📊 El Gobierno japonés lleva años preguntándose por qué sus jóvenes no se casan. Este verano se lo preguntó directamente a 100.000 de ellos.
Un tercio de los solteros respondió que no piensa casarse. El obstáculo que quedó en segundo lugar, detrás del dinero, fue el tiempo para las aficiones. Pero en el mismo documento hay otra cifra: de ese tercio, solo la mitad dijo que no quiere casarse.
El Gobierno preguntó a 100.000 jóvenes
La Agencia de Infancia y Familias, el organismo que Japón creó en 2023 para gestionar la política de infancia y familia, realizó un cuestionario en línea entre el 20 de mayo y el 5 de agosto de 2026. Se dirigió a unas 100.000 personas de 15 a 39 años de todo el país y les planteó unas 50 preguntas sobre trabajo e ingresos, relaciones personales, autoestima, soledad, cuidado de familiares, salud mental, uso de redes sociales y actitudes ante el matrimonio y los hijos.
El 31 de agosto la agencia publicó un recuento provisional. Hasta el 23 de julio había recibido 101.950 respuestas, de las cuales 67.905 resultaron válidas. Los solteros, sin contar a separados ni viudos, sumaban 43.529 personas.
Preguntados por el matrimonio, respondieron así: el 9,5 % quería casarse de inmediato, el 10,3 % en dos o tres años, el 7,7 % en un plazo de cinco años, el 37,5 % «algún día» y el 35,1 % afirmó que no tiene intención de casarse. Ese último grupo equivale a 15.269 personas.
Los participantes proceden del panel de una empresa de estudios de mercado, no de una muestra aleatoria. Las mujeres representan el 62,2 % del total, el tramo de 35 a 39 años supone el 32,3 % y las tres grandes áreas metropolitanas concentran cerca del 70 %. Por eso el propio informe pide cautela con las cifras globales. Los resultados definitivos llegarán a finales de marzo de 2027, cuando cierre el ejercicio fiscal.
El ocio y las aficiones pesaron más que el matrimonio
A los solteros se les preguntó qué tiene hoy más prioridad que casarse, con respuesta múltiple. «Disfrutar del ocio y las aficiones» encabezó la lista con un 50,8 %. Le siguieron «mi propio bienestar físico y mental», con un 37,7 %, y «conseguir o mantener un empleo e ingresos estables», con un 36,6 %. Solo el 10,3 % contestó que nada tiene más prioridad que el matrimonio.
La pregunta sobre obstáculos cuenta lo mismo desde el otro lado. En primer lugar aparece la inquietud por no ganar lo suficiente para sostener una vida conyugal estable, con un 40,0 %. Después, perder tiempo libre y tiempo para las aficiones, con un 34,4 %, y no haber conocido a nadie con quien quisieran casarse, con un 32,6 %. El coste de la vivienda y el reparto desigual de las tareas domésticas y de crianza superaron ambos el 27 %.
El dinero sigue mandando. Pero la inseguridad económica habla de algo que falta y el tiempo de algo que ya se tiene. Una transferencia de dinero puede atacar lo primero. Lo segundo no se mueve con subvenciones.
La encuesta también contrasta ese miedo con la realidad. Al preguntarles si disponen de suficiente tiempo para sí mismos, el 58,0 % de los hombres casados de 35 a 39 años respondió que no, frente al 32,3 % de los solteros de esa misma edad. Entre las mujeres la diferencia es prácticamente igual. La previsión de perder tiempo no es, al menos, errónea. Ahora bien, la mayoría de los casados también está criando hijos, así que estas cifras no permiten separar lo que cuesta el matrimonio de lo que cuesta la crianza.
La mitad de los que dicen «no» no dijo que no quiera
La agencia también aisló a las 15.269 personas que declararon no tener intención de casarse y les preguntó por separado qué se lo impide.
Solo el 53,1 % eligió «no quiero casarme». El resto señaló obstáculos: un 27,6 % la pérdida de tiempo libre y de tiempo para sus aficiones, un 25,5 % no haber conocido a nadie con quien quisiera casarse, un 23,5 % la inseguridad económica y un 20,2 % la dificultad para construir relaciones con otras personas. Apenas un 1,0 % respondió que no hay ningún obstáculo.
