🔧 La empresa que suministra cerca del 40 % de los encapsulantes para semiconductores del mundo acaba de dar su mayor paso.

Con el auge de la IA tensando la oferta de chips de memoria, Sumitomo Bakelite anunció el 22 de enero de 2026 que comprará el negocio químico de Kyocera por 30.000 millones de yenes (unos 200 millones de dólares). Es la mayor adquisición de su historia y apunta a un hueco de su catálogo: los materiales para las memorias que llenan los centros de datos de IA.


El acuerdo: qué, cuánto y cuándo

Lo que compra Sumitomo Bakelite son estas líneas del negocio químico de Kyocera:

  • Compuestos de moldeo epoxi para encapsulación de semiconductores: la resina que protege el chip.
  • Pastas de unión (bonding) para semiconductores: el material que fija el chip al sustrato.
  • Resinas industriales: productos de resina para diversos equipos industriales.

Incluye además la participación íntegra de Kyocera en su filial china, KYOCERA (Wuxi) Electronic Materials. El negocio objetivo, gestionado hasta ahora por la división de componentes semiconductores y materiales cerámicos de Kyocera, facturó 23.200 millones de yenes en el ejercicio cerrado en marzo de 2025, y el precio de compra es de 30.000 millones (con posible ajuste según contrato). También se traspasan centros de trabajo en las prefecturas de Kanagawa, Tochigi y Fukushima, y en China.

El calendario tiene dos tramos. En julio de 2026 Kyocera creará una nueva sociedad y le traspasará el negocio mediante escisión-absorción; se prevé que se incorporen unas 600 personas dentro y fuera de Japón. A finales de octubre de 2026 surtirá efecto la escisión y, ese mismo día, Sumitomo Bakelite adquirirá todas las acciones y la convertirá en filial al 100 %. La nueva empresa tendrá su sede en Kawasaki (prefectura de Kanagawa). Los plazos pueden moverse según avancen los trámites de competencia.


Por qué ahora: el cálculo de cada parte

Sumitomo Bakelite: entrar de lleno en el mercado de centros de datos de IA

El origen de Sumitomo Bakelite está en 1911, cuando la farmacéutica Sankyo (hoy Daiichi Sankyo) empezó a fabricar resina fenólica (baquelita) en su planta de Shinagawa. Esa división se independizó en 1932 como Nippon Bakelite y adoptó el nombre actual tras fusionarse en 1955 con Sumitomo Kakoki Kogyo. Hoy lidera el mundo con cerca del 40 % de cuota, según estimación propia, en compuestos de moldeo epoxi para encapsulación ("Sumikon EME").

Cuenta con plantas en Japón, Singapur, Taiwán y China. En 2024 inauguró una nueva fábrica en Kaohsiung (Taiwán) y la de Suzhou (China) arrancó su producción en serie en 2025.

El flanco débil estaba en las memorias: su oferta se concentra en materiales convencionales, mientras que Kyocera aporta los avanzados, de modo que ambas gamas encajan. Sobre la compra, la empresa explica que, "sumando a nuestra tecnología en encapsulantes epoxi y pastas de bonding la tecnología propia de la nueva sociedad, elevaremos nuestra presencia en usos como los centros de datos de IA, un mercado en expansión".

Kyocera: una pieza de su reordenación

Para Kyocera, la venta es parte de su "selección y concentración". En la presentación de resultados de febrero de 2025 ya había señalado la "revisión de negocios hacia una reordenación de cartera" como una de sus líneas de trabajo.

En los últimos años, Kyocera ha recibido presión para reestructurarse del fondo activista Oasis Management, con sede en Hong Kong, y las dificultades de su negocio de sustratos orgánicos empujaban a concentrarse en lo esencial.

La venta no es un caso aislado. Kyocera está desprendiéndose de negocios no estratégicos por unos 200.000 millones de yenes de facturación conjunta durante el ejercicio que cierra en marzo de 2026, después de vender una filial distribuidora de materiales de construcción, la estadounidense Southern Carlson y su negocio de semiconductores de potencia (a Shindengen Electric). El negocio químico venía dando beneficios estables pero planos, y la compañía concluyó que ya no cabía esperar más crecimiento ni sinergias.

