Sin baterías. Sin motores. Solo 280 gramos de goma. Un huesero japonés construyó un dispositivo de apoyo para caminar con materiales de ferretería en tan solo una semana, y ese aparato ayudó a alguien a caminar sin bastón por primera vez en siete años. ¿La empresa detrás? Tres miembros de una familia y un capital de 20.000 dólares. Esta es la historia de "futto", la revolución japonesa de los músculos de goma.
El concepto de "músculo de goma" que da la vuelta a la tecnología asistiva
Cuando la mayoría de la gente piensa en dispositivos de asistencia para caminar, imagina exoesqueletos robóticos con motores, baterías y precios de miles, a veces decenas de miles, de dólares: pesados, complejos y que a menudo requieren ayuda profesional. Un producto nacido en una pequeña empresa de la ciudad de Hamamatsu, en la prefectura de Shizuoka, pone esa imagen patas arriba.
Se llama "futto" y es un equipo de soporte muscular para caminar formado únicamente por un corsé en la cintura y unos tubos de goma que bajan por ambas piernas. No necesita fuente de energía. Pesa solo 280 gramos y cuesta 33.000 yenes con impuestos (unos 220 dólares), una fracción de lo que valen incluso los robots de asistencia más baratos.
La idea central es engañosamente simple: la goma se contrae cuando se estira, igual que los músculos. Al colocar tubos de goma a lo largo de los músculos esqueléticos que intervienen en la marcha, futto aporta un apoyo externo que complementa la fuerza muscular debilitada. Son, en esencia, unos "músculos artificiales" de goma que trabajan con el cuerpo en lugar de sustituirlo.
Nacido de las lágrimas de un paciente y materiales de ferretería
El creador es Yoshihiro Yamada, de 62 años, "judo seifukushi", un terapeuta manual y reparador de huesos de la tradición japonesa. Durante casi 40 años, Yamada dirigió una clínica de osteopatía, un servicio de día de rehabilitación y un gimnasio en Hamamatsu, donde adquirió un conocimiento profundo de cómo se mueve el cuerpo humano.
El detonante de futto fue un momento desgarrador. Un paciente que había esperado con ilusión probar un robot de asistencia desarrollado por una gran empresa se quedó hundido cuando el aparato no logró hacerle caminar. Al ver su decepción, Yamada pensó: "Tengo que encontrar la manera de que esta persona camine".
Con unos tubos de entrenamiento y unas cintas que tenía a mano, improvisó un apoyo en el momento. En una semana ya tenía un prototipo funcional, y todos los materiales procedían de un "home center" cercano (el equivalente japonés de una ferretería). Aquel tosco prototipo acabaría convirtiéndose en e-foot (para hospitales y centros asistenciales) y futto (para el consumidor general).
Lo que lo hizo posible fueron las décadas de experiencia clínica de Yamada: sabía con exactitud qué músculos controlan cada movimiento y el recorrido del cuádriceps, el tibial anterior, el iliopsoas y otros músculos implicados en la marcha. Ese conocimiento de cinesiología y anatomía funcional le permitió trazar los tubos de goma justo a lo largo de las líneas musculares naturales del cuerpo.
Cómo la goma asiste las tres fases de la marcha
Ponerse futto es sorprendentemente fácil: se coloca el corsé en la cintura, se enganchan los tubos de goma en las punteras y los talones de ambos pies y se unen los tubos delantero y trasero a la altura de cada rodilla. Con práctica, todo el proceso lleva de 30 segundos a un minuto.
El apoyo funciona en tres fases. En la primera, al intentar levantar la pierna, la goma asiste al músculo iliopsoas (el flexor profundo que une la cadera y la zona lumbar) y el muslo se eleva de forma natural. La rodilla y el talón suben con él, lo que previene el paso arrastrado y los tropiezos.
En la segunda fase, cuando el talón busca el suelo, la goma que asiste al tibial anterior levanta la puntera de manera natural y evita engancharse en los desniveles, reduciendo mucho el riesgo de caída. A la vez se apoyan los glúteos, lo que estabiliza la postura en el momento del apoyo.
La tercera fase es la marcha continua: los tubos de goma se contraen de forma alterna al ritmo del paso, de modo que, tras dar un paso, el siguiente sale solo. La zancada se alarga, el centro de gravedad se estabiliza y la velocidad al caminar mejora.
Curiosamente, Yamada señala que la fuerza real que aporta la goma es mínima cuando se mide con electromiografía. Pero incluso esa pequeña ayuda despierta la coordinación entre el cerebro y los músculos y extrae la fuerza que la persona ya poseía. En ese sentido, futto no es solo un "apoyo": es también un "entrenador" que reeduca los patrones de marcha del cuerpo.
La filosofía de diseño: "ponérselo uno mismo"
En lo que Yamada más insistió fue en que el usuario pudiera colocarse futto solo. Un producto que obliga a depender de un cuidador acaba dando pereza, y la persona termina por no caminar; eso sería contraproducente.
