El Ministerio de Defensa de Japón está invirtiendo unos 283.100 millones de yenes (unos 1.800 millones de dólares) para construir una "constelación" de satélites que vigilará los mares y cielos de su entorno las 24 horas del día, los 365 días del año. Lo ejecuta una alianza de siete empresas privadas. La tecnología de las startups espaciales japonesas queda situada en primera línea de la seguridad nacional.
¿Qué es una constelación de satélites?
"Constelación" significa literalmente un grupo de estrellas. En la industria espacial, se refiere a un sistema en el que varios satélites pequeños se colocan de forma planificada en órbita y se operan como un único sistema unificado.
Los satélites de reconocimiento convencionales son de alto rendimiento, pero limitados en número, y solo pueden fotografiar el mismo punto unas dos veces al día. Rastrear de forma continua el movimiento de buques o lanzadores de misiles era difícil. En una constelación de satélites, en cambio, decenas de satélites pequeños recorren la órbita terrestre baja (a una altitud de unos 200 a 2.000 km), creando un estado en el que siempre hay al menos un satélite sobre el área de observación. Es posible conocer la situación en tierra en cualquier momento, sin importar el clima ni si es de día o de noche.
Es como pasar de depender de una única cámara de seguridad de alto rendimiento a instalar decenas de cámaras por todo un edificio. Aunque una falle, las demás siguen funcionando. Esta es una ventaja importante conocida como "resiliencia".
El contrato de unos 283.100 millones de yenes: el panorama completo
El 19 de febrero de 2026, el Ministerio de Defensa firmó formalmente el contrato del "Proyecto de Desarrollo y Operación de una Constelación de Satélites". El total es de unos 283.100 millones de yenes (impuestos incluidos, equivalentes a unos 1.800 millones de dólares). El proyecto dura unos cinco años, desde la firma hasta el 31 de marzo de 2031.
En lugar de gestionarlo todo por su cuenta, el ministerio avanza mediante un enfoque de PFI (Iniciativa de Financiación Privada), que emplea capital, capacidad de gestión y tecnología privados para llevar a cabo obras públicas. La PFI tiene un historial en la construcción de carreteras y hospitales, pero emplearla en un proyecto de satélites de defensa de esta escala resulta inusual.
El núcleo del diseño es un modelo BOO (Construir-Poseer-Operar). La propiedad de los satélites y las instalaciones terrestres queda en manos de los operadores privados y no se transfiere al ministerio ni siquiera tras finalizar el proyecto. El ministerio compra el "derecho de uso" de los datos de imagen de los satélites y la "prioridad de captación". Como los operadores privados también pueden explotar los satélites comercialmente junto a su servicio al ministerio, ambas partes salen ganando.
Los protagonistas: una alianza de siete empresas
Este gran proyecto lo lleva a cabo una alianza de siete empresas, que une a grandes corporaciones con startups espaciales.
En su núcleo está la empresa de propósito especial (SPC) "TriSat Constellation, Inc.", creada por tres empresas: Mitsubishi Electric, SKY Perfect JSAT y Mitsui & Co. Mitsubishi Electric actúa como empresa líder y se encarga de la fabricación de satélites y la tecnología de defensa; SKY Perfect JSAT aporta el conocimiento en operación de satélites como el mayor operador de comunicaciones por satélite de Japón; y Mitsui & Co. respalda la gestión general del proyecto como casa comercial.
Como empresas cooperantes participan cuatro compañías del sector espacial.
Synspective es una startup de Tokio fundada en 2018 que opera sus propios satélites SAR compactos, la serie "StriX". El SAR (radar de apertura sintética) es una tecnología que observa el terreno mediante ondas de radio, capaz de captar imágenes de noche y con mal tiempo. Su resolución alcanza los 25 cm en modo de alta definición, y los satélites son pequeños y ligeros, de la clase de 100 kg. La empresa ha firmado un contrato de adquisición de datos de imagen de 105.600 millones de yenes (impuestos incluidos, unos 680 millones de dólares) con TriSat y Mitsubishi Electric, y aspira a construir una constelación de 30 satélites para finales de la década de 2020.
QPS Research Institute (iQPS) es una empresa espacial nacida en Fukuoka y fundada en 2005 por profesores eméritos de la Universidad de Kyushu. Desarrolla satélites con una resolución de 46 cm, de las mejores entre los satélites SAR privados de Japón, y su antena desplegable ligera patentada es una fortaleza técnica. También llama la atención su modelo singular de "desarrollo espacial de arraigo local", que fabrica satélites en colaboración con más de 25 pequeños talleres del norte de Kyushu. Su meta final es una constelación de 36 satélites con observación a intervalos de 10 minutos.
