Enfría ciertos materiales lo suficiente y su resistencia eléctrica desaparece por completo. Ese fenómeno, la superconductividad, está reescribiendo el futuro de la energía y el transporte. Fusión nuclear, trenes maglev a 500 km/h, aviones de hidrógeno que no emiten CO₂: la clave de todos ellos es la cinta superconductora de alta temperatura (HTS). La japonesa Fujikura está multiplicando su producción hasta por ocho para convertirse en uno de los mayores proveedores del mundo.

¿Qué es la superconductividad? El "cable mágico" explicado

Cuando ciertos metales o compuestos se enfrían a temperaturas extremadamente bajas, su resistencia eléctrica desaparece por completo. A diferencia del cable de cobre ordinario, que genera calor y desperdicia energía al transportar corriente, el cable superconductor no pierde nada. Puede transportar enormes corrientes sin sobrecalentarse, generando campos magnéticos miles de veces más fuertes que los electroimanes convencionales.

Existen dos tipos principales. Los "superconductores de baja temperatura" (LTS) tradicionales requieren enfriamiento a -269°C usando costoso helio líquido. Los más nuevos "superconductores de alta temperatura" (HTS) funcionan a unos -196°C, lo suficientemente fríos como para usar nitrógeno líquido, relativamente económico. Sí, -196°C suena helador, pero en el mundo de los superconductores, se considera "cálido."

El material HTS dominante hoy se llama REBCO (Óxido de Cobre, Bario y Tierras Raras). La cinta de Fujikura utiliza tierras raras como el gadolinio y el europio, estructuradas en cintas multicapa sobre sustratos metálicos.

La gran apuesta de Fujikura: Multiplicar la producción por 8

Fujikura, importante fabricante japonés de cables y electrónica, está realizando una agresiva expansión en la producción de cable HTS.

En el año fiscal 2024, la empresa comprometió aproximadamente 38 millones de dólares para expandir la capacidad de su fábrica en Sakura (Prefectura de Chiba) a 3-4 veces los niveles anteriores para el año fiscal 2027. El 9 de febrero de 2026 anunció una inversión adicional de 35 millones de dólares para volver a duplicar aproximadamente esa capacidad ampliada, hasta alcanzar 6-8 veces los niveles actuales. La inversión combinada supera los 73 millones de dólares.

Los desarrolladores de reactores apuntan a plantas de fusión por confinamiento magnético en la década de 2030, lo que apunta a una demanda sostenida a medio y largo plazo.

Fujikura ya se ha integrado profundamente en el ecosistema global de fusión, invirtiendo en Commonwealth Fusion Systems (CFS) de EE.UU. y en Kyoto Fusioneering. Firmó un acuerdo marco de suministro con UKIFS del Reino Unido para el programa STEP de reactores de fusión, En Japón, la startup Helical Fusion se abastece de cinta de Fujikura y en 2026 anunció una compra adicional de 20 km de cinta HTS. Las entregas a gran escala de cinta HTS de tierras raras a CFS ya están en marcha.

La carrera mundial de la fusión: CFS vs. Japón

La energía de fusión replica cómo el Sol produce energía: forzando átomos de hidrógeno a fusionarse a temperaturas que superan los 100 millones de grados Celsius. El combustible proviene del agua de mar, no produce CO₂ y, a diferencia de la fisión nuclear, prácticamente no hay riesgo de fusión del núcleo.

El líder es Commonwealth Fusion Systems, una escisión del MIT en 2018 que ha recaudado casi 3.000 millones de dólares de inversores como Google y Nvidia. Su reactor experimental SPARC busca demostrar energía neta en 2027. En septiembre de 2025, el Departamento de Energía de EE.UU. validó los imanes de producción de CFS, otorgándole 8 millones de dólares, el mayor monto en la historia de su programa.

Japón sigue su propio camino. Helical Fusion desarrolla un reactor de tipo helicoidal basado en más de 70 años de investigación del Instituto Nacional de Ciencias de la Fusión (NIFS). La ventaja distintiva de Japón radica en su cadena de suministro verticalmente integrada: Fujikura produce el cable, Toshiba y Sumitomo Electric aportan experiencia en aplicaciones, y múltiples startups comercializan diferentes aspectos de la tecnología.

Motores superconductores: Revolución en el aire y en tierra

Toshiba Energy Systems desarrolló en 2022 un prototipo de motor superconductor de 2 megavatios que pesa menos de una décima parte de un motor convencional con la misma potencia. Airbus lo notó: en octubre de 2024, Toshiba y Airbus anunciaron una investigación conjunta sobre motores superconductores para aviones de hidrógeno, con el objetivo de aviación comercial con hidrógeno para la década de 2040.

La sinergia es elegante: el hidrógeno líquido se almacena a -253°C, y ese frío extremo puede enfriar directamente las bobinas del motor HTS, eliminando la necesidad de un sistema de enfriamiento separado.

Toyota también explora la superconductividad en automóviles. En noviembre de 2025, demostró un GR Corolla con motor de hidrógeno líquido equipado con un motor superconductor. La tecnología duplicó la capacidad del tanque de 150 a 300 litros, extendiendo significativamente la autonomía.

Maglev: Liberándose del helio

El maglev superconductor de Japón, el Chuo Shinkansen diseñado para conectar Tokio y Nagoya a 500 km/h, también está experimentando una transformación HTS. Los imanes originales requerían helio líquido importado a -269°C, un suministro volátil y costoso. JR Central ha desarrollado imanes HTS basados en materiales de bismuto que operan sin helio líquido, recibiendo en 2025 la certificación gubernamental de viabilidad técnica para uso comercial.

La cadena de suministro HTS de Japón: Un activo global

En el panorama mundial de HTS, la cadena de suministro de Japón destaca por su profundidad inusual. Fujikura lidera en cinta REBCO para fusión. Sumitomo Electric produce cable HTS de bismuto de clase mundial. Furukawa Electric suministra al mercado norteamericano a través de su subsidiaria SuperPower.

En aplicaciones: Toshiba lidera en motores superconductores, JR Central opera la única línea de pruebas maglev superconductora del mundo, Toyota es pionero en aplicaciones automotrices, y Helical Fusion junto con Kyoto Fusioneering avanzan en tecnologías de fusión.

Este ecosistema de extremo a extremo es prácticamente inigualable a nivel global. Un solo reactor de fusión requiere decenas de miles de kilómetros de cinta superconductora. Con docenas de proyectos de fusión planificados en todo el mundo, la capacidad de producción actual está lejos de ser suficiente.

Conclusión

La superconductividad de alta temperatura es una tecnología transversal fundamental que toca todos los grandes desafíos energéticos y de transporte del siglo XXI. Japón mantiene posiciones de liderazgo mundial en toda la cadena de valor, desde la fabricación de cables hasta el diseño de motores y la demostración a nivel de sistema.

Tres décadas de investigación paciente en materiales ahora convergen con el impulso global por la neutralidad de carbono y la energía limpia ilimitada. Si la "potencia en materiales" de Japón puede traducirse en liderazgo industrial sostenido, o si otros saltarán adelante con una comercialización más rápida, sigue siendo la pregunta definitoria.

En Japón, la tecnología de superconductores se está aplicando en todo, desde reactores de fusión y trenes maglev hasta aviones y coches de hidrógeno. ¿Qué tecnologías de energía limpia o transporte de nueva generación están recibiendo atención en tu país? ¿Habías oído hablar del cable HTS antes? ¡Comparte tus opiniones en los comentarios!

Referencias