja, y durante décadas se ha sospechado que el curry tiene algo que ver. Un equipo japonés pasó dos años poniendo a prueba esa idea con casi 600 pacientes. En conjunto, las cápsulas no cambiaron cuántos pólipos volvían a aparecer. Pero menos llegaron a hacerse grandes.
Primero: esto no va de curry
El ensayo lo dirigieron la Universidad de Tokushima y la Universidad de Medicina de la Prefectura de Kioto, con 26 centros de todo Japón. El artículo se publicó el 28 de agosto de 2026 en The American Journal of Gastroenterology como manuscrito aceptado, y la Universidad de Tokushima lo anunció el 25 de septiembre de 2026.
La sustancia estudiada fue la curcumina, el pigmento amarillo de la cúrcuma y, por tanto, del curry en polvo. Pero ningún participante comió curry ni tomó un suplemento de cúrcuma corriente. Tomaron Theracurmin, una curcumina en polvo submicrónico diseñada para absorberse mejor, en dosis de 180 mg dos veces al día.
Según el Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón, la curcumina tomada por boca se absorbe mal y se metaboliza y elimina rápido. El equipo usó una formulación de absorción muy mejorada, así que los resultados valen para ese producto y esa dosis, no para un plato de curry.
Que en India se coma curry todavía no demuestra nada
La observación de partida se sostiene. Según las cifras de 2022 recopiladas por el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF), la tasa ajustada por edad de cáncer colorrectal en India era de 4,9 por cada 100.000 habitantes, frente a 18,4 en el mundo y 36,6 en Japón.
Un artículo de 2017 en el Indian Journal of Surgical Oncology menciona causas que nada tienen que ver con las especias. La población india es joven, y el cáncer colorrectal afecta sobre todo a personas mayores. En aquel momento, los registros de cáncer cubrían solo el 7,45 % de la población, así que algunos casos pueden quedar sin contar. La dieta es un sospechoso entre varios.
Cifras como estas muestran que dos cosas aparecen juntas, no que una cause la otra. El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. (NCI) señala que los estudios observacionales no controlan bien los sesgos, mientras que los ensayos aleatorizados, en los que el azar decide quién recibe qué, carecen de la mayoría de ellos.
Así que el equipo japonés montó un ensayo aleatorizado. Reclutó a pacientes de 30 a 75 años a los que ya se les habían extirpado por endoscopia adenomas u otros tumores colorrectales. Un adenoma es un crecimiento benigno, a menudo llamado pólipo, en la pared del colon. Se cree que la mayoría de los cánceres colorrectales surgen de adenomas, lesiones precancerosas, y por eso los médicos los extirpan. El problema es que después suelen aparecer otros nuevos.
Entre abril de 2016 y marzo de 2020, 577 pacientes fueron asignados al azar a curcumina (287) o a cápsulas de placebo de aspecto idéntico (290). El ensayo fue doble ciego: ni los pacientes ni sus médicos sabían quién tomaba qué. A los dos años, los participantes se sometieron a una nueva colonoscopia, y el análisis incluyó solo a quienes la completaron.
Lo que el ensayo encontró de verdad
El criterio principal del ensayo, la pregunta central que se había comprometido a responder, era si la curcumina reducía la reaparición de adenomas de cualquier tamaño en la colonoscopia de los dos años. No la redujo. La razón de riesgo fue de 0,98, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,82 a 1,16. Dicho de forma sencilla, los dos grupos quedaron prácticamente igual.
La nota de la Universidad de Tokushima sí recoge este resultado, pero en su tercer apartado. Su titular dice que la curcumina frenó la reaparición de lesiones precancerosas. El título del propio artículo es más preciso: habla de frenar el crecimiento de los adenomas que reaparecen.
La diferencia apareció en una categoría que, según el artículo, el equipo había fijado de antemano: los adenomas de 6 mm o más, el tamaño a partir del cual las guías japonesas recomiendan extirparlos. En dos años, el 13,3 % del grupo placebo desarrolló uno, frente al 7,5 % del grupo con curcumina. Es una razón de riesgo de 0,56 (IC del 95 %: 0,33 a 0,95; P = 0,04), alrededor de un 44 % menos.
Otros indicadores apuntaron en la misma dirección. Quienes tomaban curcumina tuvieron menos adenomas de 6 mm o más por paciente (P = 0,03), y el tamaño mediano de todos los adenomas detectados fue menor (P = 0,003). Entre los pacientes a los que se habían extirpado 6 o más adenomas, la razón de riesgo de desarrollar 4 o más nuevos fue de 0,40. Los análisis exploratorios sugirieron además un efecto mayor en hombres.
En seguridad, no hubo más efectos adversos en el grupo con curcumina, y los relacionados con el tratamiento fueron poco frecuentes y leves.
