🐸 En Hokkaido viven osos pardos. Al otro lado de un estrecho, en Honshu, los osos son negros asiáticos. Un naturalista británico señaló esta ruptura en la fauna japonesa en 1883, y la frontera todavía lleva su nombre. Según un nuevo estudio genético, el único anfibio conocido que vive de forma natural a ambos lados de esa línea es una pequeña rana arborícola verde, cuyos antepasados cruzaron hace entre 1 y 2,5 millones de años.

Una línea trazada en el agua

Thomas Blakiston vivió en Hakodate, en Hokkaido, y pasó años estudiando las aves de la isla. En 1883 leyó un artículo ante la Sociedad Asiática de Japón en el que sostenía que los animales de Hokkaido y los de las islas principales tenían orígenes distintos. Los osos y lobos de Hokkaido se parecían a los siberianos, y en Hokkaido no había monos. A propuesta del sismólogo John Milne, el estrecho de Tsugaru recibió el nombre de línea de Blakiston.

Su explicación era geográfica. El estrecho de Tsugaru es más profundo que los de Mamiya y Soya, más al norte. Por eso, razonaba, Hokkaido estuvo unida en su día al continente a través de Sajalín mientras Tsugaru seguía siendo mar. En el estudio nacional de distribución del Ministerio de Medio Ambiente de Japón, el oso pardo aparece solo en Hokkaido y el oso negro asiático solo en Honshu y Shikoku.

A mediados del siglo XIX, otro naturalista británico, Alfred Russel Wallace, se dio cuenta de que el estrecho entre Bali y Lombok separaba a los marsupiales de los tigres. ABC Science ha calificado la línea de Wallace como la frontera biogeográfica más famosa del mundo. La de Blakiston es su prima menor del norte.

Una rana en las dos orillas

Para los anfibios, la línea es especialmente nítida. Las especies de origen norteño, llegadas desde Sajalín o la Rusia continental, se detienen en Hokkaido. Las de origen sureño u occidental se detienen en Aomori o Akita, en el extremo norte de Honshu.

La rana arborícola japonesa es la excepción: vive a ambos lados del estrecho, y su área abarca cinco países: Japón, Corea del Sur, China, Mongolia y Rusia. Sin embargo, el agua salada mata a las ranas, y no pueden volar.

La explicación habitual para los anfibios de Japón va en una sola dirección. Se suele pensar que las especies continentales llegaron a Japón por puentes de tierra durante las glaciaciones, cuando el nivel del mar bajó. Cuando en 2016 se informó de que esta rana se divide en un linaje oriental y otro occidental, investigadores europeos plantearon que el movimiento pudo ser el inverso, del continente hacia Japón, y no había consenso.

Lo que dicen los genes

El nuevo estudio, dirigido por el Centro de Investigación de Anfibios de la Universidad de Hiroshima, se publicó en Scientific Reports el 24 de septiembre de 2026. El autor de correspondencia es Ikuo Miura, investigador y profesor visitante del centro. Entre los coautores figura Christophe Dufresnes, del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, primer autor del estudio de 2016, junto con científicos de Australia, Corea del Sur y China.

Entre 2016 y 2018, el equipo recogió 327 ranas en 100 localidades de Japón y Corea del Sur. Analizó dos genes mitocondriales (citocromo b y ARNr 16S) y SNP del genoma nuclear, y los comparó con secuencias ya publicadas de otros países.

La historia que reconstruyen va en sentido contrario. La especie se separó de sus parientes continentales hace unos 8,2 millones de años y se asentó en Japón. Hace unos 5,2 millones de años se dividió en un linaje oriental y otro occidental, en la región de Kinki. Después, ambos linajes avanzaron hacia el norte cruzando el mar. Una rama occidental pasó por Tsushima a la península de Corea hace unos 1,7 millones de años y se extendió por China, Mongolia y Rusia. El linaje oriental cruzó el estrecho de Tsugaru hasta Hokkaido hace entre 1 y 2,5 millones de años, y después el de Soya hasta Sajalín.

Nadie pudo transportar ranas hace tanto tiempo. Los autores sitúan los cruces en periodos interglaciares, cuando las temperaturas se recuperaron, y los describen como dispersión por mar, no como un paseo por tierra firme. Cómo sobrevivió al viaje un animal para el que el agua salada es letal sigue siendo, según el artículo, una pregunta abierta.

El comunicado de la Universidad de Hiroshima se inclina por una hipótesis: las ranas viajaron sobre pequeñas islas flotantes de tierra y plantas. La especie se reproduce en charcas de agua dulce junto a la costa, lo que le daría más ocasiones que a otras ranas de acabar arrastrada al mar, y el equipo halló renacuajos en la costa de Yakushima, en el sur de Japón. Los genes dan la ruta y las fechas, no la balsa.

¿Qué rana cruzó?

En 2025, un equipo de la Universidad de Educación de Aichi y la Universidad de Kioto describió las poblaciones orientales como una especie nueva, la rana arborícola del este de Japón (Dryophytes leopardus). Tras examinar los ejemplares tipo del siglo XIX, recogidos por Siebold y otros y conservados en el Museo Británico, concluyó que las ranas occidentales son la rana arborícola japonesa original. Leopardus alude a las manchas de leopardo que suelen verse en el muslo de las orientales.

Según esa clasificación, la rana que cruzó la línea de Blakiston es la del este de Japón. El artículo de Hiroshima sigue tratando ambos linajes como una sola especie, Dryophytes japonicus, pero el comunicado de la universidad señala el nuevo nombre del linaje oriental.

El cruce que la gente facilitó

Hoy Hokkaido también tiene ranas llegadas de otras partes de Japón, y no vinieron en balsa. Según el Gobierno de Hokkaido, el sapo común japonés (azuma-hikigaeru) no vivía originalmente en la isla y en los últimos años ha aparecido con rapidez por toda ella. En diciembre de 2015 lo declaró especie exótica designada según su ordenanza de biodiversidad. El nuevo artículo afirma que ningún otro anfibio japonés se ha extendido más allá de la línea de Blakiston salvo con ayuda humana.

Las mismas herramientas genéticas permiten distinguir los dos tipos de cruce. Un estudio publicado en agosto halló linajes occidentales en más del 70% de las poblaciones de luciérnagas Genji de Tokio, muy probablemente porque la gente las trasladó al intentar recuperarlas. Allí, los genes señalaban a las personas. En la rana arborícola, señalan un cruce por mar de hace más de un millón de años.

Para los anfibios silvestres, la línea de Blakiston ha resistido con una sola excepción conocida. Para los animales que viajan con las personas, se ha vuelto mucho más fácil de cruzar.

¿Dónde cambia de golpe la fauna en tu país: en un estrecho, un río o una cordillera?

Referencias