🗻 Suena imposible: cuando un tifón descarga lluvia sobre el monte Fuji, la cima de la montaña se eleva físicamente unos centímetros, y unos días después vuelve a bajar.
Es el hallazgo de un equipo de la Universidad de Hokkaido, publicado en la revista científica Geology. No instalaron ni un solo aparato nuevo en el Fuji para descubrirlo. Usaron datos de satélites de posicionamiento que llevaban años acumulándose en silencio y detectaron una señal que nadie estaba buscando.
Empezó con una inundación, no con un volcán
El origen se remonta a 2021. En julio de ese año, tras varios días de lluvias torrenciales, un alud de lodo arrasó la localidad termal de Atami, en la prefectura de Shizuoka. Un estudiante dirigido por Kosuke Heki —hoy profesor emérito de la Universidad de Hokkaido y especialista en medir el movimiento del terreno con datos GNSS (sistema global de navegación por satélite)— analizaba cómo se había desplazado verticalmente el suelo alrededor de Atami durante esa inundación.
Casi todo el terreno se comportó como se esperaba. Pero un punto no encajaba: una estación de posicionamiento en la ladera del monte Fuji subía mientras todo a su alrededor se hundía. Esa rareza quedó pendiente, y el grupo de Heki decidió estudiar el Fuji a fondo.
Lo que revelaron cinco años de datos satelitales
El equipo extrajo unos cinco años de registros de GEONET, la red nacional de estaciones GNSS de Japón que opera la Autoridad de Información Geoespacial del país. Con cerca de 1.300 estaciones separadas unos 20 kilómetros entre sí, GEONET es una de las redes geodésicas más densas del planeta, concebida en su día para vigilar terremotos y movimientos de la corteza, no el clima.
Cruzaron el movimiento vertical de las estaciones cercanas al Fuji con los registros de lluvia de la red de observación AMeDAS de la Agencia Meteorológica de Japón, y examinaron qué ocurría durante los grandes episodios de lluvia: tifones y las "bandas de precipitación lineal" que cada vez con más frecuencia anegan Japón en verano.
El patrón era constante. Cuando una lluvia intensa golpeaba el Fuji, las estaciones de la cima y sus alrededores se elevaban unos centímetros. Las estaciones más alejadas, en las faldas bajas y más allá de la lava, hacían lo contrario: se hundían unos centímetros. Al cesar la lluvia, tanto el ascenso como el descenso se desvanecían en pocos días y la montaña recuperaba su forma habitual.
¿Por qué la lluvia hace "crecer" una montaña?
Los dos movimientos opuestos nacen de dos cosas distintas que hace el agua de lluvia.
El monte Fuji está formado por coladas de lava apiladas, y entre algunas de ellas se intercalan capas permeables: roca porosa capaz de absorber agua. Cuando una tormenta empapa la montaña, el agua se filtra bajo tierra y llena esas capas. El agua atrapada empuja hacia afuera, el cuerpo de la montaña se hincha y la cima asciende. Más que añadir peso encima, es como inflar un cojín enterrado dentro del volcán.
Lejos de la cima, donde no llegan esos acuíferos encajados entre lavas, no hay cojín que inflar. Allí, la pura masa del agua caída presiona la corteza y el suelo cede: el mismo efecto de carga que el equipo de Heki ya había documentado para las lluvias intensas del suroeste de Japón. La peculiar estructura interna del Fuji es lo que invierte el signo, de "hundirse" a "hincharse", cerca de la cumbre.
El problema para predecir erupciones
Aquí una observación curiosa se convierte en algo de verdad útil, y un poco inquietante.
El monte Fuji no entra en erupción desde la del periodo Hōei, en 1707, hace más de tres siglos, y los científicos coinciden en que podría volver a hacerlo. Una de las señales de alerta más claras antes de una erupción es el abombamiento: a medida que el magma asciende desde las profundidades, hincha el volcán desde dentro. Por eso la forma del Fuji se vigila a diario con posicionamiento por satélite, atenta justamente a ese tipo de protuberancia.
El problema que destapa el nuevo estudio es que el abombamiento por lluvia se parece mucho, a primera vista, al provocado por el magma. Ambos elevan la cima en una magnitud comparable. Si quienes elaboran los pronósticos vieran subir la cumbre del Fuji tras un tifón sin conocer el efecto del agua de lluvia, podrían confundir una simple tormenta con el inicio de una erupción; o, igual de peligroso, descartar una señal real de magma como "seguramente solo lluvia".
El grupo de investigación sostiene que conocer esta señal de lluvia, y poder restarla, es ya una pieza imprescindible de cualquier pronóstico serio de erupción para el Fuji. La protuberancia peligrosa solo se ve con claridad cuando se ha descontado la inofensiva.
En qué se diferencia el enfoque japonés del de EE. UU. y Europa
La geodesia volcánica no es nueva. En Estados Unidos, el Servicio Geológico (USGS) mantiene redes de deformación dedicadas, instaladas directamente sobre cada volcán: más de 70 estaciones GNSS continuas y clinómetros alrededor del Kīlauea y el Mauna Loa, en Hawái, y conjuntos menores en el monte Santa Helena y otras cumbres. En Europa, el INGV italiano sigue al monte Etna con estaciones GNSS permanentes desde finales de los años ochenta, y programas como EPOS y EUROVOLC reúnen datos de deformación de volcanes "supersitio" en Islandia, Italia y otros lugares.
Lo que distingue al estudio del Fuji es que se apoyó en una infraestructura creada con un propósito completamente distinto. GEONET nunca se diseñó para vigilar un volcán: cubre todo el país para el monitoreo sísmico y la topografía. Su densidad era lo bastante alta, y su archivo lo bastante largo, como para que los investigadores extrajeran una sutil señal hidrológico-volcánica de datos que ya existían, sin necesidad de una nueva campaña de campo.
Es un recordatorio de que no todo descubrimiento exige equipos nuevos: a veces basta con hacer una pregunta distinta a cifras que estaban a la vista. Y sugiere que otras redes nacionales de posicionamiento densas, allí donde existan, podrían esconder historias parecidas sobre cómo sus propias montañas "respiran" con el clima.
Japón vigila su montaña más célebre con un esmero casi sin igual en el mundo. ¿Cómo se controla el riesgo volcánico donde tú vives, y confiarías en esas señales de alerta?
Referencias
- https://univ-journal.jp/997412/ — University Journal Online
- https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/geology/article-abstract/doi/10.1130/G54450.1/729882/ — Geology (Sociedad Geológica de América): "Heavy rains inflate Mount Fuji, central Japan"
- https://news.yahoo.co.jp/articles/e5c29efa122a706bb2235f8816a3826af1dd00d1 — UHB / Yahoo! News Japón
- https://www.usgs.gov/observatories/hvo/science/deformation-monitoring-tracks-moving-magma-and-faults — Servicio Geológico de EE. UU. (USGS)
- https://www.epos-eu.org/tcs/volcano-observations — EPOS Volcano Observations
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