Existe un país donde el banco central se ha convertido en el "mayor accionista" de su bolsa. El Banco de Japón posee ETF por un valor contable de ¥37 billones, y estimado en más de ¥80 billones a precio de mercado. Un solo banco central controla más del 7% de la capitalización bursátil total de las empresas cotizadas en la Bolsa de Tokio. Ahora ha empezado a vender ese activo excepcional, a un ritmo que tardará más de 112 años en completarse. Es la última pieza de la normalización monetaria, tras el fin de las tasas negativas y la reducción de las compras de bonos.
La venta de ETF del BOJ comienza oficialmente
El 3 de febrero de 2026, el Banco de Japón reveló, a través de su informe periódico de balance, que había iniciado en enero la venta de sus tenencias de fondos cotizados (ETF). Las ventas del mes ascendieron a unos ¥5.300 millones a valor contable en ETF y unos ¥100 millones en fondos de inversión inmobiliaria (REIT). Las cifras son modestas, pero este primer paso tiene un enorme significado en la historia de la política monetaria japonesa.
El BOJ decidió por unanimidad iniciar la venta al mercado de sus ETF y REIT en la reunión de política monetaria del 19 de septiembre de 2025. El anuncio hizo caer el índice Nikkei 225 más de 800 puntos en un momento de la jornada y sacudió al mercado. Sin embargo, una vez que quedó claro lo extremadamente gradual del ritmo de venta, el mercado recuperó la calma con relativa rapidez.
¿Por qué el BOJ posee semejante cantidad de ETF?
Las compras de ETF del BOJ se remontan a 2010, durante el mandato del gobernador Masaaki Shirakawa. Para responder a la brusca apreciación del yen y a la caída bursátil tras la crisis financiera de 2008, se introdujo una medida sin precedentes: la compra de activos de riesgo como los ETF. El límite anual inicial rondaba los ¥450 mil millones.
El punto de inflexión llegó en 2013. Bajo el gobernador Haruhiko Kuroda arrancó la "flexibilización monetaria cuantitativa y cualitativa", y las compras de ETF se dispararon. Durante el choque de la COVID-19 en 2020 se fijó un límite anual de compra de ¥12 billones, y el ritmo de adquisición no dejó de acelerarse.
Como resultado, a finales de septiembre de 2025 las tenencias de ETF del BOJ se habían inflado hasta ¥37,19 billones a valor contable y unos ¥83,2 billones a valor de mercado. El banco central se convirtió, en la práctica, en el mayor tenedor de acciones de Japón. Esa cifra equivale a más del 7% de la capitalización bursátil de las empresas cotizadas en la Bolsa de Tokio, una escala sin parangón entre los grandes bancos centrales del mundo.
El plan de venta a 112 años
El ritmo de venta de ETF será de unos ¥330 mil millones anuales a valor contable, lo que equivale a cerca de ¥620 mil millones anuales según los precios de mercado de finales de marzo de 2025. Las ventas de REIT rondarán los ¥5 mil millones anuales a valor contable. El importe de las ventas se mantendrá en torno al 0,05% del volumen total de negociación del mercado, un diseño pensado para evitar al máximo cualquier efecto perturbador sobre las cotizaciones.
A este ritmo, completar la venta llevaría, en un cálculo simple, más de 112 años. El propio gobernador Kazuo Ueda reconoció en rueda de prensa que piensa "vender con calma a lo largo de más de cien años" y que "no llegará a verlo terminado", admitiendo que se trata de un proyecto de muy largo plazo.
El marco incluye, no obstante, mecanismos para ajustar temporalmente o suspender las ventas en momentos de inestabilidad del mercado, y deja margen para revisar el ritmo anual en el futuro.
Las ganancias no realizadas de más de ¥50 billones
Un aspecto que merece atención es la magnitud de las ganancias no realizadas de los ETF del BOJ. Si se estima el precio medio de adquisición en torno a 19.000 puntos del Nikkei 225, la diferencia con el nivel actual del índice (alrededor de 45.000 puntos) sitúa esas plusvalías latentes por encima de ¥50 billones.
