Los relojes atómicos sostienen el GPS actual y la definición del segundo. Un "reloj nuclear" capaz de superar incluso esa precisión podría hacerse realidad en apenas unos años. Un equipo internacional de investigación liderado por Japón ha resuelto el enigma del "mecanismo de reinicio" necesario para poner en marcha ese reloj soñado, acercándonos un paso más a un cronómetro ultrapreciso que no se desviaría ni un segundo en 13.800 millones de años.
¿Qué es un reloj nuclear y por qué es importante?
El GPS y los sistemas de comunicación que sostienen nuestra vida diaria utilizan "relojes atómicos" basados en átomos de cesio. Pero los científicos persiguen ahora un reloj aún más preciso: el "reloj nuclear".
Mientras que un reloj atómico convencional aprovecha las vibraciones de los "electrones" del átomo, el reloj nuclear utiliza las vibraciones del propio "núcleo" atómico. El núcleo es mucho más pequeño que los electrones y menos susceptible a las perturbaciones del entorno, por lo que en teoría podría alcanzar una precisión al menos un orden de magnitud superior a la de los relojes atómicos actuales.
El material más adecuado para este reloj nuclear es el núcleo de torio-229. Entre los aproximadamente 3.000 tipos de núcleos que existen en la naturaleza, el torio-229 posee la energía de excitación más baja (apenas 8,4 electronvoltios) y es el único núcleo que puede controlarse directamente con luz láser.
El hallazgo: la elucidación del mecanismo de extinción (quenching)
Un grupo internacional de investigación formado por la Universidad de Okayama, el Centro de Investigación en Radiación de Sincrotrón de Alta Luminosidad (JASRI), la Universidad de Kioto, RIKEN, la Universidad de Osaka, el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada (AIST) y la Universidad Tecnológica de Viena (Austria) empleó los rayos X de alta intensidad de la gran instalación de radiación de sincrotrón SPring-8 para esclarecer el mecanismo físico del "fenómeno de extinción" (quenching) de núcleos de torio-229 incrustados en un cristal.
El fenómeno de extinción se produce cuando un núcleo en estado excitado regresa a su estado fundamental (el estado original) más rápido de lo habitual. En términos de un reloj, equivale a un "reinicio", un proceso esencial. Para que un reloj nuclear de estado sólido funcione con precisión, es imprescindible inicializar de forma fiable ese estado nuclear.
A través de experimentos a temperatura ambiente (36°C) y a baja temperatura (-120°C), el equipo midió en detalle la dependencia de la temperatura del fenómeno de extinción. Como resultado, determinaron que los electrones excitados generados en el cristal por la irradiación de rayos X se difunden e interactúan con los núcleos de torio, transfiriéndoles energía y provocando así la extinción.
Ventajas y aplicaciones del reloj nuclear de estado sólido
Existen dos tipos de reloj nuclear: el de "trampa de iones" y el de "estado sólido". El de trampa de iones suspende iones en el vacío para controlarlos y ofrece una gran precisión, pero requiere un equipo voluminoso. El de estado sólido, en cambio, incrusta átomos de torio dentro de un cristal, lo que permite miniaturizarlo y hacerlo portátil.
Esta investigación supone un paso importante hacia el reloj nuclear de estado sólido. Si se logra comprender y controlar el mecanismo de extinción, será posible reiniciar el reloj de forma fiable y garantizar un funcionamiento estable.
Si se materializa, el reloj nuclear de estado sólido abre varias aplicaciones. La primera es mejorar la precisión de los sistemas de posicionamiento por satélite (GPS). El GPS actual tiene un margen de error de varios metros, pero un reloj más preciso podría permitir un posicionamiento con precisión de centímetros.
La segunda es su aplicación a las ciencias de la Tierra. Un reloj de alta precisión puede detectar variaciones minúsculas en el potencial gravitatorio, lo que resulta útil para observar movimientos de la corteza terrestre y explorar recursos subterráneos.
La tercera es su contribución a la física fundamental. El reloj nuclear podría emplearse en la búsqueda de materia oscura y en la verificación de posibles variaciones temporales de las constantes físicas fundamentales, como la constante de estructura fina. En la investigación sobre si esas constantes cambian a medida que el universo se expande, se espera que el reloj nuclear tenga una sensibilidad varios órdenes de magnitud mayor que la de los relojes atómicos actuales.
La competencia mundial por el reloj nuclear
El desarrollo del reloj nuclear es objeto de una intensa competencia internacional. En 2024, un equipo de la Universidad Tecnológica de Viena (Austria) logró demostrar el primer reloj nuclear del mundo, lo que atrajo una gran atención. Ese mismo año, varios grupos consiguieron la espectroscopía láser de la frecuencia de transición del núcleo de torio-229, un avance valorado como uno de los mayores logros de la física en 2024.
El grupo japonés, aprovechando SPring-8, una de las instalaciones de radiación de sincrotrón más avanzadas del mundo, ha obtenido resultados con un enfoque propio: el control del torio-229 en estado sólido. En julio de 2024 descubrió que la irradiación de rayos X podía reducir la vida del estado isomérico a aproximadamente una décima parte. La investigación actual esclarece el mecanismo físico de ese fenómeno.
La voz de los investigadores
Ming Guan, estudiante de posgrado de la Universidad de Okayama (en el momento de la investigación), comentó: "En estos días de investigación, en los que 13.800 millones de años se sienten como un instante, pudimos, trabajando juntos, rozar las profundas leyes que entretejen la materia condensada, los núcleos atómicos y los electrones."
Los resultados de la investigación se publicaron el 8 de enero de 2026 en la revista estadounidense de física Physical Review Letters.
Perspectivas futuras
Para la realización completa del reloj nuclear aún quedan varios desafíos. En particular, el próximo gran objetivo es desarrollar un láser ultravioleta de vacío de 148-149 nanómetros de longitud de onda y, con él, excitar directamente el núcleo.
Además, el torio-229 es un isótopo escaso: se dice que en todo el mundo apenas existen unas decenas de gramos. El uso eficiente de este material y la mejora de las técnicas de producción son también cuestiones importantes.
Aun así, a la vista de los rápidos avances de los últimos años, la puesta en práctica del reloj nuclear se acerca de forma constante. La comprensión del mecanismo de extinción lograda ahora por el grupo japonés contribuirá de manera decisiva a hacer realidad un reloj nuclear de estado sólido compacto y portátil.
El reloj nuclear es la tecnología de medición de precisión definitiva. En Japón se sigue con atención como una investigación capaz de cambiar la propia definición del "segundo". En tu país, ¿qué debates existen sobre este tipo de relojes ultraprecisos y sobre las tecnologías de aplicación que traerían consigo?
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