Un equipo japonés partió de células de un ratón macho y terminó con crías hembra que crecieron, se aparearon y tuvieron descendencia sana. No se editó ningún gen que determine el sexo. Simplemente se eliminó el cromosoma Y. El preprint, de la Universidad de Yamanashi y Riken, se publicó el 4 de agosto de 2026. Poco más de cuatro meses antes, otro laboratorio de esa misma universidad había concluido que la clonación acaba topándose con un muro.
Cortar la Y, o más bien dejarla atrás
La técnica se llama Y-CUT, siglas de Y chromosome elimination via centromere-targeted Cas9-induced cuts.
El punto de partida es la clonación de siempre. El núcleo de una célula de macho se traslada a un óvulo al que se le ha quitado el suyo. Después, antes de que el embrión empiece a dividirse en serio, CRISPR-Cas9 realiza varios cortes en las secuencias repetidas del centrómero del cromosoma Y. El centrómero es el asa por la que la maquinaria celular agarra un cromosoma para arrastrarlo hasta la célula hija. Si se corta esa asa varias veces, ya no hay de dónde tirar. El cromosoma Y no llega a ninguna de las dos células hijas: se queda en el citoplasma convertido en un micronúcleo y la célula acaba degradándolo.
Lo que queda es una célula con un solo cromosoma X y sin Y, que en el ratón se desarrolla como hembra. Sus autosomas son idénticos a los del macho donante. Salvo por el cromosoma descartado, ella es su clon.
Las cifras que se han publicado son pequeñas pero coherentes. La clonación a partir de un macho recién nacido produjo 13 crías, 10 de ellas hembras. A partir de un macho adulto, la clonación sin Y-CUT dio siete crías, todas machos; con Y-CUT nacieron 11 y 10 eran hembras. También se obtuvieron clones hembra a partir de células criopreservadas, y al cruzarlas con clones macho del mismo donante nacieron crías sanas. El análisis genómico de seis de esas hembras XO no encontró anomalías, aunque seis son pocas y el trabajo todavía no ha pasado por revisión por pares.
En 2009 se informó del nacimiento accidental de una sola cría hembra en un lote de 27 clones creados a partir de células de ratón macho. Aquello fue suerte. Esto es un procedimiento.
Monika Ward, bióloga reproductiva de la Universidad de Hawái, dijo a MIT Technology Review que "nadie lo había hecho antes".
El callejón sin salida al que responde la técnica
Poco más de cuatro meses antes del preprint, el 25 de marzo de 2026, la Universidad de Yamanashi y la Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación presentaron el resultado de un experimento que llevaba unas dos décadas en marcha: clonar un ratón, clonar después al clon y seguir así indefinidamente. Llegaron a 1.206 ratones clonados a lo largo de 58 generaciones. Y en la 58ª generación murieron todos los individuos.
Las mutaciones dañinas habían empezado a acumularse hacia la 27ª generación, y la línea clonada las acumulaba a un ritmo unas tres veces mayor que el de los ratones nacidos por reproducción natural. Ya escribimos sobre aquel estudio en su momento. El mensaje no admitía adornos: un mamífero no se mantiene indefinidamente a base de copiarlo. Hace falta algo que reinicie el genoma, y ese algo es la reproducción sexual.
Leída con ese telón de fondo, Y-CUT deja de parecer una extravagancia y empieza a parecer un plan. Si copiar degrada, no tiene mucho sentido empeñarse en copiar mejor. Conviene copiar una vez, sacar los dos sexos del genoma de un solo individuo y devolverle el trabajo a la reproducción de siempre. Un clon macho y un clon hembra del mismo donante pueden cruzarse, y sus crías se fabrican como los mamíferos las han fabricado siempre.
Takashi Ishiuchi, profesor asociado de la Universidad de Yamanashi y codirector del trabajo, lo planteó así a MIT Technology Review: "En nuestro campo existe la idea fija de que la reproducción necesita hembras y machos. Creo que podemos cambiar ese concepto".
La transferencia nuclear llegó a Yamanashi por la vía de Hawái. Cumulina, el primer ratón clonado a partir de una célula adulta, nació el 3 de octubre de 1997 en el laboratorio de Ryuzo Yanagimachi, en la Universidad de Hawái en Manoa, con Teruhiko Wakayama a cargo de los experimentos. El método pasó a conocerse como técnica de Honolulú. Wakayama se trasladó más tarde a Yamanashi, donde se desarrolló el experimento de las 58 generaciones. La transferencia nuclear en ratón lleva casi treinta años siendo una especialidad japonesa, y Y-CUT se sitúa en el extremo de esa genealogía.
La otra vía japonesa: óvulos a partir de células de macho
En marzo de 2023, un equipo dirigido por Katsuhiko Hayashi, hoy catedrático de la Universidad de Osaka, presentó crías de ratón con dos padres. Al reprogramar células de piel de macho en células iPS, alrededor del 6% perdía por su cuenta el cromosoma Y y quedaba XO. Los investigadores hicieron después que esas células duplicaran la X restante, obtuvieron células XX y las cultivaron hasta convertirlas en óvulos. De 630 embriones transferidos nacieron siete crías, una tasa de éxito de poco más del 1%.
