🍅 El 25 de septiembre de 2026 se abrió por primera vez al público un campo de cultivo del tomate japonés editado genéticamente "Sicilian Rouge High GABA". A este tomate se le suele presentar como el primer alimento editado genéticamente del mundo, pero ese "primero" solo vale con condiciones. Al seguirlas se entiende por qué Japón pudo adelantarse.

El "primero del mundo" tiene condiciones

Quien abrió el campo fue Sanatech Seed, la empresa con sede en Minato (Tokio) que comercializa el tomate. Según el diario agrícola japonés Nihon Nogyo Shimbun, se trata de un campo de cultivo en la prefectura de Chiba, y el periódico destacó en su titular la expectativa de que más agricultores empiecen a venderlo.

El primer alimento hecho con edición genética (una técnica que corta y modifica un punto concreto de los genes que el organismo ya tiene) que se vendió comercialmente no fue este tomate. El 26 de febrero de 2019, la estadounidense Calyxt realizó su primera venta comercial de aceite extraído de soja editada genéticamente, destinada al sector de la restauración. En un comunicado presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la empresa lo presentó como la primera comercialización de la historia de un alimento editado genéticamente.

Lo que el tomate japonés puede reivindicar es más acotado. En diciembre de 2021, la revista científica Nature Biotechnology informó de que, por primera vez, se vendía en el mercado abierto un alimento hecho con CRISPR-Cas9, la herramienta de edición genética reconocida con el Nobel de Química de 2020. Las ventas habían comenzado en septiembre de 2021. La empresa desarrolladora lo describe como el primer cultivo del mundo obtenido con CRISPR/Cas9.

No se añadió un gen: se quitó un freno

La modificación genética (transgénicos), en el sentido más conocido, introduce genes de otro organismo. La edición de este tomate no añade nada de fuera.

El tomate ya fabrica GABA, un tipo de aminoácido, mediante una enzima que tiene una parte que actúa como freno. Un equipo de investigación de la Universidad de Tsukuba dirigido por Hiroshi Ezura cortó en el gen de esa enzima la parte correspondiente al freno para que dejara de funcionar. Según la agencia nacional de investigación agrícola de Japón (NARO), el tomate contiene entre cuatro y cinco veces más GABA que la variedad original. El desarrollo y la notificación al Gobierno corrieron a cargo de Sanatech Life Science, una empresa surgida de la Universidad de Tsukuba y antes llamada Sanatech Seed. Por qué este tipo de empresas universitarias se multiplica en Japón lo contamos en otro artículo.

En Japón, el GABA se promociona a menudo por su relación con la presión arterial y el estrés. En noviembre de 2022 se aceptó la notificación del tomate como "alimento con declaraciones de función", que le permite indicar cuatro funciones en la etiqueta, entre ellas bajar la presión arterial en personas que la tienen algo alta. La Agencia de Asuntos del Consumidor explica que en ese sistema el Estado no evalúa si el alimento funciona: son las empresas las que presentan su propia evidencia y responden por ella. Según la revista Scientific American, la empresa no afirma que el tomate en sí tenga efectos terapéuticos.

Por qué Japón pudo adelantarse

El 1 de octubre de 2019, el Ministerio de Salud de Japón puso en marcha un sistema de notificación para alimentos editados genéticamente. Si no queda ADN ajeno, el alimento no pasa por la evaluación de seguridad que se exige a los transgénicos. Los desarrolladores consultan antes con las autoridades, presentan la información y pueden vender. Según el diario Nikkei, la propia notificación es voluntaria y no hay sanción por omitirla.

El 11 de diciembre de 2020, el tomate se convirtió en el primer alimento notificado en este sistema. La lista de la Agencia de Asuntos del Consumidor, actualizada el 12 de agosto de 2026, recoge 13 notificaciones, seis de ellas de tomates. Los productos que han llegado al mercado son cinco: dos variedades de tomate, el pargo rojo, el pez globo tigre y el lenguado japonés. De la empresa que desarrolla esos peces hablamos en un artículo sobre las empresas japonesas de tecnología alimentaria.

