🐷 Imagine un riñón de cerdo filtrando la sangre de un paciente en un hospital de Sapporo. Esa escena ya tiene fecha tentativa: comienzos de 2028. Una empresa japonesa anunció que llevará a cabo el primer ensayo clínico del país para trasplantar riñones de cerdo a humanos en dos hospitales, apostando a que órganos creados a partir de cerdos modificados en Estados Unidos puedan empezar a aliviar una de las peores escaseces de órganos del mundo desarrollado.

Dos hospitales y un inicio en 2028

El 29 de junio, PorMedTec, una empresa surgida de la Universidad Meiji y con sede en Kawasaki, informó que había acordado con dos hospitales preparar el primer ensayo de xenotrasplante de Japón: el Hospital de la Universidad de Hokkaido, en Sapporo, y el Hospital General Shonan Kamakura, cerca de Tokio. El plan es presentar la solicitud ante la Agencia de Productos Farmacéuticos y Dispositivos Médicos (PMDA, el regulador japonés) hacia el final del año fiscal 2026 y comenzar los trasplantes a principios de 2028.

El ensayo será pequeño y deliberadamente prudente. Cada hospital prevé apenas unos pocos casos, y el primer objetivo es la seguridad. La eficacia se medirá con una vara concreta: mantener al paciente libre de diálisis durante al menos medio año, unas 24 semanas. Los candidatos son personas con insuficiencia renal crónica que no cuentan con un familiar que pueda donar, de entre 50 y 60 años y sin complicaciones graves como enfermedades cardíacas. Como recibirán inmunosupresores más fuertes de lo habitual, los médicos evaluarán con cuidado su estado general antes de incluirlos.

La logística se cuida con el mismo rigor. Cada hospital tendrá una instalación para extraer el órgano del cerdo donante en el mismo predio o justo al lado, de modo que el riñón llegue al quirófano casi sin demora y en las mejores condiciones posibles.

Por qué Japón necesita esto más que nadie

Japón es, según ciertos indicadores, una potencia de la diálisis. Cerca de 340.000 personas dependen de ella, una de las tasas más altas del mundo por habitante. El tratamiento funciona, pero es agotador: por lo general tres sesiones semanales de varias horas, de por vida, salvo que llegue un trasplante. Y es caro. Atender a un solo paciente en diálisis cuesta al sistema unos 5 millones de yenes (alrededor de 31.000 dólares) al año, y el total nacional se estima en torno a 1,6 billones de yenes, varios puntos porcentuales de todo el gasto médico.

Sin embargo, el trasplante, el único tratamiento capaz de liberar al paciente de la máquina, resulta casi inalcanzable. Unas 14.000 personas están inscritas a la espera de un riñón de donante fallecido, pero solo se realizan unos 200 de esos trasplantes al año, menos de dos por cada cien. La espera promedio se extiende a unos 15 años. A modo de comparación, la tasa de donantes fallecidos ronda los 44 por millón de habitantes en Estados Unidos y los 46 en España; en Japón, según comparaciones internacionales, no llega a uno. Cerca de nueve de cada diez trasplantes renales en el país provienen de donantes vivos, casi siempre familiares, un patrón moldeado por la historia y por las actitudes hacia la muerte y el cuerpo.

Ese vacío es el que el xenotrasplante pretende llenar. El científico jefe de PorMedTec, el profesor de la Universidad Meiji Hiroshi Nagashima, ha dicho que la empresa quiere apoyarse en los logros de los grupos estadounidenses, que lideran el campo, para sentar las bases del xenotrasplante práctico en Japón.

Convertir un cerdo en donante

El cerdo ocupa el centro de este campo en parte por razones prácticas: sus órganos se asemejan a los humanos en tamaño y función. El obstáculo siempre fue el sistema inmunitario. El cuerpo humano reconoce ciertas moléculas de azúcar en las células del cerdo como extrañas y las ataca en minutos, una reacción que arruinó los primeros intentos.