Trasladado al conjunto de los solteros, eso deja algo menos de una quinta parte que descarta el matrimonio y además afirma no desearlo. Hay con qué compararlo. La Encuesta Nacional sobre Fecundidad, que el Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social realiza con muestra aleatoria, halló en 2021 que el 17,3 % de los hombres solteros y el 14,6 % de las mujeres solteras de 18 a 34 años no pensaban casarse nunca. No son el mismo instrumento. La encuesta de fecundidad plantea una elección binaria entre casarse algún día y no casarse nunca, y cubre de 18 a 34 años en lugar de 15 a 39, así que las cifras sirven de orientación y no de comparación directa.
El grupo que renuncia por convicción se mantiene bastante estable. Lo que ha crecido es el de quienes han concluido que, sencillamente, no va a pasar. El trabajo de campo de la decimoséptima edición ya ha terminado, así que pronto habrá una comparación más nítida.
El resto de la encuesta refuerza esa lectura. La dificultad cotidiana más citada fue no gustarse físicamente, con un 56,7 %. La segunda, con un 56,3 %, la dificultad para entrar en una relación sentimental. La tercera, con un 55,5 %, la dificultad para confiar en los demás. Los hombres solteros de 35 a 39 años puntúan su satisfacción vital con un 4,62 sobre 10, frente al 6,25 de los casados de su edad, y el 74,4 % de las mujeres solteras de ese tramo dice sentirse sola al menos a veces.
¿Llega la ayuda a alguna parte?
Sobre el uso de los servicios públicos de apoyo, el 77,5 % reconoció no saber bien qué se ofrece. El 70,5 % dijo que le parece un engorro tramitarlo. Y el 74,6 % afirmó querer saber qué ayudas podría utilizar realmente. El conocimiento de las medidas concretas es menor entre los solteros que entre los casados: el 81,8 % de las mujeres solteras de 35 a 39 años dijo no conocer la Estrategia de Futuro para la Infancia, el acuerdo de gabinete de 2023 sobre el que se apoya la política de infancia actual.
Ese mismo 31 de agosto la agencia presentó su solicitud presupuestaria para el ejercicio 2027. Son unos 48.000 millones de dólares al cambio de finales de agosto, en torno a 160 yenes por dólar, la mayor cifra desde que el organismo existe, y más de una cuarta parte se destina solo a las prestaciones por hijo. El eje titulado «crear un entorno en el que los jóvenes puedan albergar esperanza y elegir su propia vida» se queda en 4.200 millones de yenes, unos 26 millones de dólares, alrededor del 0,05 % del total.
No es un escándalo. Las prestaciones por hijo son voluminosas porque llegan a millones de hogares que ya cuentan con ellas. Pero su arquitectura da por supuesta una población que avanza de la pareja a la paternidad, y un tercio de los solteros responde que no va por ese camino. La agencia sostiene que la encuesta alimentará un «gran diseño» de política juvenil en el informe de marzo, lo que equivale casi a admitir que ese diseño todavía no existe.
El recorrido largo está en el repliegue japonés de las citas y el matrimonio y en un libro blanco privado sobre el declive demográfico. Y hay una cifra que matiza el pesimismo: en el primer semestre de 2026 nacieron 342.068 bebés, un 0,8 % más que en el mismo periodo del año anterior y el primer aumento entre enero y junio desde 2015, algo que el Ministerio de Sanidad atribuye a dos años consecutivos de repunte de los matrimonios.
¿Y en su país? Cuando alguien dice que no piensa casarse, ¿cómo se recibe eso? ¿Como un problema que el Estado debe resolver, como una decisión privada que nadie comenta o como algo que a nadie se le ha ocurrido contar?
参照
- https://www.cfa.go.jp/policies/kodomo-research/wakamono-jyumannin
- https://www.cfa.go.jp/policies/budget
- https://www.ipss.go.jp/ps-doukou/j/doukou16/doukou16_gaiyo.asp
- https://www.ipss.go.jp/ps-doukou/j/nfs17info/index.html
- https://www.japantimes.co.jp/news/2026/08/31/japan/marriage-wish-survey/
- https://www.nippon.com/ja/japan-data/h02872/
Discusión global
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