De hecho, la propia madre de Yamada, de 85 años, se pone futto sola y camina con él a diario. La versión de consumo ofrece corsés de talla A (cintura de 70-105 cm) y X (100-120 cm) y tubos de goma desde la talla SS (estatura de 130-145 cm) hasta la L (165-180 cm), además de tallas junior. La durabilidad ronda un año de uso normal, y basta con cambiar los tubos de goma, que son consumibles, para seguir utilizándolo.
Validación científica: publicada en una revista médica internacional
Quien demostró la innovación de futto desde la ciencia fue la doctora Yuyu Ishimoto, profesora de la Universidad de Medicina de Wakayama. Descubrió e-foot en el estand de un congreso académico y le impactó su novedad: las ortesis tradicionales, señala, funcionan inmovilizando y limitando el movimiento, como una escayola, mientras que usar la goma para dar potencia a los músculos era algo completamente distinto.
Con la aprobación del comité de ética de su universidad, Ishimoto llevó a cabo una verificación científica rigurosa. Los resultados, publicados en 2024 en el Journal of Orthopaedic Science (la revista oficial en inglés de la Asociación Japonesa de Ortopedia), confirmaron que futto mejora la velocidad de marcha y hace más dinámico el movimiento de rodillas, talones y punteras en adultos sanos.
Ishimoto describe futto como singular porque ofrece un "apoyo dinámico": ayuda directamente a la actividad muscular de las extremidades inferiores, en lugar de sostener el cuerpo con las extremidades superiores como hacen el bastón o el andador. En la Universidad Tecnológica de Maebashi se ha evaluado su rendimiento con captura de movimiento, y en la Universidad de Medicina de Hamamatsu se emplea en análisis de la marcha y de la actividad muscular en pacientes con degeneración de la columna, de modo que la evidencia científica sigue acumulándose en varias universidades y centros de investigación.
"Caminó sin bastón por primera vez en siete años": la voz de los usuarios
El verdadero valor de futto se aprecia mejor en los testimonios de quienes lo usan. Una mujer con la rodilla y la cadera reemplazadas por prótesis tras un accidente de tráfico y una artrosis de cadera contó que, tras ponerse futto, caminó "sin bastón por primera vez en siete años". Un hombre con distrofia muscular sintió que "podría correr, podría saltar". Y un paciente con ELA (esclerosis lateral amiotrófica), que arrastraba los pies incluso con andador, logró caminar por su propio pie con solo una ligera ayuda.
Desde su lanzamiento al público general en junio de 2023, se han vendido en Japón unas 1.500 unidades en unos dos años y medio. Para un producto que no es una gran serie industrial, sino el fruto de una empresa con 3 millones de yenes de capital (unos 20.000 dólares) y solo tres empleados, la familia de Yamada, es una cifra que refleja un apoyo que crece con paso firme.
¿Una receta para las sociedades que envejecen?
Japón es uno de los países más envejecidos del mundo. En 2023 su tasa de envejecimiento superaba el 29,0%, y la diferencia entre la esperanza de vida y la "esperanza de vida saludable" es de unos 9 años en los hombres y unos 12 en las mujeres. Una de las claves para reducir esa brecha es, según los expertos, mantener la capacidad de caminar.
La pérdida de fuerza con la edad provoca "fragilidad" (un estado de debilidad física y mental) y "sarcopenia" (disminución de la masa muscular), y la dificultad para caminar reduce las salidas, lo que puede desembocar en dependencia total o en un mayor riesgo de demencia. En japonés, la expresión "ashi-koshi ga yowaru" (se debilitan las piernas y la zona lumbar) resume bien este problema de salud de las personas mayores.
Un dispositivo de apoyo asequible y fácil de poner como futto puede ser una respuesta. Si con una inversión de unas decenas de miles de yenes se mantiene o mejora la capacidad de caminar, el ahorro posterior en gasto médico y de cuidados podría ser considerable.
Expansión global: de Hamamatsu al mundo
Lo más llamativo es que futto ha empezado a expandirse más allá de Japón. Las ventas internacionales ya han arrancado a través de Amazon, y el producto ha aparecido en medios extranjeros. Publicaciones de tecnología y de diseño lo han presentado como un "wearable de apoyo a la marcha de diseño pasivo", y su sencillez y bajo coste han recibido buenas valoraciones.
El envejecimiento no es solo un problema de Japón. En Corea del Sur, China y varios países europeos la proporción de mayores crece con rapidez, y la demanda de dispositivos de ayuda a la marcha asequibles aumenta en todo el mundo. La fórmula de futto (sin energía, ligero y de bajo coste) tiene potencial incluso en países en desarrollo donde la infraestructura eléctrica es limitada.
Yamada resume su visión así: "Quiero llevar la alegría de caminar a todo el mundo, más allá de las fronteras y las diferencias culturales". Hasta dónde podrá cambiar los problemas de movilidad del planeta esta "goma convertida en músculo" nacida en una pequeña empresa de Hamamatsu está por verse, pero el desafío no ha hecho más que empezar.
En Japón, con una población cada vez más envejecida, se depositan grandes esperanzas en dispositivos de apoyo a la marcha tan sencillos y asequibles como este. ¿Qué se hace en tu país para apoyar la movilidad de los mayores y alargar la vida saludable? Nos encantaría que nos lo contaras.
Discusión global
16 comentarios