Cada vez que le haces una pregunta a ChatGPT, la respuesta te llega a través de un servidor de IA. Dentro de ese servidor hay un chip de alto rendimiento, y lo que sostiene ese chip es un componente pequeño pero decisivo: el "sustrato de empaquetado de circuitos integrados (IC)". Una empresa japonesa que controla más del 50 % de la cuota mundial para servidores acaba de lanzar una gran inversión de unos 3.200 millones de dólares para responder a la explosión de demanda de la era de la IA.

El "pilar invisible" que sostiene la revolución de la IA por dentro

Cuando se habla del auge de la IA, vienen a la mente nombres como NVIDIA, OpenAI o Google. Pero dentro de las GPU (unidades de procesamiento gráfico) que mueven ChatGPT, la IA generativa de imágenes o la conducción autónoma, existe un componente sin glamur pero absolutamente imprescindible: el sustrato de empaquetado IC.

Dicho de forma sencilla, si la GPU es el "cerebro" del servidor de IA, el sustrato de empaquetado IC es el "sistema nervioso". Conecta el chip semiconductor con la placa base (motherboard), transmite señales eléctricas a altísima velocidad y se encarga además de la disipación del calor y del suministro de energía. Si la calidad de este sustrato es mala, por muy avanzado que sea el chip, no funcionará.

Y quien domina el mundo en este componente esencial es Ibiden, un fabricante veterano fundado hace 113 años, con sede en la ciudad de Ōgaki (prefectura de Gifu), muy lejos de los barrios tecnológicos de Tokio.

Una gran apuesta de 500.000 millones de yenes (unos 3.200 millones de dólares)

El 3 de febrero de 2026, Ibiden anunció un gran plan de inversión: invertir un total de unos 500.000 millones de yenes (unos 3.200 millones de dólares) en los tres ejercicios de 2026 a 2028 para ampliar la capacidad de producción de sustratos de empaquetado IC de alto rendimiento destinados a servidores de IA y servidores de altas prestaciones.

El plan avanza en dos fases. La primera invierte unos 220.000 millones de yenes (unos 1.400 millones de dólares), centrados en la nave (Cell 6) de la planta de Kawama, en Ōgaki (Gifu), con arranque escalonado a partir del ejercicio 2027. La segunda añade unos 280.000 millones de yenes (unos 1.800 millones de dólares) en la planta de Ono, en la localidad de Ono (Gifu). La planta de Ono empezó a producir sustratos para servidores de IA en octubre de 2025, pero por ahora aprovecha solo cerca de la mitad del edificio; con esta inversión se busca la plena producción para finales del ejercicio 2027.

Con ello, se prevé que en el ejercicio 2028 la capacidad de producción de sustratos para servidores de IA se eleve a unas 2,5 veces la actual.

Por qué Ibiden es tan importante

Ibiden no es un simple fabricante de componentes. Se estima que su cuota en el mercado de sustratos de empaquetado IC para servidores de alto rendimiento supera el 50 % y, en especial en los destinados a servidores de IA (los sustratos de vanguardia que usan las GPU de centros de datos de NVIDIA), ha construido un sistema de suministro casi monopolístico.

Esta abrumadora ventaja es fruto de décadas de acumulación tecnológica. Ibiden entró en el negocio de las placas de circuito impreso en la década de 1970 y en el de los sustratos de empaquetado IC en la de 1980. A medida que los chips semiconductores se complicaban y exigían cableados cada vez más finos, muchos competidores fueron quedándose por el camino, pero Ibiden siguió respondiendo a las exigencias técnicas.

Los chips de IA actuales son enormes, consumen muchísima energía y generan gran cantidad de calor. Los sustratos que necesitan deben lograr patrones de cableado ultrafinos, estructuras multicapa y sofisticadas redes de suministro de energía. Son pocos los fabricantes del mundo capaces de cumplir estas especificaciones extremas que exigen clientes como NVIDIA o Intel, e Ibiden se ha convertido en una pieza prácticamente "insustituible" de la cadena global de suministro de IA.

Sumado a Shinko Electric Industries (hoy parte del grupo Fujitsu), estas dos empresas japonesas acaparan el 70-80 % del mercado de sustratos para servidores de gama alta. En palabras de un observador del sector: "Sin Ibiden y Shinko Electric, no se pueden fabricar procesadores para servidores".

La planta de Kawama: del error de cálculo de Intel al trampolín de la IA

La planta de Kawama tiene una historia curiosa. Originalmente se construyó como fábrica dedicada en exclusiva a Intel y se terminó en el ejercicio 2023, con un coste de unos 180.000 millones de yenes. Pero, justo cuando se completó la construcción, la demanda de Intel se debilitó y la fábrica quedó inactiva sin llegar a operar: una especie de costoso monumento a un error de cálculo del momento de mercado.

Sin embargo, el auge de la IA lo cambió todo. El presidente de Ibiden, Koji Kawashima, reveló que había alcanzado un acuerdo con Intel para reconvertir la planta de Kawama, pasando de ser exclusiva de Intel a una fábrica de uso general capaz de suministrar productos también a los clientes de Intel. Se prevé que arranque en el ejercicio 2027.

