El "suzuki" (róbalo japonés) que te comes puede que ya no sea, en realidad, un pez del "orden Perciformes". El grupo más numeroso de los peces, los Perciformes, ha sido desmantelado gracias a los avances en el análisis de ADN. Además, unos nanoplásticos invisibles matan a los alevines, y el marrajo dientuso "calienta motores" antes de sumergirse en las profundidades. Reunimos aquí las últimas investigaciones de Japón que están dando la vuelta a lo que creíamos saber sobre los peces.


Los mares de Japón: uno de los grandes "reinos de los peces" del mundo

La Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Japón abarca unos 4,47 millones de km². Aunque su superficie no llega ni al 1% de los océanos del mundo, se han confirmado en ella unas 34.000 especies de organismos marinos, alrededor del 15% de toda la vida marina del planeta. Solo de peces de mar se han registrado unas 3.700 especies, cerca del 25% de las aproximadamente 15.000 especies de peces marinos que existen en el mundo.

¿Por qué tanta diversidad? La razón está en la geografía. El archipiélago japonés reúne franjas climáticas que van desde el subtrópico al sur hasta la zona fría al norte, y se sitúa donde chocan cuatro placas tectónicas. Fosas abruptas, amplias plataformas continentales y un relieve submarino complejo generan hábitats muy variados y convierten a Japón, junto con Australia, en uno de los grandes tesoros de biodiversidad marina del mundo.

Y ahora, de ese mar tan rico llegan sin cesar descubrimientos que dan la vuelta a lo establecido.

El gran desmantelamiento de los "Perciformes": la clasificación de los peces cambia de raíz

Entre los aficionados a los peces, el "orden Perciformes" era un clásico. Llegó a incluir más de 10.000 especies y representaba más de la mitad de todos los peces. La mayoría de los peces con "forma de pez" se clasificaban en este orden: los gobios, el pez sable, los lábridos y el pez lagarto blanco, todos eran vecinos de este grupo.

Sin embargo, en los últimos años el rápido desarrollo del análisis filogenético molecular, es decir, la técnica que examina el ADN para aclarar las relaciones evolutivas entre organismos, sacudió a este enorme grupo. Aparecieron en masa especies que, pese a parecerse en el aspecto, son genéticamente lejanas, y los Perciformes quedaron de hecho "desmantelados".

La chopa y el sargo real pasaron al orden Centrarchiformes; los meros y los rascacios, al orden Perciformes en su nuevo sentido restringido. Fueron surgiendo, uno tras otro, nuevos grupos. Y el mayor golpe fue que el propio suzuki (róbalo japonés), que daba nombre al orden, "abandonó" los Perciformes.

El análisis de ADN reveló que el suzuki está emparentado con el hotaru-jako, un pez que como mucho mide unos centímetros, y pasó a incluirse en el orden Acropomatiformes. Un pez grande, de más de un metro, y un pequeño pez de aguas profundas resultaron ser parientes cercanos.

De hecho, durante años el orden Perciformes fue tachado de "cajón de sastre de la clasificación": funcionaba como un lugar donde "meter, de momento" a peces sin rasgos comunes claros. La técnica del ADN ha sacado a la luz esa realidad y ha obligado a replantear de raíz una clasificación que se dejaba engañar por el aspecto externo.

La reorganización sigue en marcha: la Sociedad Ictiológica de Japón viene anunciando actualizaciones continuas, como la descripción en 2025 de una nueva especie de raya de Ariake o cambios en la adscripción de ciertos géneros. El "árbol genealógico de los peces" que conocemos está aún lejos de estar terminado.

Nanoplásticos: la "amenaza invisible" que ataca a los alevines

Que cambie la clasificación de los peces es un asunto académico, pero también han salido a la luz problemas graves que afectan directamente a su vida.

En diciembre de 2025, el grupo del profesor asociado Mitsuharu Yagi, de la Universidad de Nagasaki, publicó en la revista científica internacional Science of the Total Environment un resultado impactante. Los "nanoplásticos" (partículas ultrafinas menores de 1 μm, la milésima parte de un milímetro), formados cuando la basura plástica del mar se fragmenta por el oleaje y la radiación ultravioleta, reducen notablemente, según demostraron sus experimentos, la tasa de supervivencia de los alevines de dorada japonesa (madai).

Lo más llamativo es la diferencia de efecto según la "vía de ingesta". El daño fue mucho más grave cuando el zooplancton (rotíferos) acumulaba primero los nanoplásticos en su cuerpo y luego los alevines lo comían, que cuando los alevines tomaban los nanoplásticos directamente del agua. Es decir, la contaminación por plásticos se "amplificaba" a través de la cadena alimentaria.

Incluso los ejemplares que sobrevivieron mostraron fuertes respuestas de estrés, como el aumento de enzimas antioxidantes y la activación de genes inflamatorios.

