El 19 de enero de 2026, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi se reunió con el presidente de Keidanren (Federación Empresarial de Japón) Yoshinobu Tsutsui en la Oficina del Primer Ministro para discutir el fortalecimiento de la resiliencia de las cadenas de suministro. Durante la reunión, Takaichi solicitó a la comunidad empresarial "avanzar en los esfuerzos hacia el fortalecimiento de la cadena de suministro para que los materiales críticos no dependan excesivamente de países específicos".

En respuesta, el presidente Tsutsui declaró que "la comunidad empresarial también trabajará en la diversificación de las adquisiciones, enfatizando los beneficios estratégicos". Ambas partes acordaron la cooperación público-privada para fortalecer las redes de suministro.

Al concluir la reunión, la primera ministra Takaichi indicó que "procederá con representaciones ante China en coordinación con países afines", señalando esfuerzos diplomáticos junto con medidas económicas.

Contexto: Las crecientes restricciones de exportación de China

Esta reunión se produce en el contexto de las intensificadas restricciones de exportación de China contra Japón. El 6 de enero de 2026, el Ministerio de Comercio de China anunció que fortalecería los controles de exportación sobre artículos de uso dual hacia Japón, con efecto inmediato. Esta medida se considera ampliamente como represalia por la declaración parlamentaria de la primera ministra Takaichi del 7 de noviembre de 2025, en la que afirmó que una invasión china de Taiwán podría constituir una "situación que amenaza la supervivencia" de Japón.

Aunque China no ha especificado los artículos afectados, los expertos creen que los elementos de tierras raras probablemente estén incluidos. Los medios estatales chinos han informado sobre planes para fortalecer los controles de exportación de tierras raras, generando preocupaciones sobre impactos graves en la industria japonesa.

Entendiendo las tierras raras y su importancia

Los elementos de tierras raras comprenden 17 elementos metálicos esenciales para los productos de alta tecnología modernos, desde motores de vehículos eléctricos (VE) y smartphones hasta generadores de turbinas eólicas, equipos médicos (máquinas de resonancia magnética) y aplicaciones aeroespaciales y de defensa.

De particular preocupación son las "tierras raras pesadas" como el disprosio y el terbio, que son necesarios para los imanes de neodimio utilizados en los motores de VE. Japón depende de China para casi el 100% de estos materiales.

China controla aproximadamente el 70% de la producción mundial de tierras raras y más del 90% del refinamiento y procesamiento, lo que le otorga una significativa ventaja económica y diplomática.

La dependencia de Japón de China y los riesgos económicos

Tras las restricciones de exportación de China durante el incidente de las Islas Senkaku en 2010, Japón aprendió una dura lección y desde entonces ha trabajado para diversificar sus fuentes de suministro. Como resultado, la participación de China en las importaciones de tierras raras de Japón ha disminuido de aproximadamente el 90% a alrededor del 60%.

Sin embargo, según estimaciones del Instituto de Investigación Nomura, una restricción de exportación de tierras raras de tres meses podría costar a la economía japonesa aproximadamente 660.000 millones de yenes (4.200 millones de dólares) y reducir el PIB anual en un 0,11%. Si las restricciones continuaran durante un año, las pérdidas podrían alcanzar los 2,6 billones de yenes con un impacto en el PIB del 0,43%.

Las industrias clave en riesgo incluyen:

  • Automoción: Imanes de neodimio en motores de VE y vehículos híbridos
  • Electrónica: Smartphones, equipos de fabricación de semiconductores, discos duros
  • Energías renovables: Generadores de grandes turbinas eólicas
  • Equipos médicos: Potentes imanes en máquinas de resonancia magnética
  • Aeroespacial y defensa: Motores de aeronaves y equipos relacionados con la defensa

La estrategia de cuatro pilares de Japón

El gobierno y la industria japoneses han abordado el desafío de las tierras raras a través de cuatro estrategias principales.

1. Diversificación de fuentes de suministro

La casa comercial Sojitz y JOGMEC (Organización Japonesa de Metales y Seguridad Energética) han invertido en la australiana Lynas Corporation, asegurando contratos para hasta el 65% de las tierras raras pesadas refinadas en la planta malaya de Lynas para el suministro japonés.

En 2025, Japón también invirtió en la francesa Caremag, esperando eventualmente asegurar el 20% de la demanda japonesa de tierras raras pesadas.

2. Desarrollo nacional de tierras raras

El lecho marino dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Japón alrededor de Minamitorishima (Isla Marcus) contiene depósitos de lodo de tierras raras de clase mundial. En enero de 2026, JAMSTEC (Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre) comenzó la minería de prueba utilizando el buque de perforación de aguas profundas "Chikyu". Este intento sin precedentes de extraer recursos de aproximadamente 6.000 metros de profundidad tiene como objetivo la comercialización después de 2028.

3. Desarrollo de tecnologías alternativas

Continúa la investigación sobre motores e imanes que no requieren tierras raras. Sin embargo, la comercialización sigue siendo lejana y las alternativas prácticas tardarán en desarrollarse.

4. Promoción del reciclaje

Las tecnologías para recuperar tierras raras de dispositivos electrónicos usados están avanzando, con esperanzas de utilizar las "minas urbanas" como recurso.

Fortalecimiento de la cooperación internacional: Alianza Japón-EE.UU.

En octubre de 2025, la primera ministra Takaichi y el presidente estadounidense Trump firmaron un acuerdo sobre el suministro de minerales críticos, incluyendo tierras raras. Estados Unidos también está trabajando para reducir la dependencia de China, fortaleciendo la cooperación con Australia, Malasia y Tailandia. La construcción de cadenas de suministro entre aliados, centrada en Japón y EE.UU., se está acelerando.

Perspectivas futuras y desafíos

El proyecto de tierras raras de Minamitorishima es extremadamente importante para la seguridad económica de Japón, pero numerosos desafíos técnicos y económicos permanecen antes de la comercialización. La extracción desde 6.000 metros de profundidad es una primicia mundial, y competir con los precios chinos de tierras raras parece difícil.

Sin embargo, esta es una inversión en seguridad económica. Construir cadenas de suministro resilientes libres del control de un solo país es significativo no solo para Japón sino también para las naciones amigas con preocupaciones similares.

La administración Takaichi ha dejado clara su postura de responder firmemente a la "coerción económica" de China mientras persigue tanto la diversificación del suministro como la producción nacional para proteger la base industrial de Japón.


¿Cómo se está discutiendo en su país la diversificación de fuentes de suministro de materiales críticos? ¿Qué opina sobre los riesgos de la dependencia de China en tierras raras y otros recursos estratégicos? Nos encantaría conocer su perspectiva en los comentarios.

Referencias