Los bancos japoneses están vendiendo su participación en la empresa detrás de Super Mario. La oferta de acciones de Nintendo por 2.200 millones de dólares no es solo una noticia corporativa; es una señal de que el sistema de alianzas empresariales de Japón, con décadas de antigüedad y basado en la propiedad accionarial mutua, se está deshaciendo por fin. Esto es lo que significa para los inversores y para el Japón corporativo.

Nintendo aprueba una desinversión de participaciones cruzadas de hasta 2.200 millones de dólares

El 27 de febrero de 2026, el consejo de administración de Nintendo aprobó una gran oferta secundaria de acciones. Cuatro accionistas institucionales, el Banco de Kioto, Nomura Trust and Banking (que gestiona las acciones del fideicomiso de pensiones de MUFG Bank), Resona Bank y su socio en videojuegos móviles DeNA, venderán en conjunto 32,7 millones de acciones. Incluyendo una opción de sobreasignación de hasta 4,9 millones de acciones adicionales, la operación podría alcanzar hasta 338.200 millones de yenes (unos 2.200 millones de dólares), según el precio de cierre de la jornada de 8.995 yenes.

El desglose de las acciones que se venden:

  • Nomura Trust and Banking (fideicomiso de pensiones de MUFG Bank): 16,15 millones de acciones
  • Banco de Kioto: 10 millones de acciones
  • DeNA: 6 millones de acciones
  • Resona Bank: 548.000 acciones

El precio de la oferta se fijará entre el 9 y el 12 de marzo, con Nomura Securities y Mitsubishi UFJ Morgan Stanley entre los coordinadores principales. Las acciones se colocarán sobre todo entre inversores minoristas nacionales, con una parte asignada a inversores institucionales del extranjero.

Recompra y amortización para amortiguar el impacto en el mercado

Anticipándose al efecto sobre la oferta y la demanda, Nintendo anunció al mismo tiempo una recompra de acciones de hasta 14 millones de acciones o 100.000 millones de yenes (660 millones de dólares), lo que se alcance primero. La recompra se realizará entre el 3 y el 4 de marzo a través del sistema de negociación fuera de subasta ToSTNeT-3, y todas las acciones adquiridas se amortizarán el 31 de marzo. Es la primera recompra de Nintendo en unos cuatro años.

El analista Hideki Yasuda, de Toyo Securities, señaló que combinar la oferta con recompras podría limitar el impacto en la liquidez del mercado. Las acciones de Nintendo subieron un 3% el día del anuncio, lo que sugiere que los inversores vieron con buenos ojos la reestructuración.

¿Qué son las "participaciones cruzadas" y por qué deberían importarte?

Para entender la relevancia de esta operación, el lector internacional necesita conocer la práctica japonesa singular de seisaku hoyū kabushiki (政策保有株式), que suele traducirse como "participaciones estratégicas" o "participaciones cruzadas".

En Japón, las empresas han mantenido históricamente acciones entre sí, no buscando rentabilidad de la inversión, sino para afianzar relaciones comerciales, garantizar una gestión estable y defenderse de adquisiciones hostiles. Un banco poseía acciones de un fabricante, y ese fabricante operaba con dicho banco. Esta red de propiedad mutua creaba un entendimiento tácito: "Tú no criticas mi gestión y yo no critico la tuya".

Durante el auge económico de posguerra de Japón, este sistema aportó estabilidad corporativa. Sin embargo, sus críticos, especialmente inversores extranjeros y expertos en gobernanza, llevan tiempo sosteniendo que causa daños serios:

  • Baja eficiencia del capital: las empresas retienen activos de baja rentabilidad en lugar de desplegar el capital de forma productiva
  • Gobernanza debilitada: los "accionistas silenciosos" no exigen cuentas a la dirección
  • Descuido del interés del accionista: protegida por accionistas afines, la dirección tiende a priorizar el statu quo sobre la creación de valor

Esta práctica está prácticamente ausente en los mercados occidentales, donde los accionistas esperan rentabilidad y exigen cuentas a los consejos mediante el voto y la implicación activos.

Por qué el desmantelamiento se acelera ahora

El desmantelamiento de las participaciones cruzadas no ocurrió de un día para otro. Varias fuerzas convergentes han convertido una tendencia gradual en un tsunami desde 2023.

Código de Gobierno Corporativo (2015-2021)

La Bolsa de Tokio (TSE) introdujo el Código de Gobierno Corporativo en 2015, revisado después en 2021 para obligar a las empresas a divulgar el propósito, el valor y la justificación de cada participación estratégica. Las empresas que no pueden justificar sus participaciones se ven presionadas a venderlas.

Reestructuración del mercado de la TSE y "gestión consciente del coste de capital" (2022-2023)

En abril de 2022, la TSE se reorganizó en tres segmentos, Prime, Standard y Growth, y exigió al mercado Prime criterios más estrictos sobre el porcentaje de acciones en circulación. Luego, en marzo de 2023, la TSE emitió una directiva decisiva: todas las cotizadas debían aplicar una "gestión consciente del coste de capital y del precio de la acción". A las empresas que cotizaban por debajo de una relación precio-valor contable (PBR) de 1,0 se les pidió divulgar planes de mejora. Este solo movimiento sacudió al Japón corporativo.

