🐟 Durante diez años, la historia del atún rojo del Pacífico fue una operación de rescate. El 18 de agosto cambió el guion: los países y territorios que lo pescan acordaron subir un 25 % la cuota de captura de los ejemplares grandes. Japón llegó hasta ahí tras un mes de diplomacia intensa, y el mismo acuerdo introduce además una regla que recalcula las cuotas de forma automática según el tamaño de la población.

Qué dice el acuerdo

El atún rojo del Pacífico (Thunnus orientalis) se gestiona en dos mitades de océano y por dos organismos distintos. La Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC) cubre el lado donde faenan Japón, Corea del Sur y Taiwán. La Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC) se ocupa del lado oriental, donde operan México y Estados Unidos. Como el pez cruza de un lado a otro, la negociación real ocurre en un grupo de trabajo conjunto de ambas comisiones. Eso fue lo que se reunió en línea el 18 de agosto.

En el lado occidental, la cuota anual para ejemplares de 30 kilogramos o más pasa de 11.869 a 14.836 toneladas. Ese es el 25 % del titular, y en términos absolutos significa 2.967 toneladas adicionales de atún adulto al año. En sentido contrario, la cuota de los ejemplares de menos de 30 kilogramos baja de 5.125 a 4.823 toneladas, un recorte de alrededor del 6 %. En el este, donde las capturas no se separan por tamaño, el techo sube ligeramente de 7.581 a 7.740 toneladas. Los límites rigen para 2027 y 2028, y aún deben ratificarse en la reunión anual de la IATTC en Lisboa, del 31 de agosto al 4 de septiembre, y en la de la WCPFC en noviembre, ambas de 2026.

Los ejemplares pequeños son los que todavía deben desovar, así que reducir su captura protege el recurso futuro. Los grandes son los que terminan en la barra de un restaurante de sushi.

Los participantes también aprobaron un nuevo sistema de gestión que recalcula las cuotas de forma automática a partir del tamaño medido de la población, en lugar de sentar a los diplomáticos a discutir cifras cada dos años. Es un mecanismo que los científicos y las organizaciones ambientales pedían desde hace tiempo para esta especie.

El acuerdo que se cayó en julio

Nada de esto debía llegar a agosto. El grupo de trabajo conjunto se reunió en Nagasaki del 8 al 14 de julio con la propuesta japonesa prácticamente cerrada. Pero en la recta final México planteó revisar el equilibrio entre las mitades oriental y occidental del Pacífico, y la negociación se rompió. Ese equilibrio no es una abstracción. Según documentación de la WCPFC, en 2022 las flotas del Pacífico occidental y central concentraron alrededor del 83 % del impacto pesquero sobre la población, frente a un 17 % del lado oriental, y la forma de trasladar esa proporción a las nuevas reglas determina el tamaño final de las cuotas. Según fuentes citadas por la agencia Kyodo, México endureció su postura por el temor de que el lado occidental, Japón incluido, capturara más de lo previsto.

La Agencia de Pesca japonesa no disimuló su malestar. El subdirector general Takumi Fukuda declaró entonces a la prensa que la conducta poco razonable de un solo país había impedido el acuerdo y que sentía una fuerte indignación.

A finales de julio, el viceministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca, Yuhei Yamashita, viajó a México para reunirse con el titular de Agricultura y Desarrollo Rural. Según TV Asahi, la conversación fue mucho más allá del atún y abarcó la diversificación de las exportaciones agrícolas mexicanas, entre ellas el cacao, el café, el aguacate y la miel. México cambió de posición, se convocó una sesión en línea para el 18 de agosto y el texto aprobado se pareció mucho al que Japón había propuesto desde el principio. Preguntado por el giro mexicano, un responsable de la Agencia de Pesca prefirió no dar detalles y se limitó a señalar que no se había modificado nada a raíz de la objeción.

Del 2 % al 23 %

Hacia 2010, la biomasa reproductora del atún rojo del Pacífico tocó fondo en unas 12.000 toneladas. La agencia pesquera estadounidense NOAA sitúa el nivel de aquellos años en torno al 2 % del tamaño estimado de la población sin pesca, el umbral en el que una pesquería comercial deja de serlo. Desde 2015, la captura de ejemplares de menos de 30 kilogramos se redujo a la mitad del promedio de 2002 a 2004. Desde 2017, la de ejemplares de más de 30 kilogramos quedó limitada a ese mismo promedio.

