🤧 Sonarse una fosa nasal cada vez. Inspirar un poco antes y soltar el aire durante más tiempo, en lugar de un golpe corto. A esa conclusión llegaron en 1977 dos otorrinolaringólogos japoneses. 49 años después, en septiembre de 2026, ese artículo ganó el premio de medicina de los Ig Nobel. Ninguno de los dos autores subió a recogerlo. Y la ceremonia acababa de marcharse de Estados Unidos.
Dos medidores de flujo y 15 narices
El artículo premiado se titula How to Blow the Nose - An Aerodynamic Study of the Nose Blowing y apareció en 1977 en el boletín de la Sociedad Japonesa de Otorrinolaringología. Lo firmaron Tokuji Unno y Hiroshi Yajima, ambos en el servicio de otorrinolaringología de la Universidad Médica de Wakayama por aquel entonces. El premio de medicina fue para los dos.
El punto de partida quizá resulte más cercano de lo esperado para quien lee esto fuera de Japón. Según la nota de prensa que la Universidad Médica de Asahikawa publicó el 4 de septiembre, la investigación nació de una molestia sencilla: la costumbre difiere bastante entre occidentales y japoneses, así que ¿lo está haciendo bien alguien?
Quince hombres de entre 14 y 48 años se prestaron a la prueba con dos neumotacómetros, aparatos que miden el flujo de aire, colocados en paralelo, y el equipo registró una y otra vez la velocidad, el volumen y la duración del aire que salía de cada fosa nasal. Un catéter con balón en el conducto auditivo externo anotaba a la vez los cambios de presión. Los 15 participantes, por cierto, ya se sonaban una fosa cada vez por costumbre.
Sonarse por ambos lados a la vez reparte el flujo y baja el volumen que atraviesa cada fosa. Tapar la fosa más despejada sube la velocidad por el lado obstruido: el artículo recoge un caso en que hacerlo multiplicó el caudal por cinco aproximadamente. Inspirar un poco antes y espirar durante más tiempo, en vez de en un golpe corto, arrastra más secreciones. Sonarse bien, añaden los autores, también ayuda a limpiar lo que se ha acumulado en las vías respiratorias bajas, bronquios incluidos.
49 años después, qué sigue igual y qué se ha movido
La regla de una fosa cada vez no se movió. Un folleto para pacientes supervisado por la doctora Sawako Masuda, del Hospital Mie de la Organización Nacional de Hospitales, coloca el sonarse una fosa nasal cada vez como primer punto de su guía. Un otorrinolaringólogo del Hospital Shinseikai Toyama, que releyó el artículo al día siguiente del anuncio del premio, también respalda el paso de tapar la fosa contraria para que el aire pase por el lado más congestionado. El consejo de sonarse despacio y durante más tiempo tampoco ha cambiado.
Lo que se ha movido es la cuestión de la fuerza. La nota de prensa de la Universidad Médica de Asahikawa resume una de las conclusiones del artículo así: se puede sonar uno con fuerza. El propio artículo registró cambios de presión positiva en el conducto auditivo externo en 25 de 60 sonados de un solo lado, y razonó después que cambios de ese tamaño no provocan normalmente una otitis media aguda. El material que hoy se entrega a los pacientes dice que no hay que sonarse con demasiada fuerza. Partiendo de las mismas mediciones, la formulación dirigida al paciente es la más prudente. Quien tenga molestias de nariz u oídos debería consultar a un profesional.
Los Ig Nobel premian trabajos que primero hacen reír y luego hacen pensar. Marc Abrahams los fundó en 1991 y los organiza la revista de humor científico Annals of Improbable Research; no son una forma de burlarse de lo premiado.
Quien lo recogió era otro profesor
Tokuji Unno nació en 1933. Se licenció en medicina por la Universidad de Chiba, pasó a otorrinolaringología en la Universidad Médica de Wakayama y el artículo premiado es de aquellos primeros años de carrera. En 1976 fue el primer catedrático del servicio de otorrinolaringología de la Universidad Médica de Asahikawa y más tarde profesor emérito de esa misma casa. Su campo era la fisiología respiratoria, de la respiración normal a la tos, el estornudo y la fonación. Murió en agosto de 2022, a los 89 años.
