El 19 de diciembre de 2025, el Banco de Japón elevó su tasa de política al 0.75%, marcando un máximo en 30 años en un esfuerzo por frenar la inflación y detener la depreciación del yen. Sin embargo, la reacción del mercado fue inesperada y contraproducente respecto a estas intenciones.

Tras la conferencia de prensa del Gobernador Ueda Kazuo, el yen se depreció rápidamente al nivel de 157 frente al dólar, su posición más débil en aproximadamente cuatro semanas. La postura cautelosa y dependiente de los datos del gobernador sobre el ritmo de futuras alzas de tasas llevó a los mercados a interpretar que el margen del BOJ para un endurecimiento adicional era limitado.

La Ministra de Finanzas Katayama Promete "Acción Decidida"

En respuesta a esta fuerte caída del yen, la Ministra de Finanzas Katayama Satsuki ha expresado una seria preocupación. Tras la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G7 la noche del 19 de diciembre, declaró que "ha habido un movimiento unilateral y rápido en el último medio día y pocas horas, lo cual vemos con preocupación", enfatizando que "tomaremos las medidas apropiadas contra los movimientos excesivos".

Además, el 22 de diciembre, en una entrevista exclusiva con Bloomberg, la Ministra de Finanzas Katayama dejó claro que está "preparada para tomar medidas decididas" contra las fluctuaciones cambiarias excesivas y desordenadas. Hizo explícita su disposición a intervenir en el mercado, caracterizando los movimientos cambiarios posteriores a la conferencia de prensa del BOJ como "especulativos en lugar de basados en fundamentales", y explicó que podrían tomarse medidas basándose en la declaración conjunta Japón-EE.UU. de septiembre emitida por los ministros de finanzas.

¿De la Intervención Verbal a la Real? La Vigilancia del Mercado Se Intensifica

La serie de declaraciones de la Ministra de Finanzas Katayama sigue un patrón de escalada de "intervención verbal". El 12 de noviembre, caracterizó la debilidad del yen como "movimiento unilateral y rápido", afirmando por primera vez que "los aspectos negativos se están volviendo más prominentes". El 21 de noviembre, comentó que la intervención cambiaria era "naturalmente considerada" como opción, elevando el tono de cautela.

Con la declaración de "acción decidida" de diciembre, la especulación del mercado se ha intensificado sobre la inminencia de una intervención real. Mirando los registros de intervención pasados, en 2024 se implementaron intervenciones de compra de yenes por un total de aproximadamente 15 billones de yenes en el nivel de 160 yenes. El nivel actual de 157 yenes se está acercando a ese umbral de intervención.

El "Takaichi Trade" y los Factores Estructurales Detrás de la Debilidad del Yen

La persistente debilidad del yen tiene sus raíces en las políticas económicas de la administración de la Primera Ministra Takaichi Sanae. El gobierno de Takaichi, que asumió el cargo en octubre, aboga por una expansión fiscal agresiva y la continuación de la flexibilización monetaria, creando lo que los mercados llaman el "Takaichi Trade": una presión sostenida de venta de yenes.

El paquete económico integral aprobado por el gabinete en noviembre totalizó 21.3 billones de yenes, con un presupuesto suplementario de 17.7 billones de yenes, ambas cifras sustanciales. Los expertos señalan que esta postura de expansión fiscal está actuando como factor de depreciación del valor del yen.

Particularmente notable es que la debilidad del yen continúa a pesar de la reducción del diferencial de tasas de interés Japón-EE.UU. Desde principios de 2025, el rendimiento a 10 años de Japón ha aumentado aproximadamente un 0.5%, mientras que el rendimiento a 10 años de EE.UU. ha caído un 0.5%. Sin embargo, la tendencia de depreciación del yen persiste, y los observadores del mercado lo ven como "movimiento especulativo que no puede explicarse por los fundamentales".

La Declaración Conjunta Japón-EE.UU. como Base para la Intervención

La Ministra de Finanzas Katayama hace referencia repetidamente a la declaración conjunta Japón-EE.UU. emitida por los ministros de finanzas en septiembre de 2025. Esta declaración establece explícitamente que la intervención cambiaria es "igualmente apropiada en respuesta a la volatilidad excesiva o la depreciación o apreciación desordenada".

El Secretario del Tesoro de EE.UU., Bessent, también ha comunicado a través de redes sociales que la postura del gobierno japonés de dar al BOJ margen de política es "clave para estabilizar las expectativas de inflación y evitar fluctuaciones excesivas del tipo de cambio", indicando un reconocimiento compartido entre las autoridades monetarias japonesas y estadounidenses respecto a las preocupaciones por la debilidad del yen.

Respuesta del Mercado y Perspectiva Futura

Tras las declaraciones de la Ministra de Finanzas Katayama, el yen se fortaleció temporalmente del nivel de 157.40 al nivel de 157.20. Sin embargo, posteriormente regresó a cotizar alrededor del nivel de 157, sugiriendo que la vigilancia no ha restringido completamente los movimientos del mercado.

