🎴 Para comprar un producto deseado del Pokemon TCG en la tienda oficial online de Japón, pronto habrá que acercar al móvil un chip de identificación expedido por el Estado.

A partir de agosto de 2026, The Pokemon Company exigirá la My Number Card —la tarjeta nacional de identidad de Japón— para entrar en los sorteos de Pokemon Center Online y para inscribirse en algunos torneos oficiales. El objetivo declarado: cerrar la puerta a revendedores, bots y a los "suplentes" que han venido manipulando las categorías por edad de los campeonatos.

¿El efecto colateral? Que coleccionistas extranjeros que durante años han llegado a la tienda japonesa a través de números de teléfono nipones alquilados y servicios de reenvío de paquetes pueden ver cómo esa vía se cierra definitivamente.

Qué cambia exactamente en agosto

La empresa publicó el aviso oficial en su web el 21 de mayo de 2026. El nuevo sistema de verificación se aplicará en dos frentes: los sorteos prioritarios y la venta de algunos productos en Pokemon Center Online (la tienda oficial en japonés) y las inscripciones a determinados torneos oficiales celebrados dentro de Japón. La puesta en marcha está prevista para alrededor de agosto de 2026, y los productos concretos, los eventos exactos y las reglas según edad se anunciarán más adelante.

El mecanismo se apoya en la infraestructura de clave pública que ya existe en Japón. El usuario acerca la My Number Card al lector NFC del móvil, a través de un servicio externo. Eso lee dos funciones específicas grabadas en el chip de la tarjeta —el "certificado electrónico de identificación de usuario" y el "asistente de entrada de datos del anverso"— para confirmar quién es la persona y vincular esa identidad verificada a su cuenta del "Players Club" de Pokemon.

Un detalle que la empresa quiso subrayar: Pokemon no recoge ni almacena el número de My Number en sí. La tarjeta funciona como una llave de verificación, no como una transferencia de base de datos. Esa distinción importa en Japón, donde el número de My Number tiene un tratamiento legal especialmente sensible. El planteamiento "la tarjeta es la llave, el número no se toca" le permite a Pokemon garantizar "una persona, una cuenta" sin asumir el riesgo regulatorio de manejar el identificador nacional directamente.

Y entonces, ¿qué es exactamente una My Number Card?

Conviene un breve resumen para el lector que no vive en Japón, porque no existe un equivalente limpio ni en España ni en Latinoamérica.

El sistema My Number se lanzó en Japón en 2016. Asigna un número de 12 dígitos a cada residente: ciudadanos japoneses, extranjeros con residencia de larga duración e incluso japoneses que emigraron al extranjero después de haber sido registrados. La My Number Card física, con su chip integrado, es de momento opcional pero cada vez más imprescindible: sirve como documento de identidad, se ha integrado como tarjeta del seguro de salud tras la reforma reciente y resulta necesaria para abrir cuentas de inversión con beneficios fiscales (NISA) o presentar la declaración de la renta por internet.

La tarjeta lleva foto, dirección y certificados digitales que se leen por NFC desde un móvil. El punto crítico: no se puede solicitar si no se tiene una dirección registrada en el padrón japonés. Los turistas no pueden pedirla. Los aficionados extranjeros sin residencia en Japón tampoco. Ese único hecho técnico es la razón por la que la nueva regla de Pokemon, vista desde un coleccionista en México o en Madrid, parece menos un paso de verificación y más una barrera geográfica dura.

Otro punto práctico: los tiempos de tramitación. El propio aviso de Pokemon recuerda que la My Number Card suele tardar entre uno y dos meses en emitirse desde la solicitud. La empresa avisa ahora justamente para que los aficionados dentro de Japón tengan tiempo de gestionarla antes de agosto.

Por qué ahora: el límite que se alcanzó dentro de Japón

Esto no apareció de la nada. Los propios aficionados japoneses llevaban tiempo pidiendo algo —cualquier cosa— que frenara los patrones de reventa y suplantación que han crecido alrededor de cada lanzamiento.

