El balance primario de Japón, que en agosto de 2025 se preveía con un superávit de ¥3,6 billones, ha pasado en apenas medio año a un déficit de ¥800.000 millones. Bajo la "política fiscal expansiva responsable" de la administración Takaichi, un presupuesto suplementario de más de ¥18 billones está sacudiendo el equilibrio de las finanzas del país. ¿Qué ha pasado?

Por qué importa el balance primario

El balance primario (BP) es un indicador de cuánto del gasto en políticas del Gobierno puede cubrirse con ingresos fiscales y de otro tipo sin depender de la emisión de bonos. Un superávit significa que los servicios públicos de ese año pueden financiarse sin endeudarse.

El Gobierno japonés fijó durante mucho tiempo como objetivo de consolidación fiscal "un superávit del balance primario en el año fiscal 2025". En una estimación de julio de 2024, el sólido desempeño empresarial y el aumento de los ingresos fiscales parecían poner por fin ese superávit al alcance.

La caída a un déficit de ¥800.000 millones

El 22 de enero de 2026, la Oficina del Gabinete presentó su estimación de mediano y largo plazo al Consejo de Política Económica y Fiscal. En ella proyecta el balance primario combinado, nacional y local, del año fiscal 2026 con un déficit de ¥800.000 millones.

Teniendo en cuenta que la estimación de agosto de 2025 preveía un superávit de ¥3,6 billones, se trata de un empeoramiento de unos ¥4,4 billones, equivalente al 0,7 % del PIB nominal.

Los principales factores de la reversión

Un presupuesto suplementario descomunal

El mayor factor es la magnitud del presupuesto suplementario del año fiscal 2025. Elaborado por la administración de Sanae Takaichi, superó los ¥18 billones sobre una base de cuenta general, el mayor desde el período de la COVID-19. El gasto adicional vinculado al paquete económico del pasado noviembre es un lastre importante para el balance primario.

Las medidas contra el "muro de ingresos"

El aumento de la deducción básica del impuesto sobre la renta y de los umbrales relacionados en la reforma fiscal del año fiscal 2025 (la llamada subida del "muro de ¥1,03 millones" a "¥1,23 millones") también pesa sobre las finanzas, reduciendo los ingresos fiscales en unos ¥700.000 millones.

El año fiscal 2025 también empeora a un déficit de ¥7 billones

Más allá del año fiscal 2026, se prevé ahora que el déficit del balance primario del año fiscal 2025 empeore bruscamente, de ¥3,2 billones a ¥7 billones. El "objetivo de superávit para el año fiscal 2025" del Gobierno se ha vuelto, en la práctica, inalcanzable.

La realidad de la "política fiscal expansiva responsable"

Desde que asumió el cargo, la primera ministra Takaichi ha hecho de la "política fiscal expansiva responsable" un pilar de su agenda. El plan es abandonar el objetivo de superávit del BP de un solo año y pasar a un nuevo indicador plurianual que mantenga el crecimiento de la deuda dentro del rango del crecimiento nominal.

Curiosamente, el presupuesto inicial del año fiscal 2026 (sobre una base nacional de cuenta general) muestra un superávit del BP de ¥1,3429 billones, el primero en 28 años desde el año fiscal 1998. Pero eso es estrictamente sobre una base "nacional, de cuenta general y de presupuesto inicial"; el panorama cambia sobre una base de liquidación que incluye a los gobiernos locales.

Los expertos fiscales han cuestionado esta "estructura dual". El patrón de mostrar superávits en el presupuesto inicial mientras persisten los déficits en la realidad combinada, nacional y local, ha sido criticado como prueba de que los objetivos de consolidación fiscal se han vuelto vacíos.

Reacción del mercado y riesgo de tipos de interés

Ante la preocupación por la disciplina fiscal, los tipos de interés a largo plazo han seguido al alza en los mercados financieros. La deuda pública de Japón se sitúa en torno al 230 % del PIB, con diferencia la más alta del G7 (incluso Italia, la segunda más alta, ronda el 136 %).

En el presupuesto del año fiscal 2026, el servicio de la deuda supera los ¥31 billones, y la creciente carga del alza de los tipos se hace evidente. Entre los operadores del mercado se extiende la preocupación de que una mayor expansión fiscal pueda aumentar el riesgo de una rebaja de la calificación de los bonos del Gobierno japonés.

Perspectivas futuras

El Gobierno pretende aprobar pronto el presupuesto del año fiscal 2026 y presentarlo en la sesión ordinaria de la Dieta. Pero, con un Gobierno en minoría, necesita la cooperación de la oposición para sacar adelante el presupuesto, lo que podría traer más presión para aumentar el gasto.

En el Consejo de Política Económica y Fiscal, los miembros del sector privado han pedido un escenario que reduzca de forma estable la relación deuda-PIB. La administración Takaichi ha señalado un giro "del suplementario al inicial" en la elaboración del presupuesto, pero que se contenga o no la magnitud de los futuros presupuestos suplementarios parece que marcará el rumbo de la consolidación fiscal.


En Japón continúa el debate sobre el equilibrio entre la salud fiscal y el crecimiento económico. ¿Conducirá la "política fiscal expansiva responsable" a una gestión económica sostenible, o cargará a las generaciones futuras? ¿Cómo aborda su país los debates sobre los déficits fiscales y la deuda nacional? Nos encantaría conocer sus opiniones.

Referencias