Entre los analistas, las opiniones incluyen "155 yenes es la primera línea de defensa" y "la intervención real es probable a medida que la tasa se acerca a 160 yenes". Sin embargo, algunas opiniones cautelosas sugieren que "no hemos llegado a la víspera de la intervención, y el fortalecimiento del yen seguirá siendo una reacción temporal".

El enfoque futuro estará en las fluctuaciones cambiarias de fin de año y Año Nuevo. Durante este período, la participación en el mercado típicamente disminuye, haciendo más probable que los movimientos especulativos se aceleren. Múltiples factores influirán en la trayectoria del yen, incluyendo la escala del presupuesto del año fiscal 2026 y el momento de la próxima alza de tasas del BOJ.

Lo que ocurrió después: una intervención de unos 11 billones de yenes en la primavera de 2026

Actualización a finales de julio de 2026.

La intervención llegó. El 12 de enero de 2026, Katayama se reunió en Washington con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y ambas partes coincidieron en que los movimientos cambiarios ajenos a los fundamentales se habían excedido. En la rueda de prensa del 16 de enero, la ministra afirmó de forma explícita que la intervención figuraba entre las medidas contempladas en el entendimiento entre Japón y Estados Unidos.

La noche del 30 de abril, el Ministerio de Finanzas y el Banco de Japón entraron en los mercados europeos y estadounidenses para comprar yenes y vender dólares. La incertidumbre sobre el final de los combates entre Estados Unidos e Irán y la escalada del precio del petróleo habían disparado la huida hacia el dólar, y el yen llegó a 160,72 por dólar, su nivel más débil en cerca de un año y nueve meses. Tras la intervención, la divisa japonesa se recuperó hasta la zona media de 155. Era la primera intervención efectiva desde julio de 2024.

No fue un episodio aislado. Según el diario Nikkei, las autoridades compraron yenes por unos 11 billones entre el 28 de abril y el 27 de mayo. De las dos lecturas de los analistas citadas más arriba, se impuso la que anticipaba una intervención al acercarse el tipo a 160.

El efecto, sin embargo, resultó limitado. El 18 de junio el yen marcó 161,81 por dólar en los mercados exteriores, un nuevo mínimo en dos años, y la debilidad persistió incluso después de que el BOJ subiera su tipo de referencia al 1,0% en la reunión del 15 y 16 de junio. El 22 de junio, Katayama repitió que el Gobierno actuará de forma apropiada siempre que sea necesario.

El panorama cambió durante el verano. A finales de julio el yen se acercó a 164 por dólar, su nivel más débil desde 1986, un mínimo de unos 40 años. Japón intervino en solitario en la sesión estadounidense del 30 de julio y, el 31 de julio (hora del este de EE. UU.), el Tesoro estadounidense se sumó vendiendo euros para comprar yenes. Fue la primera compra coordinada de yenes desde junio de 1998, 28 años antes, y la primera intervención coordinada de cualquier tipo desde marzo de 2011; Katayama la confirmó en un comunicado el 3 de agosto. El yen se disparó brevemente hasta el rango bajo de 155.

Las cifras del ministerio publicadas el 28 de agosto sitúan la intervención entre el 30 de julio y el 26 de agosto en 15,3993 billones de yenes, un récord mensual, y elevan el total de 2026, incluidas las operaciones de abril y mayo, a 27,1342 billones, también un récord anual. Aun así, el yen cerró agosto en el rango de 159. El punto de fondo que señalaba este artículo, que la intervención por sí sola no cambia la tendencia, no ha hecho más que confirmarse en estos seis meses (a principios de septiembre de 2026).

Impacto Económico y Vida Pública

La debilidad del yen presenta una naturaleza dual para la economía japonesa. Japón se convierte en un destino asequible para los turistas extranjeros, y las grandes empresas exportadoras ven aumentos en sus beneficios. Sin embargo, los costos de importación de energía y materias primas aumentan, intensificando la presión inflacionaria sobre los hogares.

La declaración de la Ministra de Finanzas Katayama de que "los aspectos negativos se están volviendo más prominentes" refleja la conciencia de los efectos adversos de estos costos crecientes en la vida de los ciudadanos. También existen preocupaciones sobre el deterioro de la rentabilidad para las empresas orientadas al mercado interno, colocando al gobierno en una posición donde la debilidad del yen no puede ser ignorada.

Mientras que la intervención cambiaria se discute activamente en Japón, ¿cuáles son las opiniones predominantes sobre la política cambiaria y el valor de la moneda en tu país? ¿Qué opinas sobre la intervención gubernamental en los mercados? Nos encantaría escuchar perspectivas desde el punto de vista de tu país.

Referencias