¿Planeas un viaje a Japón? Hay un nuevo obstáculo en el horizonte. Para el año fiscal 2028, Japón exigirá que todos los visitantes exentos de visa obtengan una autorización previa al viaje mediante un sistema llamado JESTA. Además, a partir de julio de 2026 el país triplicará su impuesto de salida hasta unos 3.000 yenes (unos 20 dólares). En conjunto, ese aumento de cerca de 6.000 yenes (unos 40 dólares) llega en un momento de cifras récord de turismo. ¿Qué impacto tendrá en los viajes a Japón?

¿Qué es JESTA?

JESTA (Japan Electronic System for Travel Authorization) es el sistema de autorización electrónica de viaje que el Gobierno japonés está poniendo en marcha. Es la versión japonesa de sistemas ya en uso en el mundo, como el ESTA de Estados Unidos, el K-ETA de Corea del Sur o el eTA de Canadá.

Bajo este sistema, los viajeros procedentes de los 71 países y regiones exentos de visado de corta estancia deberán obtener una autorización en línea antes de viajar a Japón. Habrá que declarar de antemano datos como el nombre, la información del pasaporte, la ocupación, el motivo del viaje y el alojamiento, y la Agencia de Servicios de Inmigración de Japón revisará cada solicitud.

Sin la autorización, se denegará el propio embarque en el avión o el barco con destino a Japón. Es decir, JESTA actúa como una puerta de control que determina, antes incluso de salir de casa, si el viajero puede entrar en el país.

Por qué Japón introduce JESTA ahora

Detrás de JESTA hay dos motores: un auge turístico sin precedentes y crecientes preocupaciones de seguridad.

El Gobierno japonés se ha fijado metas ambiciosas: 60 millones de visitantes extranjeros y 15 billones de yenes (unos 100.000 millones de dólares) de gasto turístico para 2030. Pero cuantos más turistas llegan, más difícil resulta gestionar la seguridad y a quienes permanecen de forma irregular. En enero de 2024 había unas 75.000 personas en situación de estancia irregular en Japón, de las cuales unas 28.000 habían entrado desde países exentos de visado de corta estancia.

Con el sistema actual, la información de los pasajeros se recibe de las aerolíneas, pero solo después de que el avión ha despegado. Aunque se detecte a una persona sospechosa, impedir físicamente su entrada una vez que ha llegado a Japón no es sencillo.

Con JESTA, el filtrado de viajeros de alto riesgo podrá hacerse antes de la salida. Al mismo tiempo, quienes ya hayan superado el examen previo pasarán más rápido por el control de inmigración, lo que ayudaría a aliviar las largas colas de llegada.

Como medida concreta de la política de «endurecimiento del control migratorio y transformación digital (DX)» del gobierno de la primera ministra Takaichi, el plan, previsto inicialmente para el año fiscal 2030, se ha adelantado al año fiscal 2028.

El aumento del impuesto turístico: otro gran cambio

En paralelo a JESTA avanza otro cambio importante: la subida del Impuesto Internacional de Turismo de Pasajeros (el llamado impuesto de salida).

Introducido en 2019, este impuesto grava a toda persona que sale de Japón (japoneses y extranjeros por igual) con 1.000 yenes (unos 7 dólares) por salida. A partir del 1 de julio de 2026 se triplica hasta los 3.000 yenes (unos 20 dólares).

El objetivo es claro: el presupuesto de la Agencia de Turismo de Japón para el año fiscal 2026 se ha disparado hasta los 138.345 millones de yenes (unos 900 millones de dólares), 2,4 veces el del año anterior y un máximo histórico para un presupuesto inicial de ejercicio. La mayor parte de esos fondos procede de la recaudación de este impuesto (unos 130.000 millones de yenes).

El presupuesto se articula en tres pilares: la acogida de la inbound y la garantía de la calidad de vida de los residentes (medidas contra el sobreturismo y mejora del entorno de entrada y salida); el impulso a la captación de visitantes en las regiones para dispersar la demanda; y la revitalización de la industria turística.

La pregunta de los 40 dólares: ¿perjudicará al turismo?

La tarifa de JESTA aún no está fijada, pero según distintas informaciones rondaría los 3.000 yenes (unos 20 dólares). Sumada al impuesto de salida, entrar en Japón supondría un coste de unos 6.000 yenes (unos 40 dólares).

Surge una pregunta natural: ¿hay otros países que cobran a la vez un impuesto de salida y una tarifa de autorización de viaje? La respuesta es sí. Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, el Reino Unido o Nicaragua ya aplican ambos. Además, en la UE está previsto que ETIAS (el sistema europeo de autorización de viaje) entre en funcionamiento en el cuarto trimestre de 2026, de modo que en países con tasa turística como Francia o Alemania coincidirán el impuesto y la tarifa de autorización.

En ninguno de esos países se ha constatado una caída notable del número de viajeros tras implantar estas medidas. A escala mundial, el cambio japonés no es una «excepción», sino más bien un ajuste al estándar de los grandes destinos.