La edición genética sin ADN ajeno se trataría igual que la mejora vegetal convencional. Japón trazó esa línea pronto, y lo razonable es pensar que eso fue lo que permitió que los productos llegaran antes al mercado.

El etiquetado no es obligatorio

En Japón no es obligatorio indicar que un alimento está editado genéticamente. En 2019, la Agencia de Asuntos del Consumidor explicó el motivo: si no queda ADN ajeno, no existe una prueba práctica que distinga una mutación hecha por edición genética de otra obtenida con mejora convencional, así que no se podría comprobar si la etiqueta es correcta.

Sanatech indica por decisión propia, en sus productos, que la variedad se obtuvo con edición genética y que ya fue notificada al Gobierno. En cambio, el grupo ciudadano japonés No! GMO Campaign sostiene que la edición genética también puede provocar cambios en los genes que nadie buscaba y que su seguridad todavía no está del todo comprobada.

La Council for Biotechnology Information Japan, una organización que declara como objetivo aumentar la aceptación de los cultivos transgénicos y tecnologías afines entre los consumidores, encuestó en octubre de 2025 a 2.000 personas de entre 20 y 59 años. El 58,2 % dijo no saber nada en absoluto sobre los alimentos editados genéticamente. En la encuesta de 2021 del mismo grupo, la cifra era del 51,2 %. Cuatro años después de que el tomate saliera a la venta, el conocimiento no se ha extendido.

Europa llegó a una respuesta parecida

Durante años, la Unión Europea reguló los cultivos editados genéticamente con el mismo rigor que los transgénicos. El 17 de junio de 2026, el Parlamento Europeo dio la aprobación final al Reglamento (UE) 2026/1388 sobre nuevas técnicas genómicas (NGT). Las plantas consideradas equivalentes a las de la mejora convencional, la llamada "categoría 1", no necesitarán etiqueta en los alimentos; solo habrá que identificar las semillas y otros materiales de reproducción. A septiembre de 2026, las normas sobre su venta tienen previsto aplicarse a partir del 17 de julio de 2028. El resultado se parece bastante a lo que Japón ya aplica. La organización europea de consumidores SAFE criticó el acuerdo y advirtió que las plantas de categoría 1 serán invisibles e indetectables y que los consumidores perderán su libertad de elección.

En Inglaterra, el reglamento de mejora de precisión entró en vigor el 13 de noviembre de 2025. En Estados Unidos, un tribunal federal anuló el 2 de diciembre de 2024 la norma de 2020 del Departamento de Agricultura sobre cultivos biotecnológicos. Según el Servicio de Investigación del Congreso, en 2026 la supervisión funciona con la normativa anterior mientras se estudian cambios.

Otros países ya se han pronunciado sobre el propio tomate. Según Sanatech, el Departamento de Agricultura de Filipinas (anunciado por la empresa en mayo de 2024) y la Agencia de Alimentos de Singapur (octubre de 2025) confirmaron que queda fuera de sus normas sobre transgénicos, y el Ministerio de Salud de Canadá (Health Canada) concluyó en mayo de 2026 que no es un "alimento nuevo".

Mostrar el campo

Sanatech empezó llevando plántulas a los huertos caseros antes que fruta a las tiendas, y en 2021 repartió plántulas gratis a más de 5.000 aficionados a la horticultura que se habían apuntado. Abrir un campo de cultivo es el paso siguiente, con la expectativa de que más agricultores vendan el tomate. En Japón, sin obligación de etiquetar, cuánto se muestra depende de quien lo cultiva y lo vende.

¿Ya se venden en tu país verduras o pescados editados genéticamente? Y si fuera así, ¿habría algo que te lo indicara?

Referencias