Hasta 2021, nadie en el mundo había mantenido nunca un verderón de Ogasawara en cautividad, según el equipo que empezó a hacerlo ese año. Se calcula que en libertad quedan unos 200, repartidos en unas pocas islas pequeñas del Pacífico. En 2026, 16 polluelos dejaron el nido en cautividad, y cinco de ellos eran hijos de padres que también habían nacido en cautividad.

Llamado el ave de Japón más cerca de la extinción

Las islas Ogasawara, también conocidas como islas Bonin, son unas 30 islas volcánicas a unos 1.000 kilómetros al sur de Tokio. Aisladas en mitad del océano, albergan muchas especies que en estado silvestre no existen en ningún otro lugar, y la UNESCO las declaró Patrimonio Natural de la Humanidad en 2011. Administrativamente pertenecen a Tokio.

El verderón de Ogasawara (Chloris kittlitzi) es un pájaro del tamaño de un gorrión, de unos 13 centímetros, verde oliva y con manchas amarillas en las alas. Durante décadas se consideró una subespecie del verderón oriental, un pájaro habitual en jardines y parques de Asia oriental. En 2020, un análisis de ADN del Instituto Yamashina de Ornitología y sus colaboradores mostró que el linaje de las islas se separó hace unos 1,06 millones de años. El instituto propuso tratarlo como especie propia, y las aves endémicas de Japón pasaron de 10 a 11.

Antes criaba en todo el archipiélago. En libertad, hoy solo cría en dos lugares: un grupo de islotes alrededor de Hahajima y Minami-Iwoto, a más de 250 kilómetros. El Libro Rojo que el Ministerio de Medio Ambiente publicó en marzo de 2026 estima unos 100 ejemplares reproductores en cada uno y clasifica la especie en peligro crítico. Según withnews, algunos especialistas la llaman el ave de Japón más cerca de la extinción. Con un ave tan escasa, las cifras tienen mucho margen: el Instituto Yamashina calculaba en 2020 que quedaban 400 o menos.

En los islotes de Hahajima, la densidad de población cayó a cerca de una décima parte entre 1996 y 2020. Las fotos de las cámaras trampa bajaron al 20-30 % del nivel de 2017 en 2020. Según el Libro Rojo, sin medidas de conservación la población de Hahajima podría desaparecer en unos 15 años.

Ratas, y un árbol que no es de aquí

Todas las islas a las que llegó la rata negra perdieron su población reproductora. En los islotes de Hahajima donde el verderón resiste no hay rata negra, pero sí rata parda, que asalta los nidos con menos frecuencia y aun así se considera la causa principal del declive reciente. En la propia Hahajima, los gatos asilvestrados atrapan a las aves que comen semillas en el suelo. En el pasado, las cabras arrasaron bosques, y en los años de tifones o sequía la cosecha de semillas puede caer en picado.

El verderón anidaba antes en árboles nativos. Ahora sus nidos aparecen casi solo en Casuarina equisetifolia, un árbol introducido en las islas. Según el Libro Rojo, la razón está en el tronco: crece recto y a las ratas les cuesta trepar por él. El gobierno de Tokio añade que el ave come muchas semillas de casuarina.

En 2021, Japón aprobó un programa de recuperación para la especie en el marco de su ley de especies amenazadas. Incluye control de ratas en los islotes de Hahajima, más control de gatos en el sur de Hahajima y una población en cautividad como respaldo.

Criar un ave que nadie había criado

El trabajo en cautividad empezó en 2021 en Chichijima, la isla habitada principal, en un centro de la oficina de medio ambiente del gobierno de Tokio y su delegación en Ogasawara. Se sumó una organización sin ánimo de lucro local, el Ogasawara Shizen Bunka Kenkyujo. Según withnews, el sitio de reportajes del diario Asahi Shimbun, el equipo empezó por comprobar si era posible mantener esta ave en cautividad. Qué comía a lo largo del año y cómo criaba se conocía solo a retazos.

Durante cuatro años, ninguna pareja crió. El equipo cuenta que cada fracaso les enseñó qué necesitaban las aves y qué había que evitar.

El cambio llegó en 2025. En marzo, el zoológico de Ueno, en el centro de Tokio, recibió dos aves de Chichijima. El 26 de junio, un polluelo dejó el nido en el centro de la organización; otros tres murieron. A principios de julio salieron tres más en el centro metropolitano, y el 14 de julio dos en Ueno, algo inédito en un zoológico según Tokio. Seis en total, todos hijos de padres nacidos en libertad.