Es decir: un laboratorio japonés fabrica óvulos a partir de células de macho y otro fabrica una hembra entera a partir de una célula de macho. Shogo Matoba, del Centro de Investigación de Biorrecursos de Riken y codirector del trabajo de Y-CUT, describió la relación entre ambos enfoques como "una historia complementaria". La vía de Hayashi produce gametos sin necesidad de que exista una hembra. Y-CUT produce una hembra que después genera sus propios óvulos por la vía habitual, mientras viva.
Para empezar sigue haciendo falta una hembra
Y-CUT no esquiva la restricción que está en la raíz de la clonación. Todo intento arranca de un óvulo al que se le ha extraído el núcleo, y ese óvulo tiene que proceder de una hembra de la misma especie o de una emparentada. Aunque de una especie solo queden machos, alguien tiene que poner los óvulos. La vía de Hayashi de la sección anterior actuaría justo en este punto. Pero en ratones funciona a poco más del 1%, así que por ahora es un candidato para el siguiente paso, no una respuesta.
El segundo límite es biológico. Las hembras XO se reproducen sin problema en roedores. En la mayoría de los demás mamíferos suelen ser infértiles, así que la técnica, tal como se ha demostrado, no se traslada sin más a un rinoceronte o a un ave. El alcance honesto a corto plazo son los roedores. Hay unas 355 especies de roedores clasificadas en peligro o vulnerables.
La imagen invertida del problema está en Kenia. Quedan dos rinocerontes blancos del norte, las hembras Najin y Fatu, y ninguna puede llevar adelante una gestación. Hasta abril de 2026 se habían producido 39 embriones y se habían intentado seis transferencias, sin que ninguna derivara en una gestación duradera. Es una especie sin machos y sin escasez de óvulos, el caso en el que Y-CUT no puede ayudar. Lo que sí ilumina es el valor de las células congeladas que duermen en los bancos celulares de medio mundo: la mayoría procede de animales que resultaron ser machos.
Ben Novak, científico principal de la organización conservacionista Revive & Restore, sitúa la esperanza en que aumenten las herramientas más que en un resultado concreto: "Es muy estimulante ver que se desarrollan herramientas más diversas. Hay muchísimos escenarios en los que podrían usarse con especies raras y amenazadas".
Cómo leyó la noticia el internet japonés
El artículo en japonés acumuló 113 marcadores en Hatena Bookmark, y los comentarios se repartieron en tres direcciones que apenas se hablan entre sí.
El primer grupo fue directo al chiste sobre convertir hombres en mujeres, algo que dice más del humor de la red japonesa que del artículo científico. El segundo entró enseguida en lo técnico: si bastaría con inutilizar el gen determinante del sexo en el cromosoma Y, ¿por qué retirarlo entero? Se respondían entre ellos que la Y también lleva genes necesarios para formar espermatozoides, de modo que quitarla completa resulta más limpio si se quiere conservar la fertilidad. El tercer grupo escribió desde la incomodidad: si el animal que se libera es uno al que se le han editado los cromosomas, ¿sigue siendo conservación de la especie, o es otra cosa vestida de conservación?
Esa última pregunta tendrá que responderse en público y no se zanjará contando ratones. Entre los comentarios había también quien preguntaba, sin más, qué conviene para revivir especies amenazadas: esta técnica o los óvulos derivados de células iPS. Puesto en fila este último medio año de investigación japonesa, la respuesta parece ser que la pregunta está mal planteada y que harán falta las dos.
Japón lleva casi treinta años perfeccionando el traslado de núcleos entre óvulos de ratón, y entre esta primavera y este verano ha publicado tanto el límite de esa destreza como la manera de rodearlo. En tu país, ¿la clonación se discute como conservación, como asunto agrícola o todavía como ciencia ficción?
Referencias
- https://www.technologyreview.jp/s/387440/scientists-just-created-female-clones-of-male-mice/
- https://www.technologyreview.com/2026/08/12/1141768/scientists-just-created-female-clones-of-male-mice/
- https://www.biorxiv.org/content/10.64898/2026.08.03.742506v1
- https://crisp-bio.blog.jp/archives/40750647.html
- https://karapaia.com/archives/625132.html
- https://www.yamanashi.ac.jp/57456
- https://www.nature.com/articles/s41467-026-69765-7
- https://www.nature.com/articles/s41586-023-05834-x
- https://phys.org/news/2023-03-revolutionary-scientists-mice-fathers.html
- https://www.osaka-u.ac.jp/ja/news/topics/2023/12/15002
- https://www.eurekalert.org/news-releases/1125406
- https://www.biorescue.org/en/news/biorescue-scientists-produced-three-new-embryos-and-began-using-northern-white-rhino-embryos
- https://www.smithsonianmag.com/smithsonian-institution/mouse-squeak-history-science-180980041/
- https://b.hatena.ne.jp/entry/s/www.technologyreview.jp/s/387440/scientists-just-created-female-clones-of-male-mice/
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