🐈 Dicen que los gatos son distantes. Un equipo de la Universidad de Kioto y la Universidad Azabu fue a buscar sus sentimientos a un lugar inesperado: la orina. En los hogares donde el dueño tenía más oxitocina, el gato también solía tenerla más alta. Y los dueños de gatos con más oxitocina sentían menos ira y ansiedad. Lo que el estudio todavía no puede decir es qué causa qué.
Cómo se mide un vínculo en casa
Participaron 19 dueños reclutados por redes sociales y folletos, de 18 a 60 años (16 mujeres y 3 hombres), junto con sus 29 gatos, de entre 4 meses y 13 años. Cada hogar colaboró durante un mes.
En ese mes se recogió orina de cada dueño y de cada gato 3 veces, y se midieron dos hormonas. La oxitocina suele llamarse la hormona del vínculo porque interviene en el apego entre padres e hijos. El cortisol es un indicador habitual del estrés. De 5 gatos no se obtuvo orina, así que el análisis hormonal se hizo con 24 parejas.
El equipo midió además cuánto se acercaban dueños y gatos en un día normal. Cada gato llevó en el collar una pequeña baliza BLE (un emisor inalámbrico de bajo consumo), y el teléfono del dueño registró la intensidad de la señal durante todo el mes, como medida aproximada de la distancia dentro de casa. Los dueños respondieron un cuestionario de estado de ánimo (la versión corta japonesa del POMS2). Los gatos pasaron una prueba sencilla: el dueño o un desconocido se sentaba dentro de un círculo dibujado en el suelo y se observaba si el gato entraba.
La orina felina también aparece en otras investigaciones: un equipo liderado por la Universidad de Iwate encontró en ella compuestos candidatos a ser la «tarjeta de visita olfativa» de los gatos, como contamos aquí.
Si el dueño sube, el gato también
Cuanto más alta la oxitocina del dueño, más alta la del gato. En cambio, cuanto más cortisol tenía el dueño, menos oxitocina tenía el gato. El cortisol de ambos no mostró una relación clara.
Según el equipo, es el primer estudio, hasta donde saben, que muestra la relación entre la oxitocina del gato y la del dueño en un hogar real. Añaden que los trabajos anteriores con gatos medían solo las hormonas del animal o solo las de la persona, y ninguno había medido durante semanas la oxitocina de gato y dueño.

Fuente: Takagi et al., 2026, iScience (versión en japonés publicada por la Universidad de Kioto, CC BY 4.0)
Las hormonas del gato y el ánimo del dueño
Los dueños de gatos con más oxitocina puntuaron más bajo en cuatro escalas negativas: ira-hostilidad, confusión-desconcierto, depresión-abatimiento y tensión-ansiedad. El cortisol del propio dueño también contaba: cuanto más alto, peor el ánimo.
La autora principal, Saho Takagi, profesora asistente del Centro Hakubi de la Universidad de Kioto, destacó que la oxitocina del gato predecía el ánimo negativo del dueño mejor que la oxitocina del propio dueño. Su hipótesis es que los gatos de interior están siempre en casa, por lo que su fisiología podría reflejar más de cerca la relación.
Los dueños que pasaban más tiempo cerca de su gato puntuaron más alto en vigor-actividad, la escala de energía del cuestionario. Los años de convivencia, en cambio, no mostraron relación. Las universidades lo interpretan como una pista de que importa más la cercanía diaria que el simple hecho de tener un gato, lo que podría explicar en parte por qué los estudios sobre gatos y salud han dado resultados menos consistentes que los de perros.
El comportamiento de los gatos encajaba con sus hormonas. Los que tenían más oxitocina se acercaban más a la persona sentada en el círculo, fuera su dueño o un desconocido.
Los perros se miran a los ojos. ¿Y los gatos?
En 2015, un equipo de la Universidad Azabu en el que estaban Miho Nagasawa y Takefumi Kikusui, ambos coautores del nuevo artículo, publicó en Science que la mirada eleva la oxitocina de perros y dueños. De 30 parejas de perro y dueño, en el grupo cuyos perros miraban mucho a sus dueños durante 30 minutos de interacción, la oxitocina en orina subió tanto en el perro como en la persona. En el grupo que apenas miraba no hubo cambios. En 11 parejas de lobos criados por personas y sus cuidadores, los lobos casi no miraron a la cara de sus cuidadores y ninguno de los dos mostró cambios.
Con los gatos ha sido más difícil. Un estudio de 2021 en PeerJ pidió a 30 mujeres de Estados Unidos que pasaran 15 minutos con sus gatos. En conjunto, la oxitocina en su saliva no cambió respecto a leer un libro. Pero sí se movía con ciertos momentos: era más alta con las caricias y cuando el gato tomaba la iniciativa de acercarse, y más baja cuando el gato se ponía agresivo.
El estudio japonés observó un mes de vida cotidiana en lugar de una sesión corta en la que el dueño intenta interactuar. Las universidades plantean que el vínculo entre gatos y personas podría girar sobre todo en torno a la oxitocina, mientras que en perros también se ha descrito que el cortisol a largo plazo se correlaciona entre perro y dueño. La diferencia podría reflejar una historia de domesticación distinta y el hecho de que los ancestros del perro vivían en manada, mientras que los del gato eran sobre todo solitarios.
En Japón hay más gatos que perros como mascota: unos 8,85 millones frente a unos 6,82 millones, según datos de la Asociación de Alimentos para Mascotas citados por la Universidad de Kioto.
Lo que el estudio aún no puede decir
Takagi subrayó que lo que encontraron es una asociación y que todavía no se sabe qué causa qué.
La flecha puede apuntar en cualquier dirección. Estar cerca del gato podría mejorar el ánimo del dueño, o quizá los dueños que ya se sienten bien simplemente pasan más tiempo con su gato. Además, gato y dueño comparten casa, así que parte de la relación hormonal podría deberse a condiciones comunes, como los ritmos diarios o el entorno, y no a su interacción.
El estudio fue exploratorio y sin registro previo. La muestra era pequeña y la mayoría de los dueños eran mujeres. Con 3 muestras de orina por participante, lo que capta son asociaciones en momentos concretos, no un mes de hormonas que suben y bajan a la par. El anuncio de las universidades tampoco indica qué tan fuertes son esas relaciones. A octubre de 2026, el equipo prevé estudios con participantes más variados que tomen datos repetidos de gatos y dueños al mismo tiempo, además de estudios experimentales.
Los perros tienen su mirada larga. Qué cumple ese papel en los gatos sigue sin saberse. ¿En tu país se dice que los gatos notan el estado de ánimo de sus dueños?
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