La evaluación de 2024 del Comité Científico Internacional (ISC) situó la biomasa reproductora de 2022 en unas 144.000 toneladas, el 23,2 % del nivel sin pesca y unas doce veces el suelo de 2010. El objetivo de recuperación era llegar al 20 % antes de 2034. Se alcanzó en 2021, trece años antes de lo previsto.

Los barcos que devolvían el atún al mar

El interés japonés no es sutil. WWF Japón describe al país como el mayor consumidor mundial de atún rojo del Pacífico, con más del 70 % del total.

La recuperación, además, creó un problema que los puertos japoneses no tenían hace una década: sobra atún. Los ejemplares aparecen en tal cantidad que estorban en las redes fijas destinadas a la caballa y al pez limón, y las tripulaciones que agotaban su cuota tenían que devolver al agua los peces capturados en vez de desembarcarlos. El responsable de la asociación del mercado de Hakodate dijo a TV Asahi que la ampliación era una buena noticia: si se pesca más, se puede vender más barato, y ganan tanto el sector como el consumidor.

La cuota nacional japonesa está hoy en 8.421 toneladas de ejemplares grandes y 4.407 de pequeños. Cómo se repartirá la cuota occidental ampliada entre Japón, Corea del Sur y Taiwán sigue sin decidirse, y esa negociación está pendiente.

¿Se abaratará el sushi?

Las televisiones japonesas acompañaron la noticia con imágenes de mostradores de atún y con hosteleros que confiaban en trasladar la rebaja al cliente. Pero el diario Asahi Shimbun señala que el atún rojo capturado en el Pacífico representa una parte modesta del mercado japonés y que el efecto sobre los precios llegará más bien por una vía indirecta, la de las importaciones más baratas desde países que también vieron crecer su cuota. Buena parte de lo que llega a las barras japonesas procede de la acuicultura o de la importación, y el suministro total rondaba las 33.000 toneladas en 2022. Sumar 2.967 toneladas en todo el Pacífico occidental es relevante, pero no reescribe el mercado.

Un atún de 243 kilogramos se vendió por 510,3 millones de yenes, unos 3,2 millones de dólares, en la subasta de Año Nuevo de Toyosu del 5 de enero de 2026. Aquel precio era publicidad ceremonial, no una señal sobre la oferta.

Lo que vigilan las organizaciones ambientales

En 2016, la fundación estadounidense The Pew Charitable Trusts pidió una moratoria de la pesca comercial de atún rojo del Pacífico. Desde entonces ha defendido el tipo de regla automática que se aprobó el 18 de agosto: con normas pactadas de antemano, los gestores pueden reaccionar a una caída antes de que se convierta en crisis.

Cuando la reunión de julio fracasó, Dave Gershman, responsable del trabajo de Pew con los organismos pesqueros del Pacífico, reprochó a los gobiernos haber puesto los intereses económicos a corto plazo y los aumentos de cuota por delante de la salud del recurso a largo plazo, y señaló que el atún rojo del Pacífico quedaba como la única población de atún rojo sin un sistema de precaución moderno. La preocupación de fondo de la organización es doble: con el marco anterior, las cuotas podían subirse al margen del consejo científico, y una recuperación tan joven puede revertirse rápido.

El atún rojo del Atlántico recibió de la ICCAT un mecanismo del mismo tipo en noviembre de 2022, y el del Pacífico quedó como el último sin él. El paquete de agosto entrega ahora a los conservacionistas el mecanismo que pedían y a los países pesqueros el aumento que reclamaban. Si ambas cosas conviven bien lo dirá la próxima evaluación del recurso.

En el Atlántico, las cifras son mayores

El atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) es otra especie con una trayectoria parecida: casi colapsa, la Unión Europea y la ICCAT pusieron en marcha un plan de recuperación en 2007 y la población volvió. En la reunión anual de la ICCAT, celebrada del 17 al 24 de noviembre de 2025, los miembros acordaron elevar un 17 % el total admisible de capturas del Atlántico oriental y el Mediterráneo, hasta 48.403 toneladas anuales durante tres años. La parte de la UE creció en 3.661 toneladas, hasta 25.164.

Si se suman todas las cuotas del atún rojo del Pacífico, este y oeste, grandes y pequeños, la cifra de 2027 se acerca a las 27.400 toneladas. Solo el Atlántico oriental y el Mediterráneo pescarán casi el doble.

El argumento japonés es que la contención sostenida desde 2015 se ha ganado este aumento. Quienes lo critican responden que la manera más segura de perder una recuperación es gastársela. Donde usted vive, ¿se habla del atún rojo como algo que hay que proteger o como algo que hay que comer?

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