La edición genética cambió las reglas del juego. PorMedTec trabaja con eGenesis, una biotecnológica de Massachusetts, y usa células de esa compañía para criar cerdos clonados cuyo ADN fue alterado en unos diez puntos: se retiran las marcas que disparan el rechazo y se añaden genes humanos que calman la respuesta inmunitaria. eGenesis también desactivó los retrovirus endógenos del cerdo, secuencias virales integradas en su genoma que los investigadores temen que, en teoría, puedan infectar a un receptor humano. La empresa informó en la revista Nature que un mono vivió más de dos años con uno de estos riñones.

Los cerdos se criarán en condiciones casi estériles. PorMedTec planea empezar a producir animales para el ensayo en julio de 2026 y alcanzar una capacidad de unos 100 cerdos donantes al año en 2027, con un nuevo criadero en Kioto y las instalaciones de extracción en Sapporo y Kamakura.

Lo que Estados Unidos ya demostró

Japón sigue, no lidera, y la empresa lo admite con franqueza. Estados Unidos y China van por delante; entre ambos suman ocho casos de riñón de cerdo en humanos, según la prensa japonesa, y los resultados empiezan a parecer reales, no experimentales.

La señal más clara viene de la propia eGenesis. Un paciente estadounidense que recibió uno de sus riñones de cerdo en noviembre de 2025 llevaba 31 semanas sin diálisis a finales de junio de 2026, según la compañía. Un receptor anterior de eGenesis, operado en el Hospital General de Massachusetts a comienzos de 2025, se convirtió en la persona con mayor supervivencia con un órgano de cerdo y, ese verano, lanzó la primera bola en un partido de los Boston Red Sox. En otro caso estadounidense, un paciente con insuficiencia renal pasó 38 semanas sin diálisis gracias a un órgano de cerdo antes de recibir un riñón humano, justo el papel que el xenotrasplante busca cumplir en parte: un puente que mantiene sana a la persona hasta que llega un órgano humano.

La otra gran empresa estadounidense, United Therapeutics, inició a fines de 2025 su propio ensayo autorizado por la FDA, al trasplantar su "UKidney" con diez ediciones genéticas en un primer paciente del NYU Langone Health, con una cohorte de seis prevista. Ambos programas estadounidenses, igual que el japonés, toman las 24 semanas como un hito clave.

Nada de esto está libre de riesgo, y el campo tiene los fracasos que lo prueban. En un caso estadounidense muy difundido, el riñón de cerdo que más tiempo había funcionado hasta entonces terminó por ser extraído y el paciente volvió a la diálisis. Los cirujanos describen la diálisis como un "bote salvavidas": si el órgano falla, el paciente puede regresar a la máquina y recuperarse. Por eso, en parte, el riñón, y no el corazón, se ha vuelto el terreno de prueba.

Las preguntas que no desaparecen

Tres cuestiones difíciles acompañan a todo xenotrasplante. La primera es la infección: aun con los retrovirus desactivados, los reguladores vigilarán cualquier patógeno que cruce del cerdo al humano. La segunda es el rechazo a largo plazo, razón por la cual los receptores afrontan una inmunosupresión más intensa y sus efectos secundarios. La tercera no es médica. Los cerdos se crían y se sacrifican exclusivamente para proveer órganos, y no todos se sienten cómodos con ello, así como tampoco todos aceptan de buen grado recibir un órgano animal. Construir la confianza pública mediante un diálogo abierto, y no una implementación discreta, es algo que los propios investigadores japoneses dicen que importa.

Si el ensayo supera sus obstáculos, PorMedTec planea solicitar en 2029 la aprobación del riñón de cerdo como producto de medicina regenerativa y, después, sumar más hospitales. Eso seguiría siendo un comienzo, no un final. Pero para quien enfrenta una espera de 15 años y una vida atada a una máquina de diálisis, incluso un puente es mucho más de lo que existe hoy.

Vale la pena detenerse en una pregunta. En Japón, la grave escasez de donantes y arraigadas actitudes hacia la donación han empujado a los investigadores hacia los cerdos. ¿Cómo funciona la donación de órganos donde usted vive y, llegado el caso, aceptaría un riñón criado en un animal?

Referencias