Los buques gubernamentales chinos navegan ahora cerca de las islas Senkaku de Japón más de 355 días al año. En respuesta, Japón ha botado un patrullero de 16.600 millones de yenes (unos 108 millones de dólares), armado con cañones de 40 mm y capaz de superar los 25 nudos. Conoce al "Suruga", la incorporación más reciente a la creciente flota de la Guardia Costera de Japón y un símbolo de la discreta pero decidida estrategia de seguridad marítima de Tokio.

¿Qué es el patrullero "Suruga"?

El 18 de febrero de 2026 se celebró una ceremonia de bautizo y botadura en el astillero principal de Mitsubishi Heavy Industries Maritime Systems, en la ciudad de Tamano, prefectura de Okayama. El nuevo buque, bautizado como "Suruga" (en honor a la bahía de Suruga, en la prefectura de Shizuoka), es el octavo navío de la serie de grandes patrulleros de la clase Miyako, con número de casco "PL-208".

Estas son las especificaciones clave:

  • Eslora: 120,0 metros
  • Manga: 14,0 metros
  • Tonelaje: Aproximadamente 3.500 toneladas de registro bruto
  • Velocidad: Más de 25 nudos (unos 46 km/h)
  • Costo de construcción: Aproximadamente 16.600 millones de yenes (unos 108 millones de dólares)
  • Armamento principal: Dos cañones de 40 mm, cañón de agua de operación remota, dispositivo multilingüe de orden de detención (chino, ruso, entre otros) y cubierta de vuelo para helicóptero

No dispone de hangar, pero cuenta con una cubierta de vuelo en popa desde la que un helicóptero puede despegar y aterrizar cuando es necesario. Entre los buques sin helicóptero embarcado, es de los mayores de la Guardia Costera de Japón.

A la ceremonia asistieron unas 30 personas relacionadas con el proyecto, además de escolares de la zona. Un niño cuyo padre participó en la construcción dijo: "Quiero que este barco proteja a Japón de muchos países", un recordatorio de que la construcción naval sigue siendo motivo de orgullo local en esta ciudad costera.

¿Por qué hace falta un buque de 3.500 toneladas?

La construcción sostenida de patrulleros por parte de la Guardia Costera de Japón responde a un entorno de seguridad marítima cada vez más tenso en el mar de China Oriental.

Desde que Japón nacionalizó las islas Senkaku (conocidas como Diaoyu en China) en septiembre de 2012, la presencia de buques de la Guardia Costera China (CCG) en las aguas circundantes ha ido en aumento. En 2024, los buques gubernamentales chinos fueron detectados cerca de las Senkaku durante 355 días, un récord desde la nacionalización. En junio de 2025 marcaron otro récord, con 216 días consecutivos de presencia.

La situación dio un giro alarmante en mayo de 2025, cuando un helicóptero despegado de un buque de la CCG que había entrado en aguas territoriales japonesas violó el espacio aéreo de Japón sobre las Senkaku. Según el Ministerio de Defensa de Japón, fue la primera violación confirmada del espacio aéreo por un helicóptero de la CCG, lo que llevó a la Fuerza Aérea de Autodefensa a hacer despegar cazas en respuesta.

China ha desplegado grandes buques de guardia costera de la clase de 10.000 toneladas, equipados con cañones de tiro rápido de 76 mm. Frente a esos buques, los patrulleros de 2.000 toneladas que antes eran el pilar de Japón quedaban en desventaja en autonomía y presencia física. La clase Miyako de 3.500 toneladas se diseñó para cubrir el hueco entre esos buques menores y los mayores patrulleros de 6.500 toneladas con helicóptero.

La clase Miyako en conjunto

El programa de la clase Miyako parte de una decisión de nivel ministerial de diciembre de 2016 sobre el fortalecimiento de las capacidades de la Guardia Costera de Japón. La Guardia Costera ha ido construyendo patrulleros de 3.500 toneladas de forma sostenida, y hasta ahora ocho han sido bautizados y botados.