El propio equipo interpreta que la curcumina, más que impedir que aparezcan adenomas, podría frenar su crecimiento o su avance. El resultado de los adenomas grandes supera el umbral de significación estadística, aunque por poco. El extremo superior del intervalo, 0,95, queda cerca de "ningún efecto", y lo observado en pacientes de alto riesgo y en hombres sirve más para plantear el próximo estudio que para zanjar nada.
Lo que se redujo no fue el cáncer
Este ensayo mostró un posible efecto sobre los adenomas grandes en dos años. No demostró que la curcumina prevenga el cáncer colorrectal.
Los investigadores presentan el resultado como la primera evidencia de su tipo en el mundo que apunta a un posible efecto preventivo, y afirman que hace falta un seguimiento más largo para comprobar si previene el propio cáncer. También recuerdan que extirpar los adenomas por endoscopia ya reduce las muertes por cáncer colorrectal. La curcumina se probó como complemento de eso, no como sustituto.
La tasa de Japón duplica aproximadamente la media mundial. Una línea de investigación sobre el porqué aparece en nuestro artículo anterior sobre la toxina bacteriana vinculada al cáncer colorrectal de inicio temprano en Japón.
Moléculas prometedoras que fallaron
El NCI resume dos grandes ensayos con betacaroteno. En el estudio ATBC de Finlandia, fumadores de mediana edad tomaron 20 mg diarios de betacaroteno durante 5 a 8 años, y el grupo del betacaroteno acabó con más cáncer de pulmón, no menos. En el ensayo CARET de EE. UU., fumadores y personas expuestas al amianto tomaron 15 mg de betacaroteno más retinol. Aumentaron el cáncer de pulmón y las muertes por cualquier causa, y el ensayo se detuvo antes de tiempo.
La curcumina también tuvo su tropiezo. En 2018, un ensayo en EE. UU. y Puerto Rico administró 1.500 mg de curcumina pura dos veces al día durante 12 meses a 44 pacientes con poliposis adenomatosa familiar, una enfermedad hereditaria que produce cientos de pólipos. No halló diferencias significativas en el número ni en el tamaño de los pólipos. La enfermedad, el tamaño del grupo y la forma de curcumina eran distintos, así que ambos ensayos no se pueden comparar directamente.
Con ese historial, la fuerza del estudio japonés está en su diseño: mucho más grande y largo que el de 2018, doble ciego e inscrito en un registro público.
No es el frasco de la estantería
Los suplementos de cúrcuma y curcumina se encuentran con facilidad en farmacias y en internet, pero el ensayo no probó ninguno de ellos. En Japón, un laboratorio de salud pública y medio ambiente de la prefectura de Shizuoka señala que los alimentos saludables con cúrcuma se anuncian como buenos para el estómago y el hígado, sobre todo para quienes beben mucho. Cuando analizó 20 productos del mercado en el año fiscal 2013, el contenido de curcuminoides variaba unas 10 veces entre marcas.
El fabricante del producto del ensayo, Theravalues, suministró gratis las cápsulas y el placebo, y figura en el registro japonés de ensayos clínicos jRCT como fuente de financiación. El estudio recibió además fondos de un proyecto de investigación del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón. Ninguno de los dos hechos invalida por sí solo el resultado, y ambos figuran en el registro.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de EE. UU. (NCCIH) advierte de casos de daño hepático en algunas personas que tomaron productos de curcumina de mayor absorción. Según el mismo organismo, la cúrcuma o curcumina convencional es probablemente segura en las cantidades recomendadas hasta 2 o 3 meses. El ensayo japonés no registró más efectos secundarios en dos años, pero se trataba de pacientes vigilados por médicos, algo muy distinto de tomarlo por cuenta propia.
En Japón, la cúrcuma ya se vende con promesas dirigidas a quienes beben, y ahora su nombre queda unido además a un estudio sobre pólipos de colon. ¿Y en tu país? ¿Hasta qué punto cree la gente que un solo ingrediente de la comida puede mantener a raya una enfermedad grave?
Referencias
- https://www.tokushima-u.ac.jp/docs/74585.html
- https://doi.org/10.14309/ajg.0000000000004193
- https://jrct.mhlw.go.jp/latest-detail/jRCTs061180079
- https://lpi.oregonstate.edu/mic/dietary-factors/phytochemicals/curcumin
- https://www.wcrf.org/diet-and-cancer/colorectal-cancer/
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5705504/
- https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk/diet/antioxidants-fact-sheet
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6120769/
- https://www.nccih.nih.gov/health/turmeric
- https://www.pref.shizuoka.jp/_res/projects/default_project/_page_/001/025/666/10ukon.pdf
Discusión global
4 comentarios