¿Y si pudieras enterrar tus pilas usadas en el jardín y que se descompusieran en el suelo en unas seis semanas? Sin residuos tóxicos, sin quebraderos de cabeza con el reciclaje, sin riesgo de incendio. No es ciencia ficción: una startup de Singapur llamada Flint ha empezado a producir en serie "baterías de papel" que podrían cambiar nuestra forma de pensar el almacenamiento de energía.

¿Quién es Flint? Un joven fundador que quiere reinventar las baterías

Flint es una empresa de tecnología profunda con sede en Singapur. Su fundador y director ejecutivo, Carlo Charles, fue incluido en la lista "30 under 30 Asia 2025" de Forbes en la categoría de Industria, Manufactura y Energía. La compañía presentó su tecnología por primera vez en un evento de TechCrunch en San Francisco a finales de 2023, y de inmediato atrajo la atención del sector.

En diciembre de 2024, Flint levantó 2 millones de dólares en una ronda semilla con inversores ángeles de nueve países, entre ellos Francia, Alemania, Hong Kong, India, Singapur, Suecia, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos. También participó la firma de capital riesgo especializada en IA Hatcher+.

Del premio en CES a la producción en serie

La batería de papel de Flint recibió el "Best of CES Sustainability Award" en el CES 2025 de enero, un reconocimiento a su propuesta de almacenamiento de energía más seguro y de menor huella de carbono.

El 2 de enero de 2026, la empresa anunció oficialmente el inicio de la producción en su nueva planta de más de 8.000 pies cuadrados (unos 740 m²) en Singapur. Es un hito importante: el paso de los prototipos de laboratorio a celdas fabricadas listas para su despliegue real.

"Reinventar las baterías no es solo cuestión de química, sino de construir algo que se pueda fabricar", afirmó Charles. "Entrar en producción es un punto de inflexión, porque significa que nuestras baterías de papel pueden ir más allá de los prototipos y llegar a dispositivos reales, en volúmenes reales, con controles de calidad que los clientes pueden verificar".

La ciencia tras la batería de papel

Materiales y estructura

La batería de Flint utiliza celulosa (el polímero natural que forma las paredes celulares de las plantas) como material central, presente en la arquitectura de todos sus componentes, de ahí el nombre de "batería de papel". La composición concreta es la siguiente:

  • Ánodo: zinc
  • Cátodo: manganeso
  • Electrolito: solución acuosa, como un hidrogel
  • Separador: papel de celulosa

Lo esencial es que no contiene litio, cobalto, níquel ni PFAS (las llamadas "sustancias químicas eternas"), materiales que plantean serios problemas ambientales y de salud.

Seguridad

Al usar un electrolito acuoso, el riesgo de incendio o explosión es muchísimo menor que en las baterías de iones de litio convencionales. En las pruebas de Flint, la batería siguió funcionando incluso al doblarla, perforarla o exponerla a la llama de un encendedor, sin fugas ni explosiones. Es un diseño que tolera los daños y mantiene el funcionamiento.

Impacto ambiental

Una vez desechada, la batería de papel puede enterrarse y se biodegrada en unas seis semanas, sin dejar residuos nocivos. Algunos componentes, como las piezas de plástico, siguen requiriendo reciclaje convencional, pero cerca del 80 % de la batería se descompone de forma natural.

Ventaja de costo

Según Flint, sus baterías de papel cuestan aproximadamente la mitad por kWh que las de iones de litio. Además, el proceso de fabricación está diseñado para integrarse sin fricciones en las líneas de producción de iones de litio existentes, lo que permite una adopción industrial rápida sin necesidad de instalaciones enteramente nuevas.

Línea de productos: De las pilas AA a las bolsas ultradelgadas

En el CES 2026, Flint mostró productos con los formatos que los consumidores ya conocen.

Pilas formato AA y AAA

Pilas de tamaño estándar hechas con materiales renovables y sostenibles. Su vida útil prevista es comparable a la de las pilas alcalinas convencionales, y su lanzamiento al mercado está previsto para finales de 2026. En su stand del CES, Flint hizo funcionar con ellas un tren de juguete sobre las vías.

Celdas ultradelgadas tipo bolsa

Disponibles en configuraciones de 1,5 V y 3 V, con una capacidad de 80 mAh. Son extraordinariamente finas, del grosor de unos pocos cabellos, y lo bastante flexibles para doblarse. También son recargables.