Los buques 1 a 6 (del "Miyako" al "Daito") ya han sido entregados y desplegados en las prefecturas de Nagasaki, Kagoshima y Okinawa, todos centrados en el frente del mar de China Oriental. El buque 7, "Hiroshima", fue botado en septiembre de 2025 y se espera que entre en servicio en el año fiscal 2026. El "Suruga" (buque 8) pasará ahora por los trabajos de armamento antes de su entrega en el año fiscal 2026.

Lo más interesante del "Suruga" es su probable destino. Los buques de la Guardia Costera suelen llevar nombres de penínsulas o bahías, y la referencia a la bahía de Suruga apunta a su asignación a la 3.ª Región de la Guardia Costera, que cubre las regiones de Kanto y Tokai en la costa del Pacífico. De confirmarse, sería el primer despliegue en el este de Japón de un buque de la clase Miyako, ya que todos los anteriores se han estacionado en el suroeste. Refleja la intención de Japón de reforzar la seguridad marítima en todo su litoral, no solo en el frente de las Senkaku.

Mirando más adelante: un megabuque de 30.000 toneladas

En paralelo al programa de 3.500 toneladas, la Guardia Costera de Japón desarrolla un proyecto aún más ambicioso: un buque patrullero multiusos de unas 30.000 toneladas y 200 metros de eslora.

Con un costo estimado de 68.000 millones de yenes (unos 443 millones de dólares) y una fecha prevista de puesta en servicio en el año fiscal 2029, este buque superaría incluso al mayor destructor portahelicópteros de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, la clase Izumo (unas 20.000 toneladas). Está diseñado para acoger a más de 1.500 personas en emergencias y cuenta con una rampa que permite cargar directamente autobuses y camiones, capacidades orientadas a la evacuación en desastres y la ayuda humanitaria más que a la confrontación militar.

Cabe destacar que, a diferencia de la clase de 3.500 toneladas, este megabuque no tiene sistemas de armas previstos. Ello contrasta con los buques armados de 10.000 toneladas de la guardia costera china y refleja el énfasis de Japón en el papel de la Guardia Costera como agencia civil de aplicación de la ley, y no como una fuerza cuasi militar.

El "rompeolas silencioso" de Japón

El papel de la Guardia Costera de Japón en la seguridad marítima es singular a escala mundial. Como agencia civil de aplicación de la ley, y no una rama militar, actúa conforme al derecho internacional para responder con calma y proporción a las provocaciones, sirviendo de amortiguador frente a una escalada militar.

Cuando los buques de la Guardia Costera China se acercan a las aguas territoriales japonesas, los patrulleros emiten advertencias y los escoltan hacia fuera. El uso de la fuerza es el último recurso, y las respuestas se mantienen dentro de los límites legales. Este enfoque de "poder policial" está pensado para dar paso, sin fisuras, a la intervención de la Fuerza Marítima de Autodefensa si una situación escala más allá de la capacidad policial, un concepto conocido en los círculos de defensa japoneses como "respuesta sin costuras".

Desde 2022, la Guardia Costera también opera el "SeaGuardian" (una variante de vigilancia marítima del MQ-9B), un gran dron capaz de volar hasta 35 horas. Ello refuerza notablemente la vigilancia de la vasta Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Japón, que abarca unos 4,47 millones de kilómetros cuadrados, alrededor de 12 veces la superficie terrestre del país.

La combinación de nuevos patrulleros, aviones no tripulados de vigilancia y el megabuque previsto conforma una estrategia integral para proteger uno de los mayores territorios marítimos del mundo.

Japón es un país insular cuyas aguas territoriales y ZEE empequeñecen su superficie terrestre. Proteger estas aguas es esencial para la pesca, las rutas de navegación y la soberanía nacional. La botadura del "Suruga" reafirma el compromiso de Japón con esta misión marítima.

¿Cómo gestiona tu país la seguridad marítima? ¿Tu guardia costera forma parte del ejército o es una agencia civil independiente? ¿A qué desafíos se enfrenta tu país para proteger sus aguas? Nos encantaría conocer tu perspectiva.

Referencias