El detonante del escándalo de los seguros (finales de 2023-2024)

Un escándalo de cártel que implicó a grandes aseguradoras japonesas a finales de 2023, y que derivó en sanciones de la Agencia de Servicios Financieros, resultó ser el acelerante. Los tres grandes grupos aseguradores, Tokio Marine, SOMPO y MS&AD, anunciaron planes para reducir a cero sus participaciones estratégicas hacia 2030, lo que representa desinversiones combinadas de más de 40.000 millones de dólares.

El efecto acumulado: en 2025, las empresas japonesas vendieron un récord de 9,77 billones de yenes (unos 64.500 millones de dólares) en participaciones estratégicas, un 50% más que el año anterior. Las entidades financieras concentraron casi la mitad de todas las ventas.

La desinversión de 19.000 millones de dólares de Toyota: un "momento decisivo"

Justo un día antes del anuncio de Nintendo, saltó una noticia aún mayor. Toyota Motor Corporation estaría planeando una desinversión de participaciones estratégicas en la que bancos y aseguradoras venderían alrededor de 3 billones de yenes (19.000 millones de dólares) de sus acciones.

Entre los principales accionistas de Toyota figuran Sumitomo Mitsui Financial Group, Mitsubishi UFJ Financial Group y MS&AD Insurance Group. La automotriz planea absorber acciones mediante recompras, y también contempla una oferta secundaria.

De ejecutarse, sería una de las mayores desinversiones de participaciones cruzadas de la historia corporativa de Japón. Que la mayor automotriz del mundo dé este paso envía una señal inequívoca: la era de las cómodas redes de accionistas del Japón corporativo está terminando.

El impulso continuó en 2026 con otras grandes ofertas. Solo en febrero, ocho entidades financieras, entre ellas MUFG Bank y Sompo Japan, vendieron acciones de Shin-Etsu Chemical por unos 130.000 millones de yenes (860 millones de dólares). Empresas como Ibiden y Nichirei también anunciaron ofertas por cientos de millones.

Cómo responden los inversores extranjeros

Los inversores internacionales son los mayores defensores de la reforma de las participaciones cruzadas de Japón.

La propiedad extranjera de acciones cotizadas japonesas alcanzó un récord del 32,4% en el ejercicio fiscal 2024, superando por primera vez a las entidades financieras nacionales. Los inversores extranjeros también dominan los volúmenes de negociación, con más de la mitad de todas las transacciones de la Bolsa de Tokio, lo que los convierte en la fuerza más influyente en la formación de precios del mercado japonés.

Estos inversores prefieren claramente empresas con alto ROE (rentabilidad sobre recursos propios) y PBR (relación precio-valor contable), y el desmantelamiento de las participaciones cruzadas mejora directamente estos indicadores. El Nikkei 225 marcó en febrero de 2024 un máximo no visto en 34 años, y sus ganancias posteriores se atribuyen en buena medida a las expectativas en torno a la reforma de la gobernanza.

No obstante, la Red Internacional de Gobierno Corporativo (ICGN), que representa a inversores que gestionan unos 77 billones de dólares en activos, ha valorado que, aunque Japón ha avanzado en lo formal, el cambio sustantivo sigue siendo una tarea pendiente. Entre las carencias clave están la proporción de consejeros externos independientes (todavía en torno a un tercio en las empresas del mercado Prime, frente a una mayoría en EE. UU. y Europa) y la escasez de presidentes de consejo independientes.

Qué significa esto para Nintendo

Para Nintendo, esta oferta representa una modernización de su base accionarial. El Banco de Kioto, entidad regional con sede en la misma ciudad que Nintendo, poseía una participación del 4,19% como tercer mayor accionista, una relación que simbolizaba las profundas raíces de Nintendo en el tejido empresarial de Kioto.

Una oferta anterior, en 2019, rondó los 71.000 millones de yenes (470 millones de dólares). Esta vez, la desinversión es unas cinco veces mayor. La venta por parte de DeNA de 6 millones de acciones (por unos 54.000 millones de yenes) también es notable, y apunta a un giro de las alianzas basadas en el capital hacia otras de carácter comercial. La propia DeNA anunció una recompra de hasta 25 millones de acciones / 50.000 millones de yenes, señal de su propio impulso por mejorar la eficiencia del capital.

Las acciones se colocarán sobre todo entre inversores minoristas nacionales, lo que amplía la base accionarial de Nintendo más allá del círculo tradicional de tenedores corporativos e institucionales. Esta diversificación se alinea con las mejores prácticas globales y debería hacer que la estructura de gobernanza de Nintendo responda mejor a la disciplina del mercado.

La revolución silenciosa continúa

La oferta de acciones de Nintendo por 2.200 millones de dólares es emblemática de un cambio irreversible en la cultura corporativa japonesa.

Impulsado por las exigencias de reforma de la TSE, la presión de los inversores extranjeros y el auge de los accionistas activistas, Japón está desmantelando un sistema que en su día definió su identidad económica. Para los inversores internacionales, esto significa un mercado japonés más transparente, responsable e invertible. Para el propio Japón, el reto es equilibrar estas mejoras con la estabilidad que antaño aportaban las relaciones empresariales de largo plazo.

¿Tu país tiene una práctica similar de empresas que poseen acciones unas de otras? ¿O los accionistas buscan estrictamente rentabilidad? ¿Qué opinas sobre que Japón deshaga estos vínculos corporativos de décadas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Referencias