Pareja de verderones de Ogasawara alimentando a dos polluelos en un nido del zoológico de Ueno, julio de 2025

Fuente: Gobierno Metropolitano de Tokio (comunicado del 29 de julio de 2025)

Según withnews, en 2026 cuatro parejas en tres centros sacaron adelante 16 polluelos. Los comunicados de Tokio solo dan cifras parciales. Cinco de los 16 eran hijos de padres nacidos en cautividad. En Ueno, el padre nació en Chichijima el 15 de junio de 2025 y la madre, en el propio zoológico el 30 de junio de 2025. Un año después tuvieron tres polluelos.

Un polluelo no recibía suficiente comida de su madre, así que el equipo lo crió a mano. Pesaba unos 2 gramos al empezar y superó los 14 gramos en unas dos semanas. También dejó el nido.

A 26 de agosto de 2026, Tokio contaba 7 aves en Ueno y 23 en los centros de conservación de Chichijima, y decía que no tenía previsto exhibirlas al público. En septiembre, un macho joven nacido en Ueno se trasladó al zoológico del parque Inokashira, también en Tokio. El 20 de septiembre había unos 30 ejemplares en cuatro centros.

Por qué no basta con proteger el hábitat

El objetivo final, según withnews, es liberar aves criadas en cautividad para reconstruir la población silvestre. El equipo cree que quedan tan pocas en libertad que mejorar el hábitat no basta para que se recuperen a tiempo, y que hay que avanzar en los dos frentes a la vez. Un tifón, una sequía, un aumento repentino de depredadores o una enfermedad nueva podrían bastar para acabar con ellas. Un miembro del equipo comparó la especie con un pequeño bote a la deriva justo antes del remolino.

La paloma de al lado

Las mismas islas ya tienen una recuperación a medias. En los años noventa se llegó a hablar de unas 40 palomas torcaces de cabeza roja, aunque el Libro Rojo del Ministerio de Medio Ambiente señala que esa cifra pudo quedarse corta. Tras retirar los gatos asilvestrados de las zonas naturales de Chichijima, empezaron a verse ejemplares jóvenes hacia 2012, y las cámaras trampa de Chichijima registraron las aves entre 4,5 y 13,1 veces más a menudo en 2013-2017 que en 2010. El mismo documento indica que el aumento se ha detenido y que los adultos siguen siendo solo unos cientos. Los gatos capturados no se sacrifican: según la agencia de turismo de Japón, se esterilizan y se envían a Tokio, donde se buscan adoptantes a través de la Asociación Veterinaria de Tokio. Según A-HANDS, un grupo que apoya el proyecto, hasta 2024 se habían recogido más de 1.000 gatos asilvestrados.

Los gatos son un tema delicado en Japón, como mostró la marcha atrás del Ministerio de Medio Ambiente sobre incluirlos en la lista de especies invasoras. Pero el principal enemigo del verderón es la rata. Y para las ratas no hay programa de adopción. Hay que eliminarlas.

Lo que el kakapo y el ʻalalā dicen del camino que queda

Cuando empezó el programa de recuperación del kakapo en Nueva Zelanda, en 1995, quedaban 51 de estos loros que no vuelan. El 1 de septiembre de 2026, el Departamento de Conservación contó 325, tras una temporada que sumó 90 polluelos. Hoy crían en tres islas, y un miembro del equipo de recuperación afirma que hace falta más hábitat libre de depredadores.

El ʻalalā, el cuervo hawaiano, muestra la otra mitad del problema. Se extinguió en libertad en 2002, y en cautividad pasó de unos ocho fundadores a más de 100. Pero las aves liberadas en la isla de Hawái en 2016 fueron cazadas por el ʻio, un halcón nativo, y las supervivientes volvieron a cautividad. En noviembre de 2024 se liberaron cinco en Maui, una isla sin ʻio.

El verderón de Ogasawara está en una etapa anterior. Ha demostrado que puede criar en cautividad durante dos generaciones. Si esas aves tendrán islas sin ratas a las que volver es otra cuestión.

En todo el mundo hay islas que perdieron aves por animales llegados en barco. ¿Hay alguna especie así donde vives? ¿Qué se está haciendo para salvarla?

Referencias