A medida que avance la venta, esas ganancias se contabilizarán como beneficios realizados y se transferirán al tesoro nacional a través de las cuentas del BOJ. Sin embargo, con ventas anuales de apenas ¥330 mil millones a valor contable, el beneficio que puede realizarse cada año es limitado. Al mismo tiempo, el balance del BOJ contiene una enorme cantidad de bonos del Estado a largo plazo, cuyas minusvalías podrían ampliarse en un futuro escenario de subida de tasas. Sumado al mayor coste de los intereses sobre las reservas bancarias, cabe el riesgo de que las plusvalías de los ETF acaben sirviendo para cubrir el coste de las tasas.
Desde el ámbito político ya se anticipa que surjan voces reclamando destinar estas enormes plusvalías a medidas de estímulo, gasto en defensa o financiación de la seguridad social. Es probable que se multipliquen los momentos en que la independencia del BOJ y los cálculos políticos entren en tensión.
El impacto en el mercado
Aunque la cotización cayó justo tras el anuncio, buena parte de los analistas considera que el impacto es "limitado". El importe anual de venta representa apenas el 0,05% del volumen total de negociación del mercado Prime de la Bolsa de Tokio, una cifra ínfima frente a la recompra de acciones propias por parte de las empresas (unos ¥11,8 billones anualizados) o a la compra neta de inversores extranjeros (unos ¥4,2 billones).
En cambio, para los valores concretos en los que el BOJ mantiene una elevada participación indirecta a través de los ETF, la venta podría suponer un lastre para la cotización. Conviene vigilar especialmente los valores con mayor peso en el Nikkei 225.
Otro punto que merece atención es el efecto sobre el gobierno corporativo. Pese a ser el mayor accionista de Japón, el BOJ ha delegado en la práctica el ejercicio de los derechos de voto de sus ETF en las gestoras de fondos. Que esta condición de "accionista silencioso" se prolongue durante más de un siglo difícilmente puede considerarse sano para la disciplina de gestión de las empresas japonesas. Ueda ha señalado que el banco estudiará cómo abordar el ejercicio de esos derechos de voto en adelante.
Una salida observada por el mundo
La compra directa de ETF por un banco central es una medida excepcional que, a esta escala, solo el BOJ ha aplicado entre los principales bancos centrales del mundo. El éxito o el fracaso de su estrategia de salida no solo afecta a la credibilidad del sistema financiero japonés, sino también al debate global sobre hasta dónde deben llegar los bancos centrales al comprar activos de riesgo en futuras crisis.
En el rompecabezas de la normalización monetaria, esta venta de ETF es la última pieza, tras el fin de las tasas negativas y la reducción de las compras de bonos. El BOJ ha ido subiendo las tasas de forma gradual, elevando la tasa de política monetaria al 0,75% en diciembre de 2025, y el inicio de la venta de ETF marca un paso decidido hacia la normalización de su balance.
En un horizonte de 112 años, tanto la economía mundial como la bolsa japonesa cambiarán profundamente. Si las cotizaciones cayeran con fuerza, las plusvalías podrían evaporarse; y si, por el contrario, siguieran subiendo, podría darse la paradoja de que las tenencias no se reduzcan pese al avance de las ventas.
¿Cómo gestionar el "legado" de la flexibilización extraordinaria? El viaje de 112 años que ha emprendido el BOJ apenas ha dado su primer paso.
¿Qué opinas sobre la intervención directa de los bancos centrales en los mercados bursátiles? Si el banco central de tu país poseyera una cartera masiva de acciones, ¿qué tipo de debate crees que se generaría? Nos encantaría escuchar perspectivas de tu parte del mundo.
Referencias
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUB031FQ0T00C26A2000000/
- https://www.boj.or.jp/mopo/mpmdeci/mpr_2025/k250919a.pdf
- https://www.japantimes.co.jp/business/2025/12/16/economy/boj-etf-holdings-sell/
- https://www.dir.co.jp/report/research/capital-mkt/securities/20250922_025321.html
- https://cetex.org/news/the-boj-must-define-a-strategy-for-its-etf-holdings-not-just-its-sales/
- https://www.nomura.co.jp/wealthstyle/article/0450
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