Ahora bien, conviene prestar atención al efecto sobre los viajeros de los países asiáticos cercanos. Para los viajeros jóvenes de Corea del Sur o Taiwán, que usan rutas de corta distancia y billetes baratos, 6.000 yenes suponen un porcentaje elevado del coste total del viaje. Para que perciban que el gasto vale la pena será imprescindible una mejora real del servicio, sobre todo una entrada y salida ágiles.

JESTA frente a Visit Japan Web: ¿cuál es la diferencia?

«Visit Japan Web», ya en funcionamiento, es un sistema que permite registrar en línea y por adelantado la información necesaria para la aduana, la cuarentena y el control de inmigración. Sin embargo, es solo una herramienta para facilitar los trámites y su uso es voluntario.

JESTA, en cambio, está diseñado como un sistema de autorización que decide de antemano si se permite o no la entrada. Mientras que Visit Japan Web es «útil tenerlo», JESTA será «sin él no se puede entrar»: esa es la diferencia esencial.

El reto de aquí en adelante es cómo integrar y conectar ambos sistemas. El autor del artículo de referencia, Hitoshi Saimyō, presidente de la Asociación Japonesa de Turismo, propone además de fusionar JESTA y Visit Japan Web, vincularlos con el sistema de compras libres de impuestos. De lograrse, se reduciría la carga de trámites tanto para los comercios como para los viajeros y podría impulsar el gasto de la inbound.

La transparencia importa: ¿a dónde va el dinero?

En Japón se ha señalado de forma reiterada que resulta difícil ver en qué se emplean los impuestos y las tarifas.

El impuesto de salida está destinado por ley a tres ámbitos: la creación de entornos de viaje sin estrés, la difusión de información turística y la mejora de la satisfacción de las experiencias de estancia en las regiones. Las tarifas de JESTA, por su parte, se destinarían al mantenimiento y la operación del sistema de gestión migratoria.

Aun así, desde el punto de vista del viajero, la diferencia entre el impuesto de salida y JESTA resulta poco clara. Hay un precedente aleccionador: en numerosas zonas termales del país, el «impuesto de baño» (nyūtō-zei) acabó absorbido por los presupuestos generales y dejó de dedicarse a la gestión de las fuentes o a la promoción turística.

Si se van a cobrar estas cantidades, es imprescindible una visualización que permita al viajero sentir que «este coste se destina a este servicio».

La tendencia global: la autorización electrónica es la «nueva normalidad»

La adopción de JESTA forma parte de una corriente mundial. Comparemos los principales sistemas de autorización electrónica de viaje:

País/Región Sistema Tarifa Validez
Estados Unidos ESTA 40 dólares (unos 6.000 yenes) 2 años
Canadá eTA 7 dólares canadienses (unos 800 yenes) 5 años
Australia ETA 20 dólares australianos (unos 2.000 yenes) 1 año
Reino Unido ETA 16 libras (unos 3.100 yenes) 2 años
Corea del Sur K-ETA 10.000 wones (unos 1.100 yenes) 3 años
UE ETIAS (previsto para el 4.º trimestre de 2026) 7 euros (unos 1.100 yenes) 3 años
Japón JESTA (previsto para el año fiscal 2028) unos 3.000 yenes (estimado) Por determinar

Hace tiempo, la mayoría de los países optaba por «una cosa u otra»: el impuesto o la autorización. Hoy, cuantos más turistas recibe un país y mayores son sus costes de control migratorio, más tiende a aplicar ambos, una «estructura doble».

Para que el turismo japonés sea una «industria estratégica»

El borrador del 5.º Plan Básico para la Promoción de Japón como Nación Turística incorpora una formulación contundente: sitúa al turismo como «industria estratégica», convertida ya en el segundo sector exportador del país.

JESTA no se limita a ser una herramienta de control migratorio: encierra el potencial de convertirse en una «infraestructura turística» capaz de gestionar de forma centralizada los datos de los viajeros y de aprovecharlos para el marketing y el diseño de políticas. Si avanza la apertura de datos, se podrá conocer en tiempo real desde qué países, en qué épocas y hacia qué regiones se mueven los viajeros, lo que mejoraría enormemente la precisión de la captación regional y la dispersión de la demanda.

No obstante, en Japón sigue muy arraigada la compartimentación entre ministerios. La clave de aquí en adelante será si, con la Agencia de Turismo como centro de mando, los ministerios de Justicia y de Finanzas, la Agencia Digital y demás organismos logran coordinarse para hacer de JESTA un «arma» de la estrategia turística.


Japón está poniendo en marcha nuevos mecanismos, como JESTA y la subida del impuesto de salida, para compatibilizar una entrada segura y ágil con el desarrollo sostenible de sus destinos. ¿Y en tu país? ¿Qué sistemas de entrada o impuestos se aplican a los viajeros extranjeros? ¿Existe algún mecanismo como la autorización electrónica de viaje? ¡Nos encantaría saberlo!

Referencias