Axelspace, fundada en 2008, se encarga del único satélite óptico del proyecto. Mientras que el SAR "ve" con ondas de radio, los satélites ópticos "fotografían" con cámaras. Combinar ambos permite una recopilación de información polifacética.
Mitsui Bussan Aerospace, la filial aeroespacial del grupo Mitsui & Co., presta el apoyo logístico del proyecto en su conjunto.
¿Por qué ahora?
Detrás de este proyecto hay un cambio rápido en el entorno de seguridad que rodea a Japón.
En diciembre de 2022, el Gobierno japonés elaboró tres documentos que marcan un gran giro en la política de seguridad: la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y el Programa de Refuerzo de la Defensa. Elevará el gasto en defensa a unos 43,5 billones de yenes en los próximos cinco años, fijando en particular como objetivo prioritario asegurar la "capacidad de defensa a distancia" (stand-off).
La capacidad de defensa a distancia es la de responder a los objetivos desde fuera del alcance de una amenaza, usando misiles de largo alcance y otros medios. Pero para disparar desde lejos hay que conocer "qué hay y dónde" en tiempo real. El papel de esos "ojos" es el que cumple la constelación de satélites.
Las amenazas se diversifican y se sofistican, desde los lanzamientos de misiles balísticos de Corea del Norte hasta los vehículos de planeo hipersónico (HGV, nuevas armas que vuelan a Mach 5 o más por trayectorias impredecibles) que desarrollan China y Rusia. Los satélites de reconocimiento existentes apenas logran unas pocas imágenes al día, lo que hace casi imposible el seguimiento de objetivos móviles. La vigilancia permanente mediante constelación es el mecanismo pensado para cerrar ese hueco.
Lo que demostró la guerra de Ucrania
La dirección de este proyecto se vio impulsada por la guerra ruso-ucraniana que comenzó en 2022. El ejército ucraniano usó las comunicaciones por satélite Starlink de SpaceX para mantener su cadena de mando incluso en un entorno donde la infraestructura de comunicaciones terrestre estaba destruida. Esto demostró al mundo que las constelaciones de satélites son eficaces en el combate real.
El Ministerio de Defensa y las Fuerzas de Autodefensa también realizaron una prueba de Starlink a través de KDDI entre enero de 2023 y marzo de 2024. Starlink también se utilizó en las tareas de socorro del terremoto de la península de Noto de 2024. Estas experiencias impulsaron la construcción de una constelación de satélites nacional.
La profundización de la cooperación espacial entre EE. UU. y Japón
La construcción de la constelación de satélites de Japón está estrechamente vinculada al refuerzo de la cooperación de la alianza entre EE. UU. y Japón en el espacio.
En diciembre de 2024 se creó "US Space Forces Japan", una unidad de la Fuerza Espacial de EE. UU. estacionada en Japón, en la base aérea de Yokota. Los ministros de Defensa de ambos países lo consideraron un hito en la cooperación de defensa espacial.
En EE. UU., la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) impulsa la construcción de una gran constelación de cientos de satélites pequeños, y el proyecto japonés toma como referencia el enfoque de la SDA. En el futuro avanza un plan para que la constelación de satélites de Japón y la arquitectura espacial de EE. UU. se conecten y detecten y rastreen conjuntamente misiles balísticos y HGV.
Cómo la IA cambia el uso de los satélites
Junto a la constelación, el Ministerio de Defensa también invierte 5.200 millones de yenes (unos 33 millones de dólares) en desarrollar "satélites tácticos con IA".
Es una tecnología que procesa los datos captados por los satélites mediante IA en el espacio y luego envía información a tierra en tiempo real. Antes, los datos del satélite debían descargarse a una estación terrestre antes de procesarse, lo que provocaba pérdidas de tiempo. Al incorporar IA a los satélites, se pueden detectar casi en tiempo real los movimientos de buques enemigos o los indicios de un lanzamiento de misiles.
También se presupuestan 9.700 millones de yenes adicionales (unos 62 millones de dólares) para desarrollar un "satélite de demostración de tecnología de defensa de próxima generación", con el que se verifican las nuevas tecnologías necesarias para hacer más capaces los satélites.
Lo que significa para la industria espacial de Japón
Este proyecto es un gran punto de inflexión no solo para la seguridad, sino también para el conjunto de la industria espacial de Japón.
En Japón predominó durante mucho tiempo la interpretación de que el uso del espacio se limitaba a "fines pacíficos". Aunque la Ley Básica del Espacio de 2008 hizo legalmente posible el uso de satélites en el ámbito de la seguridad, el uso del espacio por parte del Ministerio de Defensa siguió siendo limitado.