El grupo de investigación, que también realiza campañas oceanográficas con el buque escuela de la universidad, afirma que "no ha habido ni una sola vez en la que no entraran microplásticos", lo que deja al descubierto que las aguas próximas a Japón ya están llenas de partículas de plástico. Al ser una zona a la que la corriente de Kuroshio y la corriente cálida de Tsushima acercan plásticos de todo el este asiático, hay áreas donde se han registrado concentraciones de microplásticos 27 veces superiores a la media mundial.

El "calentamiento" del marrajo: una conducta observada por primera vez en peces

Hay otro hallazgo notable, anunciado por un equipo internacional formado, entre otros, por la Fundación Churashima de Okinawa y la Universidad de Posgrado para Estudios Avanzados (SOKENDAI): la regulación de la temperatura corporal del marrajo dientuso (Isurus oxyrinchus).

El atún, el pez espada y algunos tiburones tienen la capacidad de mantener una temperatura corporal más alta que la del agua que los rodea, la llamada "endotermia regional". Hasta ahora se interpretaba sobre todo como una adaptación para moverse en mares fríos, pero su utilidad para el marrajo, que prefiere aguas cálidas, era un misterio.

Al colocar registradores de conducta en marrajos salvajes frente a la costa sureste de Taiwán, se comprobó que, mientras en las frías profundidades la temperatura corporal bajaba despacio, en la superficie cálida subía con rapidez, a una velocidad más de diez veces superior a la del enfriamiento. Esto sugiere que el marrajo permanece largo tiempo en las profundidades, ricas en presas, mientras recupera de forma eficiente su temperatura corporal en la superficie para cazar.

Y lo más sorprendente: en algunos ejemplares se observó que, antes de sumergirse, elevaban en la superficie su temperatura corporal por encima de la del entorno. Es, por así decirlo, un "calentamiento previo a la inmersión", un hallazgo sin precedentes en los peces. Se considera un indicio de flexibilidad en la termorregulación y de una conducta que, según la situación, roza la toma de decisiones.

ADN ambiental: la técnica para "ver" los peces con un vaso de agua de mar

La tecnología que sostiene estas investigaciones también avanza. Destaca el "metabarcoding de ADN ambiental (ADNe)".

El grupo del profesor asociado Reiji Masuda, de la Universidad de Kioto, demostró que, al analizar el ADN procedente de los excrementos y el mucus de los peces presente en el agua de mar, se pueden identificar las especies de forma más eficiente que con la observación visual. En un solo día de estudio lograron detectar cerca del 80% de las especies de peces que habitan esa zona.

Además, en una investigación conjunta del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST) y la Fundación Churashima se construyó un sistema capaz de detectar, mediante ADN ambiental, 83 de los 85 géneros de corales pétreos que viven en los arrecifes de Japón. Literalmente, un "vaso de agua de mar" basta ya para conocer la diversidad de los corales.

Los estudios ecológicos que antes exigían a buceadores expertos varios días de trabajo se agilizan de forma drástica con el ADN ambiental. Es una herramienta que puede resultar revolucionaria no solo para la investigación de los peces, sino también para la conservación marina y la gestión de los recursos.

"Callejones sin salida evolutivos" y nuevas especies: los misterios de los peces siguen aflorando

En junio de 2025, un equipo conjunto de Science Tokyo (Universidad de Ciencia de Tokio) y la Universidad Sophia publicó en la revista internacional Molecular Ecology un descubrimiento pionero sobre las estrategias reproductivas de los peces. Al comparar los genomas de 240 especies, se demostró por primera vez a nivel molecular que los peces que evolucionaron hacia estrategias en las que los padres protegen los huevos han perdido los genes que fabrican membranas de huevo resistentes y ya no pueden volver a la "estrategia de no proteger los huevos", es decir, han caído en un "callejón sin salida evolutivo".

Por otro lado, siguen apareciendo nuevas especies. En 2025 se describió como nueva especie la raya de Ariake, hallada en el mar de Ariake, y en estudios con ROV (vehículo submarino operado a distancia) frente a Okinawa se registraron por primera vez en Japón dos especies de gobios de aguas profundas. De la lisa "anpin-bora" (familia Mugilidae) se comprobó, mediante análisis filogenético molecular, que en realidad eran dos especies distintas, y se propuso el nombre japonés "takitsubo-menada" para la nueva.

Se estima que en las aguas próximas a Japón quedan todavía unos 120.000 organismos por descubrir. Lo que conocemos no es más que una pequeña parte de este mar tan rico.

Entre los peces que comemos a diario también hay un sinfín de enigmas por resolver. Que un ser tan cercano nos resulte, a la vez, tan desconocido: quizá en eso resida la profundidad de los peces como criaturas. ¿Qué descubrimientos nuevos o investigaciones singulares sobre peces hay en tu país? Si conoces alguna anécdota sorprendente sobre los peces más cercanos, nos encantaría que nos la contaras.

Referencias