Un dron militar hecho de cartón está a punto de trastocar la industria de defensa. El precio es de apenas 300.000 yenes (unos 2.000 dólares) y se ensambla en cinco minutos. Aun así, vuela a 120 km/h durante dos horas y cuesta menos de una décima parte de un dron de ala fija convencional. ¿Por qué el Ministerio de Defensa de Japón, la Guardia Costera e incluso ejércitos extranjeros se fijan en esta aeronave, desarrollada por una startup de Nagoya?
Cartón: una idea a contracorriente
El "AirKamuy 150", desarrollado por AirKamuy, una startup surgida de la Universidad de Nagoya, es un dron de ala fija cuya estructura principal es de cartón. A primera vista puede parecer un juguete infantil, pero su rendimiento no tiene nada que envidiar a los drones militares existentes.
Alcanza una velocidad máxima de 120 km/h, vuela de forma continua unas dos horas y tiene un alcance de 150 km. Puede transportar cargas de hasta 1,5 kg. Su rasgo más destacado es el precio: unos 300.000 yenes. Si se consolida la producción en serie, la compañía calcula que podría bajar de los 200.000 yenes.
Teniendo en cuenta que un dron de ala fija de fabricación nacional suele costar varios millones de yenes, la relación coste-prestaciones es de otro orden.
¿Por qué cartón?
Takumi Yamaguchi, CEO de AirKamuy, identificó en sus conversaciones con responsables de defensa la necesidad que plantea la guerra moderna: "drones baratos, que se puedan fabricar en masa y que vuelen mucho tiempo". El material que cumplía todos esos requisitos resultó ser el cartón.
El cartón ofrece ventajas inesperadas. Al reflejar poco las ondas de radar, resulta difícil de detectar y aporta cierto grado de sigilo. Es biodegradable y de bajo impacto ambiental. Con un tratamiento hidrófugo puede volar bajo la lluvia. Y, sobre todo, puede producirse en masa con las cadenas de suministro ya existentes.
El fuselaje se divide en unas diez piezas que se unen con cinta adhesiva; el montaje lleva apenas cinco minutos. Apiladas en plano, caben unas 500 unidades en un solo contenedor de transporte.
La guerra de Ucrania y "la era de la cantidad"
Detrás del creciente interés por los drones de cartón está la lección de la guerra de Ucrania.
El "Corvo PPDS", un dron de cartón desarrollado por la empresa australiana Sypaq, fue empleado por el ejército ucraniano para atacar aeródromos rusos. En el ataque de agosto de 2023 contra la región de Kursk, estos drones dañaron cazas MiG-29 y Su-30, e incluso sistemas de defensa antiaérea S-300.
Quedó demostrada así la eficacia de la "guerra asimétrica": drones de unos 3.500 dólares cada uno capaces de destruir activos militares valorados en decenas de millones de dólares.
Corea del Sur presentó en 2024 su dron de cartón "PapyDrone-800" y decidió incorporarlo a sus fuerzas armadas. Corea del Norte también ha exhibido en una feria de defensa en Pionyang drones de cartón con alas unidas por gomas elásticas. La carrera por los drones de bajo coste ya se está acelerando en Asia.
Camino hacia un contrato con Defensa
El Gobierno japonés está ampliando con rapidez su inversión en sistemas no tripulados. La solicitud presupuestaria para el año fiscal 2026 destina 312.800 millones de yenes a las "capacidades de defensa con activos no tripulados", cerca del triple que el año anterior.
AirKamuy negocia con el Ministerio de Defensa para conseguir un contrato. Los usos previstos son variados: vigilancia marítima, transporte de suministros en catástrofes, búsqueda de personas desaparecidas y aviones blanco para entrenamiento. Su bajo coste permite emplear drones en cometidos que antes resultaban inviables por precio.
El uso para entrenamiento encierra un gran potencial: ya no hace falta recurrir a aparatos caros para practicar la interceptación de drones enemigos simulados o para formar a los pilotos.
Interés desde el extranjero
La empresa ha expuesto de forma sucesiva en el stand de la Agencia de Adquisición, Tecnología y Logística: el Paris Air Show de junio de 2025, el DSEI de Londres en septiembre y el Indo Pacific de Australia en noviembre. Varios ejércitos extranjeros ya se han puesto en contacto directamente.
Otra ventaja de los drones de cartón es lo fácil que resulta fabricarlos sobre el terreno. En el material de defensa se valora que cada país pueda producirlo dentro de sus fronteras, y con el conocimiento de fabricación de AirKamuy incluso una fábrica de cartón local podría asumir la producción.
Ahora bien, Japón cuenta con una regulación estricta, los "Tres Principios sobre la Transferencia de Equipo de Defensa". Poner en marcha el régimen de control de exportaciones y completar los trámites llevará tiempo.
El muro de la tecnología de defensa y las startups
Pese a contar con un producto innovador, AirKamuy ha tenido dificultades para captar financiación. En abril de 2025 logró reunir 100 millones de yenes, pero cerca de dos tercios de los inversores a los que se dirigió declinaron. En muchos casos, el motivo era que sus normas internas restringen invertir en negocios ligados a la defensa.
En Japón persiste desde la Segunda Guerra Mundial un fuerte rechazo hacia lo militar y lo relacionado con la defensa. Los fondos de capital riesgo, atentos a la mirada de sus propios inversores, tienden a evitar la tecnología de defensa.
El CEO Yamaguchi afirma enfrentarse a una doble barrera: "tecnología de defensa y, además, hardware". Frente a los negocios de software, la industria del hardware tarda más en recuperar la inversión. A ello se suma el riesgo reputacional propio del sector de defensa.
El viento está cambiando
Sin embargo, el viento está cambiando. El Gobierno de Sanae Takaichi ha anunciado un nuevo aumento del gasto en defensa. En el "Consejo de Estrategia de Crecimiento de Japón", la industria de defensa figura como uno de los 17 sectores prioritarios, con medidas para reforzar el capital de crecimiento destinado a las startups.
En octubre de 2024 se creó el Instituto de Ciencia y Tecnología para la Innovación en Defensa, inspirado en la DARPA estadounidense, y el propio Ministerio de Defensa ha empezado a asumir el papel de puente entre las startups y el capital riesgo.
El rápido cambio del entorno de seguridad y el debilitamiento de la base humana por el envejecimiento demográfico son dos retos para los que los sistemas no tripulados, baratos y desplegables en masa, pueden ser una solución de peso. El dron de cartón es su símbolo.
¿Cómo se ve en tu país?
En Japón, la idea de trasladar un material tan cotidiano como el cartón a la tecnología de defensa ha despertado sorpresa y admiración. Al mismo tiempo, no son pocos quienes sienten emociones encontradas ante la participación en el desarrollo de armamento.
¿Qué debates hay en tu país sobre el desarrollo de tecnología de defensa de bajo coste? ¿Cómo se ve que startups privadas entren en la tecnología militar? Cuéntanoslo en los comentarios.
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