Este cambio de rumbo simboliza la evolución de Ibiden desde un negocio de subcontratación dependiente de un fabricante de chips concreto hacia un proveedor de infraestructura para todo el sector de servidores de IA.

De la energía hidroeléctrica a una trayectoria de 113 años

Poco se sabe de que Ibiden nació en 1912 como una empresa de energía hidroeléctrica. Su punto de partida fue una central que aprovechaba la fuerte corriente del río Ibi, en la prefectura de Gifu, y el nombre de la empresa procede de "Ibi-den" ("Ibi-electricidad"). A lo largo de más de un siglo ha ido cambiando su negocio principal una y otra vez para adaptarse a cada época: productos de carburo, cerámicas, placas de circuito impreso y, ahora, sustratos de empaquetado IC.

Esta "capacidad de autotransformación" está grabada en el ADN de Ibiden. Hoy, el negocio electrónico supone en torno al 52 % de las ventas y al 56 % del beneficio operativo, y los productos relacionados con la IA son el motor del crecimiento. En sus últimos resultados trimestrales (abril-diciembre de 2025), las ventas consolidadas crecieron un 10,5 % interanual hasta los 298.600 millones de yenes (unos 1.900 millones de dólares) y el beneficio neto un 25 % hasta los 31.000 millones de yenes (unos 200 millones de dólares), un crecimiento sólido.

De cara al futuro, se marca objetivos ambiciosos: unas ventas de 600.000 millones de yenes (unos 3.900 millones de dólares) con un margen operativo del 15 % en el ejercicio 2028, y ventas de 750.000 millones de yenes (unos 4.800 millones de dólares) con un margen del 20 % en el ejercicio 2031.

La "fortaleza japonesa" en los sustratos de empaquetado

La fuerza de Ibiden no es un fenómeno aislado. La base de la cadena de suministro japonesa de empaquetado de semiconductores es sorprendentemente amplia y profunda. Ajinomoto (sí, la conocida empresa de alimentación) suministra la película aislante "ABF" para las capas de build-up; Resonac (antes Showa Denko Materials) tiene una cuota abrumadora en materiales de núcleo de baja dilatación térmica; y Ushio lidera los equipos de exposición para sustratos de alto rendimiento. Esta colaboración de fabricantes especializados conforma la posición singular de Japón en el terreno del empaquetado.

Se prevé que el mercado de sustratos de empaquetado, de unos 7.000 a 8.000 millones de dólares hace unos años, se duplique hasta los 14.000 o 15.000 millones de dólares (unos 2 billones de yenes) en 2026, y que la demanda de IA mantenga un crecimiento de dos dígitos. En ese mercado en rápida expansión, la ventaja que atesora el grupo de proveedores japoneses no es fácil de imitar para otros países.

Riesgos y desafíos

Frente a las previsiones optimistas, también hay desafíos. Al día siguiente de que Ibiden anunciara su plan de inversión de 500.000 millones de yenes junto con sus resultados trimestrales, la acción se desplomó más de un 12 %. La razón fue que su previsión de resultados anuales quedó por debajo de las expectativas del mercado, lo que puso de manifiesto el recelo ante la presión que una gran inversión ejerce sobre la rentabilidad a corto plazo.

Existen otros riesgos: el geopolítico derivado del enfrentamiento tecnológico entre EE. UU. y China, la inversión agresiva de competidores como AT&S (Austria) o Samsung Electro-Mechanics (Corea del Sur), y la elevada concentración de clientes en NVIDIA e Intel, de modo que un cambio de estrategia de estos grandes fabricantes de chips podría repercutir en los resultados de Ibiden.

Además, que una empresa con unas ventas anuales de unos 420.000 millones de yenes invierta 500.000 millones en tres años es, en sí, la expresión de una apuesta a fondo por la expansión sostenida de la demanda de IA.

Lo que sugiere para la cadena de suministro de la IA

La inversión de Ibiden pone de relieve una realidad: la revolución de la IA "no va solo de software y algoritmos". La infraestructura física de chips, sustratos, servidores y centros de datos exige enormes desembolsos de capital y una tecnología especializada concentrada en un número sorprendentemente pequeño de empresas y países.

Se suele pensar que Japón se quedó atrás en la competición por la fabricación de semiconductores, pero en realidad controla cuellos de botella clave de la cadena de suministro. Mientras TSMC fabrica los chips y NVIDIA diseña las GPU, si empresas como Ibiden no suministran los sustratos de empaquetado imprescindibles, esos semiconductores de vanguardia no llegan al mercado.

Mientras el mundo compite por construir la infraestructura de la IA, la apuesta de 500.000 millones de yenes de Ibiden nos recuerda que la revolución de la IA depende de una cadena de suministro compleja y global, y que uno de sus eslabones más importantes se forja en la silenciosa fábrica de una ciudad de provincias de Japón.


En Japón, la enorme inversión de Ibiden es un gran tema de conversación. Hay quien confía en el peso de Japón dentro de la cadena de suministro de la IA, y quien teme los riesgos de una inversión demasiado agresiva. ¿Hay en tu país empresas que actúan como "héroes anónimos" que sostienen la revolución de la IA? Nos encantaría conocer tu punto de vista.

References