Este proyecto de PFI es el primer caso a gran escala en que el ministerio adopta de lleno la tecnología de las startups espaciales nacionales. El hecho de que tres empresas espaciales, Synspective, QPS Research Institute y Axelspace, asuman tecnología clave para la seguridad puede cambiar la propia configuración de la industria de defensa de Japón.
Las subvenciones del Fondo de Estrategia Espacial también son un viento a favor. Para acelerar la construcción de su constelación de 30 satélites, Synspective ha recibido unos 16.400 millones de yenes (unos 100 millones de dólares) del Fondo de Estrategia Espacial. Al profundizar la cooperación público-privada en financiación y en tecnología, también se espera reforzar la competitividad internacional.
De la operación por fases a la operación plena
El calendario del proyecto está claramente dividido. De abril de 2026 a marzo de 2028 es el "periodo de operación por fases", durante el cual se lanzarán los satélites de forma sucesiva y se construirá la constelación de forma gradual. De marzo de 2028 a finales de marzo de 2031 es el "periodo de operación plena", en el que se ofrecen servicios de observación estables con el número de satélites requerido.
Una vez construido un sistema de vigilancia multicapa que combine satélites ópticos y SAR, será posible conocer en todo momento la situación de las aguas y el espacio aéreo del entorno de Japón, sin importar si es de día o de noche ni el clima.
Desafíos y preocupaciones
Aun así, los desafíos no son menores.
Primero, el obstáculo técnico. Construir una constelación de satélites ya exige una tecnología avanzada, pero integrarla con los sistemas de operación terrestre de las Fuerzas de Autodefensa y usarla en operaciones de defensa reales es un desafío aún mayor. Hará falta un sistema sin fisuras, desde la adquisición de datos de satélite hasta el intercambio de información con los distintos equipos.
Asegurar el personal también es urgente. Los expertos versados tanto en el ámbito espacial como en el cibernético escasean en todo el mundo, y Japón no es una excepción. El Programa de Refuerzo de la Defensa prevé ampliar las unidades cibernéticas a unos 4.000 efectivos y el conjunto del personal cibernético del ministerio a unas 20.000 personas hacia el año fiscal 2027. La formación de talento espacial debe avanzar en paralelo.
China ha mostrado repetidamente una postura de rechazo al refuerzo de la defensa espacial de Japón. También hay críticas de que se trata de una carrera armamentística espacial con el pretexto de la "defensa", por lo que el diálogo con la comunidad internacional y garantizar la transparencia serán importantes.
¿Es el espacio un "nuevo campo de batalla" o un "bien compartido"?
Este proyecto muestra con claridad la realidad de que el espacio se está convirtiendo en un ámbito importante para la seguridad. No solo EE. UU., China y Rusia, sino también Europa, Corea del Sur y la India apuestan por la defensa espacial.
En Japón, en marzo de 2026 se creó dentro de la Fuerza Aérea de Autodefensa un Grupo de Operaciones Espaciales especializado. El espacio ya no es solo un lugar para la exploración científica y los negocios: se sitúa cada vez más en primera línea de la seguridad nacional.
[Actualización] El 26 de junio de 2026, la Cámara de Consejeros aprobó la reforma de la Ley de Establecimiento del Ministerio de Defensa, que convierte la Fuerza Aérea de Autodefensa en Fuerza Aeroespacial de Autodefensa. El Grupo de Operaciones Espaciales asciende a Mando de Operaciones Espaciales y pasa de unos 670 efectivos a cerca de 880. La puesta en marcha está prevista dentro del año fiscal 2026, antes del 2027 previsto inicialmente. (Datos de agosto de 2026)
Al mismo tiempo, el uso pacífico del espacio es un consenso internacional, y el equilibrio entre la "militarización" y el "armamentismo" del espacio es una cuestión delicada. Cómo participará Japón en la formación de las normas internacionales será también un tema importante en adelante.
Los países de todo el mundo se apresuran a reforzar la seguridad en el espacio. En su país, ¿qué debate hay sobre la defensa espacial? ¿Qué opina sobre la participación de las empresas privadas en la defensa? Nos encantaría conocer su opinión.
Referencias
- https://prtimes.jp/main/html/rd/p/000000089.000052943.html
- https://synspective.com/jp/press-release/2025/wins-satellite-constellation-project/
- https://www.mitsubishielectric.co.jp/ja/pr/2025/1225/
- https://www.mod.go.jp/j/budget/release/pfi/satellite_constellation/index.html
- https://j-defense.ikaros.jp/docs/commentary/002446.html
- https://www.nippon.com/en/in-depth/d01090/
- https://i-qps.net/project/
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