Esa delgadez y flexibilidad podrían revolucionar el diseño de productos. Flint imagina, por ejemplo, teléfonos plegables que se abren y cierran con más fluidez, o vehículos eléctricos con mayor libertad para colocar la batería, lo que dejaría interiores más amplios.

Empresas asociadas y aplicaciones

Flint ya ha puesto en marcha programas piloto con varias marcas globales:

Socios confirmados

  • Logitech: eligió a Flint como ganador de su Future Positive Technology Challenge 2025.
  • Amazon Devices: estudia integrarla en dispositivos de mano como el Kindle o el Fire TV.
  • Nimble: ya la utiliza en sus etiquetas de equipaje con rastreo para accesorios de Apple.
  • Dassault Systèmes: ofrece apoyo a través de su programa 3DEXPERIENCE Lab.

Aplicaciones previstas

De momento, el foco está en los dispositivos de bajo consumo: sensores de IoT, wearables, mandos a distancia y etiquetas de rastreo. En el futuro, las aplicaciones podrían extenderse a sistemas domésticos de almacenamiento de energía, equipos médicos, vehículos eléctricos e incluso satélites o naves espaciales.

Planes futuros: Expansión europea y estado sólido

Las ambiciones de Flint van mucho más allá de su fábrica de Singapur.

La empresa mantiene conversaciones con uno de los mayores fabricantes por contrato del mundo para ampliar su capacidad de producción en Europa, con planes para diversificar su cadena de suministro. Charles lo explica así: "Empezar a producir en Singapur fue una elección deliberada. Queríamos demostrar al mundo que existe una vía fiable para fabricar baterías sin depender de las mismas cadenas centralizadas de suministro de litio de las que la industria ha dependido durante décadas".

En paralelo, Flint desarrolla una variante de estado sólido de su química basada en celulosa, orientada a aplicaciones recargables de mayor densidad energética, con la mira puesta en reemplazar las baterías de plomo-ácido y otros sistemas de almacenamiento heredados. Sus planes de producción contemplan una fábrica en Europa capaz de producir 300 millones de baterías al año.

Liberarse de la dependencia del litio

La sociedad moderna depende profundamente de las baterías de iones de litio. Teléfonos, portátiles, bicicletas eléctricas, vehículos eléctricos: incontables dispositivos que sostienen nuestra vida diaria funcionan con litio.

Pero la minería del litio ha provocado el agotamiento de recursos hídricos en el desierto de Atacama, en Sudamérica, y la extracción de cobalto se ha vinculado al trabajo infantil en África. Además, según Flint, si la demanda de baterías sigue creciendo al ritmo actual, hacia 2030 podría producirse una escasez de materias primas.

La batería de papel es una respuesta a estos problemas estructurales. La celulosa es el polímero orgánico más abundante de la Tierra y puede obtenerse de cualquier planta del mundo. Flint parte de plantas locales de Singapur, pero aspira a una fabricación de proximidad que aproveche la vegetación de cada región, incluidas las especies invasoras.

Limitaciones y desafíos actuales

En aras del equilibrio, conviene reconocer las limitaciones actuales de la tecnología.

Densidad energética: frente a las baterías de iones de litio, las de papel tienen menor densidad energética y necesitan más volumen para almacenar la misma energía. Aún hacen falta avances técnicos importantes para que puedan alimentar los vehículos eléctricos de largo alcance de fabricantes como Tesla o BMW.

Aplicaciones limitadas: por ahora, el foco son los dispositivos de bajo consumo; las aplicaciones de alta potencia no son un objetivo adecuado. Su lugar realista no es el de "sustituto total del litio", sino el de "alternativa allí donde el litio es excesivo".

Trayectoria por demostrar: como la producción en serie acaba de empezar, la durabilidad a largo plazo y la estabilidad del rendimiento en condiciones reales están aún por verificar.

Las tasas de reciclaje de baterías siguen siendo bajas en muchos países, y la eliminación de las pilas usadas es un problema ambiental cotidiano. Si se generalizan las baterías que regresan a la tierra, nuestra propia idea de "desechar" podría cambiar.

¿Cómo gestiona tu país la eliminación y el reciclaje de baterías? ¿Te interesaría usar baterías de papel en tus dispositivos cotidianos? Nos encantaría conocer tu opinión.

Referencias