Quien subió al escenario en Zúrich fue el doctor Miki Takahara, tercer catedrático de esa misma cátedra y alguien que se formó con Unno siendo joven. Ante las cámaras de la cadena TV Asahi, Takahara transmitió lo que le había dicho la viuda de Unno. Ella le pidió, contó, que aceptara ese honor y fuera a recoger el premio en nombre de su marido.
Sobre el otro galardonado, Hiroshi Yajima, la Universidad Médica de Asahikawa escribe en su nota de prensa que no ha podido confirmar sus datos de contacto actuales. En los 49 años que pasaron entre la publicación y el premio, uno de los autores murió y al otro se le perdió la pista. El tiempo que tarda una investigación en ser vista y el tiempo que dura una vida nunca corrieron con el mismo reloj.
El año en que la ceremonia se fue de Estados Unidos
La ceremonia de los Ig Nobel se celebró en Cambridge y Boston durante 35 años seguidos, desde la primera de 1991, y durante buena parte de ese recorrido el escenario fue un aula magna de la Universidad de Harvard. En marzo de 2026, sin embargo, la organización anunció que trasladaba el acto a Europa. La 36.ª ceremonia se celebró el 3 de septiembre en la Kongresshaus de Zúrich, en Suiza.
Al anunciar el traslado, Abrahams declaró a la agencia Associated Press, en una entrevista por correo electrónico, que durante el último año había dejado de ser seguro para los invitados del premio visitar el país. Añadió que en conciencia no podía pedir a los nuevos galardonados, ni a los periodistas de distintos países que cubren el acto, que viajaran a Estados Unidos este año. A la radio pública NPR le explicó que en la ceremonia anterior solo seis de los 10 premiados llegaron a asistir. Los otros cuatro, según NPR, prefirieron no viajar por la inquietud que generaba lo impredecible de los trámites de entrada y de visado.
El traslado no se ha presentado como algo puntual. La organización ya anunció la 37.ª ceremonia para el 5 de septiembre de 2027 en Amberes, Bélgica. El sustituto del premio de medicina de este año también voló de Asahikawa a Zúrich para recogerlo.
De qué están hechos 20 años seguidos
Con este, los investigadores japoneses acumulan 20 años consecutivos de premio. El de fisiología de 2024 fue para un trabajo que mostró que muchos mamíferos pueden captar oxígeno por el intestino. El de biología de 2025 recayó en un estudio según el cual las vacas pintadas con rayas de cebra atraen menos a las moscas que pican. La racha es noticia cada año.
La entrada de este año, sin embargo, es un artículo de 1977. Viene con un billete de 10 billones de dólares zimbabuenses y un trofeo que este año adoptó la forma de un queso azul del que sobresalía un pie cubierto de setas, entregado por premios Nobel de verdad. El billete dejó de ser moneda de curso legal hace mucho, así que su valor en efectivo es prácticamente nulo.
Sonarse la nariz tiene códigos locales. En Japón se evita bastante hacerlo de forma audible delante de otras personas y sorber por la nariz suele ser la alternativa educada. En buena parte de Occidente ocurre al revés y lo que molesta es sorber. Con eso tropezó el artículo de 1977 desde el principio. Así que: en tu país, ¿una fosa cada vez? ¿Y se suena la gente la nariz en público?
Referencias
- https://www.asahikawa-med.ac.jp/newstopics/single/post_886.html
- https://www.asahikawa-med.ac.jp/uploads/files/portal/guide/public/press_release/PR20260904_ig.nobel.pdf
- https://doi.org/10.3950/jibiinkoka.80.11
- https://improbable.com/the-36th-first-annual-ig-nobel-prize-ceremony/
- https://improbable.com/ig/winners/
- https://www.wgbh.org/news/local/2026-03-10/concern-over-us-travel-visas-prompts-ig-nobels-to-move-its-awards-from-cambridge-to-europe
- https://www.npr.org/2026/09/03/nx-s1-5950370/ig-nobel-awards-kissing-urinals-move-switzerland
- https://www.home-tv.co.jp/news/content/?news_id=000530965
- https://www.kyorin-medicalbridge.jp/library/otolaryngology-education/files/ICMD0022.pdf
- https://www.ttoku3.com/nose/3379
- https://grapeejapan.com/130532
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