Una pequeña startup cuántica japonesa acaba de lograr un resultado sin precedentes en una de las supercomputadoras más potentes del mundo. El secreto de este éxito al estilo David contra Goliat es una filosofía de gestión que cabe en una nota adhesiva: dejar que los investigadores hagan lo que mejor saben hacer.
¿Quién es Quemix?
Quemix es una startup de computación cuántica con sede en Nihonbashi, Tokio, que forma parte del Grupo TerraSky. La empresa se especializa en desarrollar algoritmos y software que maximizan el rendimiento de los computadores cuánticos.
Su CEO, Yuichiro Matsushita, es un especialista en ciencia computacional con un doctorado en Ingeniería de la Universidad de Tokio. Su carrera incluye el Instituto Max Planck en Alemania, la Universidad de Tokio como profesor asistente y el Instituto de Ciencia de Tokio. Actualmente mantiene cargos simultáneos como profesor asociado en la Universidad de Tokio y jefe de proyecto en los Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología Cuántica (QST).
Lo que distingue a Quemix de muchas startups cuánticas es su enfoque exclusivo en algoritmos FTQC (Computador Cuántico Tolerante a Fallos). Mientras muchos competidores se apresuran a desarrollar aplicaciones para las máquinas cuánticas ruidosas actuales (dispositivos NISQ), Quemix ha apostado por la tecnología fundamental para los computadores cuánticos completamente corregidos del futuro.
El avance en Fugaku
Antes de fundar Quemix, Matsushita dejó su huella en uno de los proyectos nacionales más prestigiosos de Japón. En 2015, fue invitado a desarrollar aplicaciones para Fugaku, la supercomputadora insignia de Japón desarrollada conjuntamente por RIKEN y Fujitsu.
Fugaku no es una máquina cualquiera: encabezó el ranking mundial de supercomputadoras TOP500 durante cuatro períodos consecutivos a partir de 2020. La misión de Matsushita era crear aplicaciones para el sucesor de la "computadora K" que solo pudieran ejecutarse en este hardware de próxima generación.
Su ambicioso objetivo: aplicar cálculos de química cuántica, tradicionalmente utilizados en el dominio de la química, a problemas de física, específicamente para crear modelos de alta precisión de los estados electrónicos de materiales sólidos. Si tenía éxito, sería un resultado sin precedentes a nivel mundial.
El desafío era enorme. Los cálculos de alta precisión que predicen el comportamiento de los electrones requerían tiempos de cómputo enormes, incluso en la computadora K. Pero la máquina de próxima generación prometía un salto tan masivo en rendimiento que Matsushita estaba convencido de que la barrera podía romperse.
Y lo logró. Su equipo desarrolló con éxito aplicaciones de cálculo de química cuántica a gran escala y alta precisión en Fugaku, alcanzando un resultado pionero mundial que más tarde formaría la base tecnológica de Quemix.
El secreto de gestión: libertad para los investigadores
Lo que hace esta historia particularmente interesante es que el avance no fue solo cuestión de tecnología, sino también de filosofía de gestión.
Matsushita ha hablado con franqueza sobre la presión de liderar un equipo de personas que consideraba más talentosas que él mismo. Su solución fue dar a los investigadores máxima autonomía y mínima burocracia.
Este enfoque va en contra de la cultura organizacional tradicional japonesa, que tiende hacia una gestión jerárquica de arriba hacia abajo. Los proyectos nacionales, en particular, suelen venir acompañados de montañas de papeleo y reuniones obligatorias. Matsushita minimizó deliberadamente estas cargas administrativas, creyendo que los investigadores rinden mejor cuando pueden sumergirse libremente en su trabajo.
Esta filosofía de "primero el investigador" se mantiene en Quemix hoy en día. El equipo de la empresa está compuesto por investigadores de élite de instituciones como la Universidad de Tokio, RIKEN y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada (AIST). Entre ellos se encuentra un ganador del Premio ACM Gordon Bell, uno de los más altos honores en computación.
Alianzas con Honda, Asahi Kasei y Sumitomo Rubber
La destreza técnica de Quemix se ha traducido en resultados concretos a través de colaboraciones con algunas de las corporaciones más prominentes de Japón.
En mayo de 2025, Quemix y la subsidiaria de I+D de Honda desarrollaron conjuntamente una técnica innovadora para leer estados cuánticos. Uno de los desafíos fundamentales en la computación cuántica es que intentar leer un estado cuántico causa el "colapso de la función de onda", la información cuántica se destruye en el proceso. Quemix y Honda resolvieron esto desarrollando un método que "escanea" las características de un estado cuántico sin leerlo directamente. Usando esta técnica, lograron el primer cálculo exitoso del mundo de Estructura Fina de Absorción de Rayos X (XAFS) en un computador cuántico real.
Con el fabricante químico Asahi Kasei, Quemix ejecutó su algoritmo propietario PITE® (Evolución Temporal Imaginaria Probabilística) en el computador cuántico de trampa de iones de Quantinuum, marcando la primera vez que un algoritmo diseñado para FTQC se ejecutó exitosamente en hardware cuántico real.
La asociación con Sumitomo Rubber Industries se centra en acelerar dramáticamente las simulaciones de dinámica de fluidos mediante computación cuántica, esencial para el desarrollo de neumáticos.
La tendencia global: computación híbrida cuántica-clásica
El trabajo de Quemix se sitúa en la vanguardia de una tendencia global importante: la computación híbrida cuántica-clásica.
Los computadores cuánticos actuales aún están en sus primeras etapas y no pueden manejar todos los tipos de cálculos de forma independiente. La solución emergente es combinar supercomputadoras tradicionales con máquinas cuánticas, asignando a cada tipo de computadora las tareas que mejor maneja.
RIKEN anunció en 2024 que el Quantum System Two de IBM se instalaría en el mismo edificio que Fugaku, señalando el compromiso de Japón con la computación integrada cuántica-HPC. Fujitsu también ha desarrollado su propio simulador cuántico aprovechando la tecnología de Fugaku, logrando el rendimiento líder mundial en simulación de circuitos cuánticos de 36 qubits.
El ecosistema de startups cuánticas de Japón
El éxito de Quemix refleja la maduración más amplia del ecosistema de startups cuánticas de Japón.
QunaSys es otro actor notable, enfocado en la investigación de algoritmos y el desarrollo de software para aplicaciones prácticas de computación cuántica. La empresa participó en el desarrollo de Qulacs, un simulador cuántico de código abierto creado originalmente en la Universidad de Osaka.
Fixstars Amplify proporciona un servicio de optimización en la nube utilizando tecnología de recocido cuántico y GPU. Para diciembre de 2025, la plataforma había superado las 1,000 organizaciones registradas y 100 millones de ejecuciones totales. En 2024, Fixstars Amplify también participó en el desarrollo del primer computador cuántico óptico universal del mundo junto con RIKEN, la Universidad de Tokio y NTT.
El gobierno japonés ha posicionado la tecnología cuántica como una prioridad estratégica nacional, promoviendo la colaboración industria-academia-gobierno a través de Q-STAR.
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