En las redes sociales japonesas existe una expresión consolidada: "Pokeka senso", la "Guerra de las cartas Pokemon". La escena se repite con cada expansión nueva: bots vaciando los sorteos online, fraude por cuentas múltiples, listas de reventa apareciendo a las pocas horas con precios de tres a cinco veces el oficial. En septiembre de 2025, en el torneo Champions League 2026 Yokohama, los organizadores tuvieron que sancionar públicamente a varios jugadores que utilizaron suplentes para manipular las categorías por edad y entrar en grupos con menos competencia y mayores premios. Ese incidente concreto —adultos haciéndose pasar por juveniles, o al revés, para entrar en cuadros más blandos— explica en buena medida por qué el nuevo control de identidad cubre también la inscripción a torneos y no solo la compra de producto.

El problema también ha contaminado las promociones cruzadas. Una campaña de 2025 entre McDonald's Japón y Pokemon, que regalaba cartas limitadas con el Happy Set, terminó cancelada antes de tiempo, con comida sin tocar y restos tirados en plena calle, después de que revendedores arrasaran los locales solo por las cartas. En Toys"R"Us Japan, la lista de ganadores de un sorteo se filtró desde varias tiendas y fue explotada por impostores. Cada uno de estos episodios fue desgastando la paciencia de los aficionados que solo quieren jugar, y fue acumulando presión sobre la editora para hacer algo más contundente que los límites por cliente.

La verificación con My Number Card es ese algo más contundente. Como la tarjeta se asigna uno a uno a una persona real registrada en el padrón, la estrategia clásica de "comprar muchas SIM, montar 50 cuentas y ganar todos los sorteos" se vuelve estructuralmente mucho más difícil de sostener.

Banner del anuncio oficial de The Pokemon Company sobre la verificación con My Number Card

Fuente: AUTOMATON / The Pokemon Company

Cómo está reaccionando el público japonés

La reacción interna ha sido sorprendentemente positiva, sobre todo si se tiene en cuenta lo controvertido que ha resultado el sistema My Number en otros contextos políticos. En X (antes Twitter) abundan los hilos que califican la medida de "respuesta divina" y piden abiertamente que otras editoras y jugueteras hagan lo mismo. El argumento dominante: quien se opone a esto es o un revendedor o un crítico ideológico del My Number, y en ninguno de los dos casos es la clientela que la tienda oficial quiere atender.

El razonamiento más sólido entre los partidarios apunta al fraude multicuenta como cuello de botella real. Las SIM son baratas, los alias de correo son gratis, y la verificación por número de teléfono que utilizaba Pokemon Center venía siendo derrotada de forma rutinaria. La My Number Card es la primera barrera de verificación que físicamente no puede duplicarse a escala: existe exactamente una tarjeta por persona, y reponerla pasa por una oficina municipal y varias semanas de espera.

Las objeciones internas son prácticas, no ideológicas: los menores de 15 años necesitan la intervención de un tutor para tramitarla, la tarjeta tarda semanas en llegar y quien aún no la tenga quedará fuera de la primera tanda de sorteos verificados en agosto. Son fricciones reales, pero la mayoría de la afición las está absorbiendo como un coste aceptable.

El problema extranjero del que nadie habla, salvo los extranjeros

Aquí entra la parte que apenas asoma en la cobertura en japonés: existe un mercado internacional de coleccionistas, bastante grande y casi invisible, que lleva años comprando directamente en Pokemon Center Online.

El método circula desde hace tiempo en comunidades como r/pkmntcgcollections en Reddit. Se consigue un número de móvil japonés —ya sea mediante servicios que alquilan SIM japonesas reales o a través de tiendas especializadas en verificación SMS que han surgido precisamente para clientes extranjeros de Pokemon Center—, y se asocia la cuenta a la dirección de un servicio de reenvío de paquetes en Japón. Si la cuenta gana un sorteo, el paquete llega al reenviador y este lo envía al extranjero. El conjunto suele salir más barato que pagar el sobreprecio de un revendedor en Norteamérica o Europa por el mismo producto exclusivo japonés.

Ese andamiaje deja de funcionar en agosto. La verificación SMS se puede comprar; la verificación por My Number Card, no. Sin una inscripción en el padrón japonés no hay tarjeta que escanear, no hay certificado que presentar, no hay forma de pasar por la puerta. Los reenviadores y los alquileres de SIM se quedan del lado equivocado del muro.