La compañía dice que la operación "encaja con la revisión de negocios de cara a reordenar la cartera y contribuye a un mayor crecimiento y valor del negocio traspasado", La iniciativa partió de Sumitomo Bakelite y las conversaciones concretas se desarrollaron durante el medio año previo al anuncio.


El telón de fondo: la memoria en tensión

La HBM de 2026 ya está vendida

En 2025, la inversión en centros de datos de IA se disparó, y con ella la demanda de memorias, en especial la de gran ancho de banda (HBM). La surcoreana SK Hynix anunció que su HBM de 2026 ya está agotada, y Micron destinará la mayor parte de su HBM de 2026 a empresas de IA. El precio contratado de la DRAM subió más de un 170 % interanual en el tercer trimestre de 2025, y en el mercado cunde la idea de que la escasez durará hasta 2027-2028.

El efecto del proyecto "Stargate" de OpenAI

Esa tensión la acelera el megaproyecto de centros de datos "Stargate" de OpenAI. Según lo publicado, se negocia con Samsung Electronics y SK Hynix el suministro de unos 900.000 wafers de DRAM al mes, cifra que equivaldría a cerca del doble de la producción mundial de HBM.

Viento a favor para los fabricantes de materiales

El tirón de la memoria también es una gran oportunidad para quienes suministran los materiales de fabricación, ya que la demanda de encapsulantes o pastas de bonding crece en proporción a la producción de chips. Según la previsión que SEMI publicó en diciembre de 2025, las ventas de equipos de fabricación de semiconductores marcarían en 2025 un récord de 133.000 millones de dólares (+13,7 % interanual), subirían a 145.000 millones en 2026 y a 156.000 millones en 2027, superando por primera vez los 150.000 millones. El motor es la inversión en lógica de vanguardia, memoria y encapsulado avanzado.


Los 50.000 millones de yenes de inversión y el lugar de esta compra

Los 30.000 millones no son un desembolso suelto. Dentro de su plan de gestión a medio plazo 2024-26, Sumitomo Bakelite tiene reservados unos 50.000 millones de yenes para inversión estratégica en esos tres ejercicios, y esta operación sale de ahí. Sumada a las compras ya anunciadas a los grupos Asahi Kasei y AGC, la cifra comprometida ronda los 40.000 millones y deja aún unos 10.000 millones de margen.

Lo que se lleva es la tecnología de materiales avanzados de Kyocera y capacidad productiva en China, el mayor mercado consumidor de encapsulantes del mundo.


Qué significa para la industria japonesa de materiales

Las empresas japonesas mantienen una fuerte competitividad en equipos y materiales, y varias figuran entre las primeras del mundo en cuota en encapsulantes, resinas fotosensibles u obleas de silicio. Sumitomo Bakelite es número uno mundial en encapsulantes y lidera también en resina fenólica. Esta compra se puede leer como un movimiento de las empresas japonesas para defender su posición en un mercado en auge.

[Actualización] El 14 de mayo de 2026, Sumitomo Bakelite anunció una subida de precios de entre el 10 % y el 20 % en los encapsulantes para semiconductores, aplicable a los envíos desde el 1 de junio. El motivo es el encarecimiento de la resina que sirve de materia prima por la situación en Oriente Medio: la demanda ligada a la IA y la inflación de insumos actúan ahora a la vez (a agosto de 2026).


Cuando los rivales se dan la mano

Antiguos competidores que se alían: con el viento a favor de la demanda de centros de datos de IA, esta operación es la jugada de Sumitomo Bakelite para ir más allá de los encapsulantes. Mientras la memoria siga tensionada, los movimientos de los fabricantes de materiales que sostienen en silencio el suministro seguirán marcando el rumbo del sector.

En Japón, las empresas recomponen sus carteras y encadenan fusiones estratégicas para adaptarse a la era de la IA. En tu país, ¿qué está pasando con los semiconductores ligados a la IA? ¿Qué peso tienen los fabricantes de materiales y componentes?


Referencias