¿Y si tu espacio vital entero fuera más pequeño que una cama de matrimonio? En Japón, un hombre que vive en una habitación de apenas 1,5 tatamis (unos 2,6 metros cuadrados) se ha hecho viral. En ese espacio, donde el futón ocupa el 90% de la habitación, él asegura estar "cómodo". Este es un reportaje desde la primera línea de la cultura minimalista japonesa.

El futón "es" la habitación: cómo se vive en 1,5 tatamis

Una foto publicada en X (antes Twitter) por el usuario "Desempleado, año 7" (@nojob_zz) ha generado una gran repercusión. Muestra una pequeña habitación cuyo futón cubre casi toda la superficie. El comentario que la acompañaba era sencillo: "La gente puede vivir en 1,5 tatamis".

La habitación mide 2,6 metros cuadrados. No es un apartamento de un ambiente al uso, sino una habitación en una vivienda compartida (share house): la cocina, la ducha y el baño son comunes, y lo único de uso individual es ese espacio de 1,5 tatamis. El motivo por el que eligió esta habitación fue "el equilibrio entre ubicación y alquiler". Al preguntarle por sus temores antes de mudarse, respondió algo inesperado.

"Como así no acumulo cosas, pensé que cuanto más pequeña, mejor. Por eso la alquilé sin siquiera visitarla. Con que me protegiera de la lluvia y el viento, me bastaba".

Sus impresiones tras empezar a vivir allí también son positivas: "No hay nada especialmente difícil. Como es pequeña, no se acumulan cosas y no pierdo nada. Además, limpiar se termina enseguida, así que es cómodo". Cuenta que un amigo que fue a visitarlo por curiosidad se hizo una foto de recuerdo, quedó satisfecho y se marchó enseguida.

"De pie, medio tatami; durmiendo, uno": una vieja sabiduría japonesa

La vida de este usuario encarna el viejo refrán japonés "tatte hanjo, nete ichijo" (立って半畳、寝て一畳), que significa que "el espacio que ocupa una persona basta con medio tatami de pie y con un tatami para dormir". El refrán completo sigue así: "de pie, medio tatami; durmiendo, uno; y aunque conquistes el mundo, dos go y medio", y enseña que "por mucho que domines el mundo, el arroz que puedes comer en un día no pasa de dos go y medio (unos 375 gramos)".

Se dice que este dicho, transmitido desde el periodo Edo, se atribuye también a figuras como Oda Nobunaga o Toyotomi Hideyoshi. En su base está el "taru wo shiru" (足るを知る), "saber que se tiene suficiente", una idea de raíz budista. El espíritu de no perseguir más riqueza ni estatus de los necesarios y valorar una vida a la propia medida conecta con el minimalismo contemporáneo.

¿Por qué funciona la microvivienda en Japón?

Detrás de que haya quien elija vivir en una habitación de 2,6 metros cuadrados hay circunstancias residenciales propias de Japón.

La opción de la vivienda compartida. En grandes ciudades como Tokio, Osaka o Yokohama, las viviendas compartidas se han extendido sobre todo entre los jóvenes. Su alquiler ronda los 30.000-50.000 yenes al mes (unos 200-350 dólares), mucho más barato que un apartamento de un ambiente en el centro (90.000-120.000 yenes al mes, unos 600-800 dólares). A cambio, la habitación individual puede llegar a ser diminuta.

Una tradición cultural de espacios polivalentes. La habitación tradicional japonesa (washitsu) era, de origen, un único espacio multifunción: para comer se sacaba una mesa baja y para dormir se extendía el futón. La especialización en "salón", "comedor" o "dormitorio" es un concepto relativamente nuevo, y los japoneses conservan una memoria cultural de aprovechar con flexibilidad los espacios reducidos.

El mercado de la "kyosho jutaku". En Tokio, la promotora inmobiliaria Spilytus despliega más de 100 edificios de microapartamentos bajo su marca "Ququri". Ofrece habitaciones de apenas 9 metros cuadrados (unos 3 tatamis) cerca de Shibuya o Harajuku por unos 50.000-70.000 yenes al mes (unos 350-500 dólares), y ya viven en ellas más de 1.500 personas. Su mayor atractivo es combinar buena ubicación y alquiler bajo.

El fuerte aumento de los hogares unipersonales. Ahora que más del 50% de los hogares de Tokio son unipersonales, entre los jóvenes se afianza la tendencia a retrasar el matrimonio y a priorizar la comodidad de la vida urbana. Hay datos que indican que más del 11% de los tokiotas de veintitantos viven en inmuebles ultrapequeños de menos de seis tatamis (unos 10 metros cuadrados o menos).

La realidad de la microvivienda: ventajas y desventajas

El propio usuario dice que apenas siente incomodidades en su día a día: "Ya me gustaban los cubículos pequeños de los manga café, pero, como dice el refrán 'de pie, medio tatami; durmiendo, uno', comprobé una vez más que con ese espacio basta".

Sobre el futuro, bromeó: "No tengo queja con este tamaño, pero como me desplazo bastante fuera de la prefectura, estaría bien tener unas tres habitaciones de 1,5 tatamis repartidas por el país... Aunque quizá con los manga café ya sea suficiente".

Por otro lado, la microvivienda también tiene sus problemas. Se señala que no sirve para teletrabajar, que no deja espacio para aficiones ni permite recibir visitas, y hay quien teme por sus efectos en la salud mental. Algunos expertos en vivienda cuestionan si las habitaciones diminutas de las viviendas compartidas ofrecen privacidad y confort suficientes.

Japón, país del minimalismo: donde se cruzan filosofía y realidad

La cultura minimalista japonesa existe en el cruce entre una filosofía milenaria y la realidad económica actual. La alta densidad urbana, los precios inmobiliarios elevados y el envejecimiento demográfico generan incentivos reales para "vivir en pequeño", mientras que la estética sobria de la sala de té o el "método de ordenar con lo que te ilusiona" de Marie Kondo (KonMari) aportan un terreno cultural que aprecia la sencillez.

El rechazo al derroche que resume la palabra "mottainai" y el "wabi-sabi", esa sensibilidad que halla belleza en lo imperfecto y lo efímero, conforman un trasfondo cultural en el que vivir con poco no es solo "aguantarse", sino a veces también una "estética".

Ahora bien, no conviene idealizarlo en exceso. Es un hecho que hay quien vive en espacios diminutos por necesidad económica, por la subida de los costos de vivienda o el aumento del empleo precario. El minimalismo por elección y el minimalismo por necesidad conviene distinguirlos.

¿Y en tu país? Hacia un diálogo entre culturas

Esta publicación desató un gran debate en Japón, con reacciones de todo tipo: asombro, admiración, señalamientos sobre lo económico y dudas sobre si es una forma de vida saludable.

Pero lo interesante de este tema más allá de Japón es que plantea una pregunta universal: ¿cuánto espacio necesita de verdad una persona para vivir feliz? Con los costos de la vivienda disparándose en todo el mundo, de Londres a San Francisco o Sídney, el experimento japonés de la microvivienda ofrece una respuesta estimulante.

¿Cuál crees que es el espacio mínimo en el que podrías vivir con comodidad? ¿Existe en tu país una cultura parecida a la de la "microvivienda"? Cuéntanoslo en los comentarios.

Referencias