Para el mercado internacional, el resultado práctico se resume en dos cosas. Primero: los productos exclusivos de Pokemon Center —justamente esos que históricamente han alcanzado los márgenes más altos en eBay y en Mercari Shops internacional— serán estructuralmente más difíciles de conseguir a precio oficial. Segundo: el precio del mercado secundario fuera de Japón para esos mismos productos puede de hecho subir a corto plazo, porque la fuente original se estrecha mientras la demanda occidental sigue intacta.

Tampoco es un accidente, por más que lo parezca. La posición oficial de Pokemon ha sido siempre que Pokemon Center es un servicio para el mercado doméstico, y que la demanda extranjera nunca estuvo técnicamente contemplada. La regla del My Number simplemente convierte en explícito lo que ya era implícito.

Comparación con las contramedidas antirreventa en Norteamérica

Diferentes mercados han probado cosas distintas, y ninguna ha funcionado del todo.

En Norteamérica, el lanzamiento de Prismatic Evolutions en enero de 2025 se convirtió en el caso de manual de cómo puede salir mal una salida: estanterías vacías en Pokemon Center US, peleas en algunas tiendas, fans haciendo cola durante horas para volver a casa con las manos vacías. The Pokemon Company International emitió una declaración pública prometiendo reimpresiones y más asignaciones, lo cual es una solución por el lado de la oferta, no del comprador. En los foros oficiales un usuario escribía esa misma primavera que el Pokemon Center estaba prácticamente vacío en lo relativo al TCG y que eso era inaceptable para el principal canal de distribución; los minoristas y los propios clientes apuntaban a un atasco intermedio en la cadena, no al comportamiento del comprador final.

Pokemon Center Singapur tiró por otro camino, físico: retirar el plástico de envoltura del producto en el punto de venta, partiendo de la base de que quien revende sellado pierde la prima si la caja sale abierta de la tienda.

El enfoque japonés con My Number es la tercera filosofía: ni "más producto" ni "alterar el producto", sino "verificar que el comprador es un humano real, único y residente en Japón". Es el más invasivo de los tres y, en teoría, el de efecto más limpio contra los bots y el fraude multicuenta. Si realmente vacía el inventario de Pokemon Center a precio oficial para los aficionados japoneses, o si simplemente desplaza la reventa a otros canales —colas en tiendas físicas, mercado gris de cuentas ya verificadas— no se sabrá antes de septiembre.

Lo que todavía está por aclararse

Pokemon aún no ha publicado las reglas para menores de 15 años, que legalmente pueden tener My Number Card pero necesitan que un tutor gestione la solicitud. Tampoco hay lista oficial de qué productos concretos ni qué torneos exactos quedan dentro del nuevo sistema; el aviso solo dice "algunos" de cada categoría, lo que deja margen para ampliar o reducir el alcance según cómo funcione el debut de agosto.

La pregunta más amplia es si otras compañías japonesas de ocio y entretenimiento seguirán el mismo camino. La reventa de entradas de conciertos, los lanzamientos limitados de Gunpla, las consolas retro o el merchandising exclusivo de anime comparten básicamente la misma economía de la reventa que las cartas Pokemon. En Japón se viene hablando desde hace años de una verificación basada en My Number como posible solución; Pokemon, por su escala y su nivel de dolor, ha sido la primera empresa de gran perfil en dar el paso. Si agosto sale razonablemente bien, el "modelo Pokemon" se convertirá en la plantilla que muchas otras empresas empezarán a probar discretamente.

Para los coleccionistas internacionales el consejo práctico es el mismo, llueva o haga sol: si hay un producto exclusivo de Japón en 2026 que pensabas comprar a través de Pokemon Center Online, la ventana para hacerlo por las vías antiguas se está cerrando. A partir de agosto el camino pasa por un amigo en Japón, por las tiendas Pokemon Center oficiales internacionales en los países donde existen, o por el mercado secundario —que es, precisamente, lo que esta norma pretende reducir.


Japón está a punto de comprobar si la infraestructura nacional de identidad puede resolver lo que los límites por cliente y los sistemas antibot no han conseguido. Otros países han probado aumentar la oferta, intervenir físicamente el producto en tienda o simplemente aceptar que los lanzamientos virales se agotan en segundos. ¿Cómo se gestiona la reventa de productos virales en tu país? ¿Te parecería razonable enseñar una identificación oficial para comprar un sobre de cartas? Cuéntanos en los comentarios.

Referencias