🐕 Llamas a un Shiba Inu por su nombre y quizá te mire de reojo, nada más. Intentas alzarlo en brazos y se escurre. En Japón, sus dueños lo cuentan casi como un chiste de siempre.

Un libro reciente de dos investigadores japoneses, del que PRESIDENT Online publicó un extracto el 24 de octubre de 2026, propone una explicación. El Shiba pertenece a las llamadas razas antiguas, genéticamente cercanas al lobo, y los perros de ese grupo tienden a reclamar menos atención a sus dueños. Por otro lado, otra investigación halló que el ADN de los perros japoneses conserva una pequeña huella del lobo japonés, desaparecido hace más de un siglo. Resulta tentador resumirlo así: genes de lobo, perro distante. Pero la investigación no llega tan lejos.

El perro que no acude cuando lo llaman

Los dueños japoneses llaman kyohi-shiba, el Shiba que se niega, al perro que se planta a mitad del paseo y no da un paso más. No todos encajan en el molde: en abril de 2026, una Shiba se convirtió en perra policía en la prefectura de Gifu (nuestro artículo sobre Tsubu).

Fuera de Japón, mucha gente conoció la raza gracias a Kabosu. Su foto de 2010 se convirtió en el meme Doge y, en 2013, su cara pasó a ser la mascota de la criptomoneda Dogecoin. Según contó Global News, aquella imagen se tomó cuando la llamaron para jugar y ella solo giró la cabeza para lanzar esa mirada de reojo.

La huella de un lobo extinto

El lobo japonés era una subespecie pequeña del lobo gris que vivía en Honshu, Shikoku y Kyushu. El último registro fiable es de 1905, en la prefectura de Nara.

En febrero de 2024, un equipo de la Universidad de Posgrado para Estudios Avanzados (SOKENDAI), la Universidad de Gifu y Anicom publicó un estudio genómico en Nature Communications. Secuenciaron 9 lobos japoneses y 11 perros japoneses (shiba, kishu y akita). El lobo japonés resultó ser el lobo más emparentado con los perros, de lo que el equipo dedujo que los perros habrían surgido en Asia oriental. Además, entre el 2 y el 4 % del genoma de los perros japoneses procede de los antepasados del lobo japonés. Entre los perros comparados, los dingos y los perros cantores de Nueva Guinea son los que más tienen. El comunicado añade que los datos genómicos no pueden mostrar cómo ocurrió la domesticación.

Una raza que casi desaparece

El Shiba fue declarado Monumento Natural en 1936, y después la Segunda Guerra Mundial y un brote posterior de moquillo casi lo hicieron desaparecer. El Shiba actual desciende de tres líneas regionales que sobrevivieron: Shinshu, San'in y Mino.

Las razas antiguas piden menos atención

Desde 2010, los estudios genómicos dividen las razas en antiguas, cercanas al lobo (akita, shiba, chow chow, husky siberiano, basenji y otras), y modernas, en su mayoría europeas. Varios equipos japoneses han comprobado si los dos grupos se comportan de forma distinta.

El mayor de estos estudios lo firmaron en 2015 la Universidad Azabu y la Universidad de Pensilvania. Analizaron cuestionarios de dueños: 2.951 en Japón y 10.389 en Estados Unidos, más de 13.000 en total. Las preguntas medían el apego cotidiano, como si el perro sigue a la familia de habitación en habitación. El grupo de razas antiguas y spitz (basenji, shiba, akita, husky siberiano y samoyedo) obtuvo la puntuación más baja en apego y búsqueda de atención, significativamente por debajo de todos los demás grupos. Los autores reconocen que las respuestas de los dueños pueden tener sesgos.

Los experimentos apuntan en la misma dirección. En un estudio de 2016 dirigido por Akitsugu Konno, hoy profesor de la Universidad Azabu y uno de los autores del libro, se evaluaron 125 perros de raza de 26 razas. Ante un recipiente imposible de abrir, las razas antiguas tardaron más en mirar a una persona y la miraron menos tiempo. El patrón seguía la cercanía genética al lobo, no la función de trabajo.

En 2022, el mismo grupo de la Universidad Azabu que hizo la encuesta de 2015 estudió 624 perros. El grupo antiguo miró menos a las personas, y variantes del gen MC2R, ligado a la hormona del estrés cortisol, se asociaron con esas miradas y con leer gestos. Entender los gestos de señalar no varió entre grupos.

Los autores del libro, Konno y Miho Inoue-Murayama, catedrática del Centro de Investigación de Vida Silvestre de la Universidad de Kioto, plantean que puede que las razas antiguas no carezcan de apego, sino que lo expresen de otra manera.

La raza explica alrededor del 9 %

En 2022, un equipo de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts y el Instituto Broad publicó en Science un estudio que encuestó a los dueños de 18.385 perros y analizó el ADN de 2.155. La raza explicaba solo alrededor del 9 % de las diferencias de conducta entre perros individuales. Una tendencia de grupo puede ser real y aun así decir poco del perro que tienes en el sofá.

Y ninguno de estos estudios une las dos mitades del titular. El trabajo sobre el genoma del lobo no analizó la personalidad. Los estudios de personalidad no midieron el ADN del lobo japonés. Que el ADN de lobo vuelva distantes a los Shiba es, por ahora, una hipótesis.

¿Tu perro te sigue hasta el baño o te recibe con una mirada de reojo al estilo Shiba? Cuéntanos su raza, o su mezcla, y desde qué país nos lees.

Referencias